• 24 junio 2016

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    Categoría : Opinion

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    Formación contra el tráfico de drogas en primera línea

    Gerard Muñoz, is the coordinator of the project to fight drug trafficking in Peru. In this post, he talks about his experience in a training course on basic investigative techniques held in the Peruvian jungle.

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    Todavía faltan varias horas para que salga el sol y el todoterreno dirigido por un suboficial de la dirección antinarcóticos serpentea las sinuosas y cerradas curvas del camino de cabras, que nos llevará desde Ayacucho hasta una base que el gobierno tiene en mitad de la selva, cerca del valle de los ríos “Apurímac, Ene y Mantaro”, un territorio al noreste de la capital de Huamanga y que está controlado por la narco-guerrilla.

     

    El paisaje es duro, como las caras y el carácter de sus gentes, es una sierra que a medida que pasan las horas y los kilómetros se convierte en una selva cerrada e inaccesible. Ayacucho, la ciudad que dejamos atrás, es el lugar donde se inició el conflicto interno peruano que entre 1980 y el 2000 dejó más de 70.000 muertos y desaparecidos. Las víctimas fueron agricultores, alcaldes, líderes y militantes de organizaciones políticas, profesores, ingenieros, curas y monjas, obreros, periodistas, amas de casa, policías y miembros de las fuerzas armadas, entre otros.

     

    Aquí nadie olvida. Solo hay que pasearse por la zona y que te expliquen cómo sus familiares fueron brutalmente torturados o asesinados para entender a qué juego nos enfrentamos. No tardaremos en darnos cuenta que el Estado no es precisamente bienvenido por estos lares.

     

    En Perú, la arroba (11kg) de hoja de coca se paga a unos 45 dólares. Cada hectárea cultivada puede aportar a un cocalero hasta 10.000 dólares al año. Por cada 265 kg de hoja de coca se puede hacer 1 kg de clorhidrato de cocaína (lo que se esnifa), que tiene un coste total  de producción de unos 1.200 dólares en Perú. Ese mismo Kilo de “coca” es vendida en España por el Narco a 36.000€ y de ahí al camello que la corta como quiere y la vende a 60€ el gramo. La hoja de coca peruana es especialmente eficiente por la concentración de alcaloides que tiene, Perú es un paraíso de cultivo para el Narco.

     

    En las zonas de producción de coca no hay infraestructuras de transporte, hospitales, centros de atención primaria, apenas hay escuelas y por supuesto olvídate de universidades o incluso servicios básicos como agua potable o alcantarillado. Muchos ciudadanos se sienten abandonados por las instituciones  y es el Narco el que dicta la ley.

     

    Pero basta conocer la cruda realidad en la que viven muchos de los habitantes de esas regiones productoras de coca para tener una idea de a qué situación se debe atender. Según datos del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, la pobreza nominal podría afectar hasta un 60 % de la población y la desnutrición la sufrirían más de un 30% de los niños.

    Formación en Perú
    El grupo de policías en plena formación.

    En territorios como éste, donde no llega el Estado y no hay instituciones fuertes, el crimen y sobretodo la ley del más fuerte campa a sus anchas.

     

    Después de un camino de 10 horas llegamos a la base, que es un recinto militar amurallado en mitad de la selva y retocado en sus límites con alambre de espino. Nos recibe el Comandante, que ejercerá de perfecto anfitrión y nos facilitará todas las comodidades que una instalación de este tipo puede ofrecer.

     

    La rutina diaria durante las formación es levantarse a las 5 de la mañana, hacer deporte, desayunar y a las 8h comenzar las clases del curso que impartimos sobre técnicas básicas de investigación, que incluye una intervención real de pozas de maceración de hojas de coca y un laboratorio. Hay una parada de 50 minutos para comer y a las 17h acabamos las clases. En la base no hay nada que hacer salvo correr por la pista de aterrizaje que hay a un costado de las instalaciones e ir al gimnasio. A las 19:00h cena y a las 21:30 en la cama. Mi libro electrónico resulta una maravilla para estas ocasiones.

     

    Este tipo de formaciones hacen la diferencia. Por primera vez los alumnos, normalmente personal muy joven destinado en un ambiente hostil, conocen de cerca unas técnicas que adaptadas a su realidad, mejoran la eficiencia de las operaciones de forma exponencial. Esto es precisamente notorio de cara al tratamiento de las pruebas para que sean válidas en un juicio.

     

    En esta ocasión no solo se ha implementado un módulo teórico sino que los efectivos y los instructores han salido a realizar una intervención real de un laboratorio y se ha hecho una investigación sobre el terreno que podría llevar a la detención de algún Narco, o al menos recopilar satisfactoriamente las pruebas que posteriormente podrían ser utilizadas en su contra. En el curso y en el operativo también participan fiscales, dando así una visión más completa de todos los actores de la cadena penal.

     

    Ahora bien, cuando la tropa comienza a confiar en ti y compartes las noches con la gente que está en primera línea de lucha contra la droga en la selva, la realidad habla por sí misma. El problema del tráfico de drogas es muy amplio y si bien el trabajo que se hace en estos momentos es muy importante para que el Narco no se infiltre, más de lo que ya está, en las instituciones de algunos países, hace falta una estrategia integral a largo plazo. Ello pasa por tomar decisiones valientes a nivel internacional, como por ejemplo terminar con los paraísos fiscales, entre otras medidas de alta incidencia política.

     

    Gerard Muñoz, Coordinador del Proyecto de lucha contra el tráfico de drogas en Perú.

    Las opiniones y comentarios vertidos en este blog son sólo responsabilidad de su autor.