• 13 junio 2014

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    Categoría : Opinion

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    El desafío de los fenómenos naturales en Colombia

    El Banco Mundial (BM) asegura que en la última década las inundaciones y deslizamientos de tierra en Colombia han afectado a más personas y viviendas que en los 30 años anteriores. El país andino es cada vez más vulnerable a los fenómenos naturales. Un desafío que no pasa desapercibido para el Gobierno colombiano y que ha contado con España para hacerle frente.

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    Puerto Inirida (El Guainía, Colombia). FOTO: EUROsociAL

    Uno de los últimos fenómenos naturales que más ha afectado a Colombia es “La Niña” 2010-2011. Su influencia en el comportamiento de los vientos provocó fuertes e intensas precipitaciones que llegaron a superar el 200% de las lluvias habituales. Éstas causaron la destrucción de 8.000 viviendas, daños en más de 400.000 y afectaron a más de tres millones y medio de personas.

    Unos costes que son consecuencia de la vulnerabilidad del país ante fenómenos naturales, cada vez mayor según el Banco Mundial. Esto se debe tanto a la intensidad de estos fenómenos como a los hábitos de la población. “Sigue existiendo una falta de cultura frente a todo lo que tiene que ver con el tiempo y el clima en el país”, indica Christian Euscategui, ingeniero y jefe de la oficina de pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales en Colombia (IDEAM).

    “La población se asienta en zonas vulnerables y críticas en términos de ocurrencia de eventos hidrometeorológicos. Mucha población se establece en las rondas de los ríos, zonas que históricamente han sufrido inundaciones. Y esto tiene que ver con los desastres que vivimos durante “La Niña” 2010-2011”, continúa. En el caso de Colombia, esos asentamientos tienen que ver con movimientos migratorios y también, apunta Euscategui, con los desplazamientos ocasionados por el conflicto armado interno. Las causas-consecuencias no terminan aquí. “Este comportamiento de la población genera una presión frente al medio que da lugar a que cambien los patrones climáticos y las circulaciones atmosféricas normales a nivel mundial”, añade el ingeniero.

    Inversión en predicción

    Aún hoy, el país se está recuperando de este episodio que marcó un antes y un después en su Sistema de Alerta Temprana (SAT) de fenómenos de origen hidrometeorológico. Las consecuencias de “La Niña” 2010-2011 hicieron que el Gobierno colombiano idease un plan de recuperación en el que también incluyó el rediseño de este SAT. Un rediseño que ha llevado a cabo, por medio de la gestión de la FIIAPP, el IDEAM y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España.

    Antes de comenzar a desarrollar este proyecto, el pronóstico de las variantes meteorológicas en Colombia, a pesar de contar con el IDEAM, era complicado dada su ubicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, su orografía y el escaso número de estaciones hidrometeorológicas. “De igual forma, sus medios tecnológicos no cumplían con la creciente necesidad de difusión de la información y tampoco integraban los datos de los radares existentes. Tampoco se cubría la totalidad del país. Esto daba lugar a que fuera necesario un rediseño del sistema de alerta temprana”, explica Euscategui, también supervisor técnico delegado de este proyecto.

    El objetivo de este proyecto ha sido rediseñar el SAT, potenciar las más de doscientas estaciones existentes y adquirir otras doscientas automáticas e implantar un sistema nacional de radares. “Los radares en cuestiones meteorológicas son sistemas que tienen una predicción inmediata con un adelanto de hasta seis horas. Como el IDEAM es también un servicio hidrológico, las mejoras van a ser bastante mayores porque las predicciones de avenidas (elevación de un curso de agua) e inundaciones se pueden prever con dos o tres días de antelación, dependiendo del tipo de cuenca”, señala el coordinador técnico español del proyecto y miembro de la AEMET, Jesús María Patán.

    En cuestión tecnológica, los radares han sido el mayor avance, inexistentes hasta el momento para la predicción hidrometeorológica. Además, las estaciones automáticas controlarán qué cantidad de agua cae en todo momento y la intensidad de las precipitaciones “También ha sido muy importante la organización y coordinación de las nuevas instalaciones y la formación que se ha dado al personal”, añade.

    Este proyecto llevó a cabo sus últimas actividades a primeros de junio después de seis meses de trabajo. Ahora Colombia tendrá que continuar el proceso iniciado. “Aunque se instalen radares y estaciones, si no tienes el personal y la organización bien estructurada, al final no valen para nada. Tiene que apostar por un desarrollo del IDEAM. Les queda un largo e interesante camino por delante. Tanto para el Gobierno como para la sociedad”, indica Patán para añadir: “Habrá menos destrucciones y muertes y con la mejora de la predicción, crecerá la riqueza del país gracias al turismo y la agricultura entre otras muchas cosas”. Comienza el momento para demostrarlo.

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