• 09 mayo 2013

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    Categoría : Entrevista

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    Entrevista al Director de la AECID

    Juan López-Dóriga es el Director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Entre 2004 y 2008 fue Embajador de España en Guatemala y posteriormente asumió el cargo de Director General de Planificación y Evaluación de Políticas de Desarrollo (DGPOLDE) de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional.

    – ¿Cómo ha influido (e influye) la crisis económica internacional en el sector?

    El mapa de la cooperación ha cambiado, pero no sólo debido a la crisis. Hay nuevos retos, hay  una transformación constante. Ha cambiado el número de países que dan y los que reciben. Ahora hay nuevos actores estatales, un ejemplo son los países emergentes como China. Hemos pasado a la acción hipercolectiva, hay muchos más agentes en juego. Además, ahora hay más desafíos, hay nuevos temas en la agenda como el cambio climático. Todos somos conscientes de que el cambio climático puede afectar de manera especial a los países en desarrollo a través de las sequías, de la subida del nivel del mar, etc… Estamos trabajando ya en ello pero nos falta poner alguna iniciativa en marcha en el próximo ciclo.. Y por  último, existen instrumentos nuevos, mecanismos innovadores de financiación.

    – Además, existe una nueva clase media emergente que también puede influir a la hora de elaborar la nueva agenda

    Hay una discusión tradicional, ¿dónde hay más pobres? Hay quien mantiene que el mayor número de pobres está en países de renta media, y hay otros que opinan que los países de renta media pueden solucionar los problemas por sí mismos, mientras que los pobres en los países más pobres no tienen nada a lo que recurrir y nuestra acción tiene que enfocarse en ellos. También hay quién cree que lo que estamos viviendo actualmente sólo es temporal, que la situación en los próximos 20 años va a cambiar mucho. Yo soy partidario de no hacer generalizaciones. América Latina, por ejemplo, no es homogénea. He pasado 8 años de mi vida en Centroamérica y allí hay que seguir trabajando. El problema no es sólo la pobreza, hay que trabajar en otros ámbitos como la seguridad.

    – ¿Cómo se defiende la cooperación en tiempos de crisis?

    Principalmente con dos argumentos. Es cierto que la situación económica es, para todos, peor que hace años, pero con la ayuda al desarrollo estamos apostando por gente que está mucho peor que nosotros, gente que está al límite de la supervivencia. Y segundo, la cooperación es una dimensión de la acción exterior de nuestro país y hay problemas que si no atajamos ahora van a acabar estallando y será más difícil resolverlos en unos años. Ejemplos claros como la migración, la crisis humanitaria en el Sahel, etc. Otro ejemplo es nuestro trabajo en América Latina. Si a ellos le va bien, a nosotros también, por los intereses que tiene España en la región.

    –  Se habla últimamente del término “diplomacia económica”, de la capacidad de que algunas instituciones (como AECID o FIIAPP) utilicen su expansión por el mundo en beneficio de la economía del país.

    Cooperación es Marca España y merece la pena mantenerla. El fin de la cooperación es la lucha contra la pobreza pero la cooperación también maneja muchos recursos que genera, a veces, oportunidades de negocio para empresas españolas. Cuántas más acciones concretas en el terreno, más oportunidades tienen las empresas de conseguir contratos

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