• 17 enero 2014

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    Categoría : Entrevista

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    Entrevista a Gonzalo Robles Orozco. Secretario de Cooperación Internacional

    "Hay que ayudar a los países de renta media. El 70% de la pobreza está allí"

    A Gonzalo Robles Orozco le ha tocado un momento agridulce para encabezar la secretaría general de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La Agencia Española de Cooperación  que dirige celebró recientemente su aniversario en un momento en el que la crisis ha obligado a aplicar fuertes recortes. Con todo, Robles hace un balance positivo. La Agencia surgió modestamente en un país que había sido receptor de ayuda. Ahora somos un actor importante en la cooperación en el mundo. En cada situación hemos dado lo que se nos pedía. Sería injusto si no tuviéramos una lógica satisfacción”, señala.

    Licenciado en Antropología Social y Cultural, y Graduado en Administración y Dirección de Empresas por el IESEP, Orozco afronta la dirección de la Agencia con un presupuesto que ha caído un 46% durante la legislatura. Un descenso que se acumula a los ajustes que ya hizo el gobierno socialista, apostilla. Pese a las críticas de las organizaciones sociales por los recortes en la Ayuda Oficial al Desarrollo, él cree que la cooperación “no está sufriendo un proceso distinto al de otros sectores”, como la educación y la sanidad. “España tiene hoy unas condiciones económicas que cumplir, y si no lo hiciéramos, todo el mundo en el país sabe lo que nos pasaría. Hay un mandato superior que es tenemos que cumplir con nuestras obligaciones con Europa”, detalla.

    No acepta que se califique su gestión como la “desmantelación” de esta política internacional, tal como han denunciado las ONG de desarrollo. Se revuelve discretamente en el sillón de su despacho al escucharlo y explica que no está haciendo nada distinto de lo que hicieron sus predecesores o el resto de países del entorno. Si bien es cierto que otros países de la UE están metiendo la tijera a la Ayuda al Desarrollo, España es el país que más ha recortó en 2012 (49%), seguida de Italia (34%), Chipre (26%), Grecia (17%) y Bélgica (11 %), según datos del informe ‘Financiando el Desarrollo’ publicado en 2013 por la Confederación de ONG Europea.

    Para Orozco, la caída de la AOD no supone, sin embargo, una pérdida de peso internacional e insiste en que forma parte uno de los grupos de trabajo de las Naciones Unidas para elaborar la agenda de desarrollo sostenible tras 2015, cuando expiran los actuales Objetivos del Milenio (ODM). Las organizaciones civiles, ahogadas económicamente y replegadas de algunos países en los que trabajaban, donde han dejado programas a medias, no comparten esta opinión.

    Pregunta. Muchas ONG alertan de que con los recortes en la Ayuda Oficial al Desarrollo tienen que despedir a gente y cancelar proyectos. ¿Qué les diría?

    Respuesta. Eso hay que explicarlo. La cooperación es mucho más que las subvenciones a las organizaciones sociales. Parte del problema es que no se ha sabido explicar adecuadamente qué es una política de cooperación que incluye acuerdos multilaterales, bilaterales con los estados, apoyos presupuestarios a otros países, fondos fiduciarios del SIDA… Y además, uno de los actores es la sociedad civil. Es verdad que las organizaciones están pasando por dificultades. Pero no fruto de este Gobierno que hasta este año ha cumplido religiosamente los compromisos adquiridos. Es cierto que la otra financiación, la que venía de comunidades autónomas y Ayuntamientos, ha sufrido un ajuste muy importante. El Gobierno no es responsable de esto, al revés, es la cooperación descentralizada. La suma de lo que las comunidades autónomas deben a las organizaciones sociales es una cantidad importante. Solo Andalucía debe a las ONG 25 millones de euros.

    P. Una de las líneas de trabajo impulsada en la actual legislatura es involucrar al sector privado en la cooperación para captar fondos. ¿Qué cantidad de dinero y recursos han aportado las empresas españolas?

    R. La cooperación española es muy joven en este terreno. No hay más que experiencias piloto. En México con Acciona y otros países de América Latina con la Fundación Telefónica. Pero realmente no ha habido una generalización de estos proyectos. Lo que hemos hecho ha sido elaborar un protocolo para que se entienda qué queremos cuando decimos que venga el sector privado. No es, como se ha dicho, privatizar la Ayuda al Desarrollo, ni financiar nosotros al sector privado, sino buscar alianzas para que la participación de determinados sectores haga de palanca para el desarrollo de países, especialmente de renta media, que en este momento necesitan una transferencia de conocimiento. Lo primero es montar una oficina, después desarrollar guías de actuación, buscar ejemplos entre las mejores prácticas fuera de España. Y estimular a las empresas y las ONG para que busquen alianzas. Nosotros trataremos de ser un puente con los países con los que trabajamos.

    P. Entonces, ¿no disponen de datos de la aportación de las empresas al desarrollo?

    R. No, no tenemos esos datos.

    P. Con menos dinero se pueden hacer menos cosas. ¿Dónde y en qué sectores está dejando un hueco España?

    R. Nos estamos concentrando en menos países, no solo por temas presupuestarios. Esta concentración también es por recomendación del CAD [Comité de Ayuda al Desarrollo] en su informe de 2011. Comparándonos con países de nuestro entorno como Alemania o Francia, no hay más que ver que ellos están, más o menos, en 25 países. Nosotros estábamos en 48. Lo que estamos haciendo es una salida responsable, es decir, no se abandona el país hasta que todos los proyectos están finalizados, por lo tanto no es inmediata. Ese proceso de concentración va a durar esta legislatura y al final estaremos en 23 países. Por sectores, España estaba prácticamente en todos. Hemos elegido ocho grandes áreas: fortalecimiento del estado democrático, de los derechos humanos, servicios sociales básicos, agua y saneamiento, seguridad alimentaria… Es decir, menos, pero en los que España puede aportar una especialización. Concentrándonos en áreas geográficas y sectores, podemos rentabilizar mejor nuestros recursos.

    P. Pese al descenso de recursos, en algunos países de Latinoamérica, Marruecos o Senegal sí se ha mantenido la ayuda, ¿por qué motivos se mantiene en esos países y en otros no? ¿Cuál es el criterio?

    R. En primer lugar, hemos visto dónde aportamos un valor añadido sobre otras cooperaciones. Por ejemplo, en América Latina, de donde si nos fuéramos prácticamente no quedaría ningún donante. Tenemos unas fortalezas allí que, aunque existieran otras cooperaciones, tendríamos mayor impacto por cuestiones de carácter histórico, lengua y presencia física en el terreno. También tenemos en cuenta el Índice de Desarrollo Humano en comparación con ese impacto. Cuando tu aportación, o la de cooperación en general, al presupuesto del país supone un 7 u 8% del PIB, significa que es importante. Pero si tu aportación es de un 0,5 o 0,3 del PIB, realmente aunque tú te retires, no va a suceder absolutamente nada en el país. Mezclando todas estas cuestiones hemos elegido unos países. Nos sale un mapa de cooperación en América Latina, en África subsahariana, Etiopía, Mozambique y Filipinas.

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    Entrevista publicada en El Pais el 16 de enero de 2014.

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