• 02 septiembre 2014

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    Categoría : Opinion

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    ¿Es eficaz la ayuda al desarrollo?

    Cecilia Castillo, representante de la FIIAPP en Bruselas, hace en este artículo una reflexión sobre la ayuda al desarrollo, las diferentes fases por las que ha pasado y cuáles son sus retos para el futuro.

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    El impacto de las acciones orientadas al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, así como la gestión de la ayuda basada en resultados y eficacia, debieran ser prácticas habituales en la cooperación internacional. Sin embargo, desde la década de los noventa existe una preocupación compartida entre los organismos multilaterales, los donantes y los receptores de ayuda exterior. Ya en el siglo XXI, se constató la escasa eficacia de la ayuda debido al fenómeno de la proliferación de agentes y de la fragmentación de las actividades, con la consiguiente elevación de los costes de transacción. Estas demandas de eficacia adquieren mayor relevancia en contextos de crisis económica, cuando la sociedad exige que la ayuda cumpla con los objetivos asignados y cuando los gobiernos recortan la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) para enfrentar el déficit fiscal.

    Durante décadas, el debate internacional sobre desarrollo ha girado principalmente en torno a la cantidad de ayuda. La Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Monterrey en 2002, amplió los términos del debate, al incluir la calidad de la ayuda aportada entre los elementos clave para la evaluación de los avances realizados.  En los años posteriores, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) organizó cuatro foros de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda: Roma (2003), París (2005), Accra (2008) y Busan (2011). Cada uno de estos foros supuso un paso adelante. En Roma se destacó, por primera vez, la importancia de los principios de la eficacia de la ayuda y se firmó una declaración centrada en la necesaria convergencia de la ayuda con las prioridades de los países socios. En París se definieron los principios de eficacia y se incluyó a los gobiernos socios en el debate sobre cómo mejorar la ayuda. Y en Accra se incluyó a dos actores clave para el desarrollo: organizaciones de la sociedad civil y el sector privado.

    Fue en la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo en la que se establecieron compromisos globales por parte de países donantes y receptores para mejorar la entrega y el manejo de la ayuda con el objetivo de hacerla más eficaz y transparente.  El acuerdo fue firmado en 2005 por más de cien países donantes y receptores, agencias internacionales y organizaciones multilaterales. La Declaración de París propone cinco principios clave:

    Apropiación: Son los países, con la participación de todos los actores de desarrollo (gobierno central y local, parlamentos, sector privado y sociedad civil) quienes deben determinar y poner en marcha sus propias políticas de desarrollo.
    Alineación: La cooperación internacional concentrará sus esfuerzos en apoyar la política nacional de desarrollo, lo que implica canalizar los fondos a través de los sistemas nacionales de gestión financiera. Por su parte, los países receptores mejorarán la calidad y transparencia de su sistema de gestión de finanzas públicas.
    Armonización: La cooperación internacional actuará de forma coordinada y transparente. Unificarán y simplificarán sus procedimientos para reducir la carga burocrática que recae en el país con el cual colaboran.
    Enfoque en resultados: Implica gestionar e implementar la cooperación para que se enfoque en los resultados deseados
    Responsabilidad Mutua: Los países y los donantes incrementarán la transparencia y rendición de cuentas en el uso de los recursos para el desarrollo.

    A pesar de esta ambiciosa agenda, los resultados obtenidos no eran tangibles. Se reveló más complicado constatar los resultados de los donantes  que los de los socios. El último informe de seguimiento de la OCDE muestra que los países receptores han mantenido sus promesas. Los donantes no. De los 13 objetivos acordados, sólo se han realizado progresos significativos en uno: ahora los donantes se coordinan mejor entre ellos.  Las principales deficiencias de la cooperación son:

    •       Un porcentaje notable de la cooperación técnica sigue rigiéndose por la oferta, con un bajo nivel de apropiación e implicación por parte de los países socios y con escasa rendición de cuentas
    •       Muchos países socios carecen de la capacidad suficiente para garantizar una apropiación activa y gestionar una sobrecargada Agenda de París, que incluye el objetivo de asegurar la coordinación y la apropiación
    •       La dependencia de los suministradores del Norte da lugar a costes elevados. El coste y la eficacia del personal de asistencia técnica son motivo de preocupación

    Finalmente, en el IV Foro sobre Eficacia de la Ayuda en Busan en 2011 se examinaron los progresos en la mejora del impacto y la efectividad de la ayuda al desarrollo y se adquirieron nuevos compromisos para garantizar que la ayuda contribuya a reducir la pobreza y apoye el progreso hacia el cumplimiento de los Objetivo de Desarrollo de Milenio (ahora rebautizados como Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS-). Se logró pasar de un foco en la eficacia de la ayuda a un foco en la eficacia del desarrollo. El foro situaba la eficacia de la ayuda en un contexto más amplio: inversiones/sector privado, transparencia, financiación contra el cambio climático y lucha contra la corrupción. Asimismo los principios más fortalecidos en Busan fueron el de la transparencia de los flujos de la ayuda y el de la alineación, acordándose la necesidad de mantener una coherencia entre todas las políticas públicas para promover el desarrollo.

    En línea con los compromisos alcanzados en Busan, la UE lanzó en octubre de 2011 El Programa para el Cambio con el que se pretendía aumentar el impacto de la ayuda concentrándose en menos sectores y en los países más necesitados. Este cambio de política estaba orientado a concentrar los recursos en los 48 países menos adelantados en materia de  gobernanza, protección social, agricultura y energía sostenible, con el objetivo de que la ayuda de la UE fuera más estratégica y orientada a resultados.

    En cuanto a los resultados de la agenda de la eficacia, pese a la inestabilidad económica mundial y la presión presupuestaria en los países, el compromiso con los  principios de cooperación al desarrollo se ha mantenido sólido. Los compromisos en materia de eficacia de la ayuda, especialmente los relativos a apropiación y armonización, han suscitado cambios prometedores. Los gobiernos socios cada vez participan más activamente en el diálogo sobre temas relacionados con la cooperación y los esfuerzos de la comunidad donante por coordinar sus acciones han logrado reducir la fragmentación de la ayuda. Pero a pesar de estos cambios positivos todavía queda mucho por hacer para que la cooperación sea más efectiva en términos de resultados de desarrollo sostenible. Es necesario concentrar los esfuerzos para seguir progresando y alcanzar las metas fijadas para lograr un desarrollo más eficaz, incluyente y sostenible.

    Las opiniones y comentarios vertidos en este blog son sólo responsabilidad de su autor.