Entrevistas
27.04.2009
Sigifredo López: "Hay que incluir en la democracia y en los servicios públicos a todas aquellas personas que están excluidas”
Sigifredo López, abogado y político colombiano, fue secuestrado por las FARC en 2002 y liberado el pasado febrero. Tras siete años de cautiverio en la selva, sigue convencido de que la solución política negociada es la única vía para acabar con un conflicto que dura más de 50 años. Acaba de pasar unas semanas en España, donde ha colaborado en varias actividades de la FIIAPP.
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- Indudablemente. No es lo mismo conocer el conflicto desde la Academia o desde la frialdad de la biblioteca a vivirlo desde las entrañas del mismo infierno. Sigo creyendo en la misma solución política, pero las percepciones y las reflexiones son más profundas, sobre los guerrilleros, su forma de vida y por qué actúan como actúan. Ya desde antes era partidario de una solución política negociada. Ahora la defiendo con más énfasis
- ¿Cree usted que verá llegar la paz en su país?
- La paz está cerca, a pesar de las enormes dificultades. Pero los esfuerzos serán en vano si no hay sobre la mesa una oferta audaz de paz en la que se beneficien las partes implicadas. Sin embargo, está claro que hay sectores a los que no les conviene la paz. La guerra es un negocio y algunos viven de ella. Son necesarias reformas incómodas en algunos sectores. Y para ello es necesario llegar a un consenso de todos los actores de la sociedad civil. Hay que superar la discusión sobre la forma de enfrentar la situación. Estamos de acuerdo en conseguir la paz, pero en desacuerdo en la forma de alcanzarla. Y más aún cuando desde el poder se cierran espacios políticos para el diálogo. Hay que encauzar la reforma agraria y la tributaria. Son temas fundamentales para disminuir la exclusión y la pobreza, que son causas del conflicto. Hay que contemplar una política de Estado para incluir en la democracia y en los servicios públicos a todas aquellas personas que están excluidas
- ¿Influiría un cambio en el Gobierno y la Presidencia de Colombia?
Es necesario que haya un cambio de Gobierno, porque cierra los espacios para generar ese debate. Hay que aprovechar que las FARC están hoy golpeadas, acorraladas... Ellos buscan reivindicarse con la sociedad colombiana para lavar su prestigio o buscar una salida digna.
- El panorama político y de relaciones internacionales en toda América Latina ha dado un giro en los últimos años. ¿Cree que este nuevo escenario puede ayudar?
Paradójicamente, en Colombia, las FARC han sido un obstáculo para el desarrollo de la izquierda democrática. La gente aún asimila a la izquierda con las guerrillas, que hoy se han coinvertido en terroristas.
- ¿Cuál puede ser el papel de sus países vecinos?
Los otros países de América Latina deben seguir insistiendo con el argumento de que el conflicto de Colombia les influye y exigir una solución política, sin que eso suponga una violación de la soberanía. Deben seguir ofreciendo territorios para la negociación, fomentando la participación de delegados o jefes de Estado suyos como facilitadores o garantes de negociación, ya que temas como el narcotráfico o los delitos contra la humanidad les afecta.
- ¿Y la llegada de Barack Obama a la Presidencia de EEUU la ve usted positiva?
Con Bush estábamos frente al peor escenario posible. Con Obama se ha abierto una puerta a la esperanza de acompañamiento a una solución al conflicto. La desconfianza entre las FARC y el Gobierno es enorme y la comunidad internacional es la única que puede fomentar esa confianza.
- ¿Qué se puede aportar desde Europa y desde España? ¿Son importantes las acciones que se puedan llevar a cabo desde instituciones como la FIIAPP?
Es importante que la FIIAPP y la cooperación española apoyen proyectos de capacitación de líderes y, más concretamente, en temas de paz y convivencia pacífica. Serían proyectos pilotos para que la cooperación internacional aporte soluciones a largo plazo y no coyunturales, por ejemplo, la capacitación de profesores en resolución de conflictos, laboratorios de paz donde se logren consensos entre empresarios, autoridades...
- Y usted, ¿se va a implicar activamente para lograr el objetivo de la paz o preferirá mantenerse en un segundo plano?
Personalmente, mi liberación ha hecho que tenga un compromiso enorme, no sólo con la memoria de mis compañeros, sino con quienes se han quedado allá y que sólo pueden regresar mediante intercambios. Participaré aportando mi grano de arena y mis reflexiones a favor de una propuesta seria de paz.
- Fueron muchos años en cautividad, ¿Cómo ve ahora a las nuevas generaciones? ¿Están más implicadas en la búsqueda de una solución al conflicto?
Los jóvenes están más comprometidos con los temas políticos, aunque de otra manera. Han participado de forma muy activa en las marchas que ha habido, las universidades están activas creando espacios de debate... Miro con esperanza el futuro.


