• 03 julio 2013

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    Categoría : Opinion

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    La educación fiscal y el puzle de la cohesión social en América Latina

    América Latina atraviesa un momento crucial para sus políticas de desarrollo. En un contexto de deterioro de la economía mundial, la región continua en la senda del crecimiento, el empleo y la reducción de la pobreza. Este momento convive con importantes desafíos. La crísis de la zona euro y la desaceleración de EEUU y China están afectando al crecimiento de América Latina, que caerá al 3,5% en 2013. Como destaca un reciente estudio del Banco Mundial, el crecimiento dependerá cada vez más de las políticas de cada país, y no tanto de factores externos.

    La afirmación del escritor mexicano Carlos Fuentes de que “se han acabado los pretextos para justificar la pobreza en América Latina” es cierta, pero todavía 3 de cada 10 latinoamericanos son pobres y 1 de cada 10 es indigente. El crecimiento inclusivo es el gran desafío pendiente en una región que tiene la mayor concentración del ingreso del planeta y la mayor economía informal en relación al PIB.

    Hacen falta políticas públicas más eficientes y movilizar mayores ingresos fiscales. La carga tributaria – 19,2 % del PIB- sigue lejos del 33,8 % de media de los países de la OCDE y persisten elevados niveles de corrupción. Según los datos del Latinobarómetro, la mitad de los ciudadanos no pagan debidamente sus impuestos y solo un 47 % considera los tributos como un aspecto esencial del ejercicio de ciudadanía. Esta situación justifica el fraude fiscal bajo el pretexto de que el Estado no cumple el contrato social, al mismo tiempo los servicios no pueden mejorar porque los ingresos son insuficientes.

    Resulta ineludible fomentar una nueva cultura fiscal. Las Administraciones tributarias de América Latina, además de transmitir al contribuyente el riesgo de ser sancionado, son cada vez más conscientes de que hay que educar desde edades tempranas para lograr que los ciudadanos interioricen por convicción propia el pago de los impuestos. Así, la educación fiscal figura entre las líneas estratégicas de casi todas las Administraciones fiscales de América Latina. Los programas más antiguos son los de Brasil (1996) y Argentina (1997), y el más reciente el de Bolivia (2011).

    Hoy día asistimos a un escenario que invita al optimismo. Tras años de desencuentros, los ministerios de Educación comienzan a ver beneficiosa la colaboración con Hacienda para la enseñanza fiscal en las aulas vinculada a valores y ciudadanía. Pero hablar de impuestos a los más jóvenes es todo un desafío. Es por ello que las estrategias de educación fiscal no formal incluyen espacios de ocio, festivales, teatro, videojuegos, series en TV, música o concursos.

    La educación fiscal, como todo proceso formativo, da fruto a medio/largo plazo. La apuesta a corto plazo es que la educación fiscal sea considerada como una pieza relevante de la transformación social.

    Desde la FIIAPP, a través de EUROsociAL II, apoyamos el fortalecimiento de los Programas de Educación Fiscal de América Latina a través de una acción dentro del Área de Finanzas Públicas.

    Versión del post post publicada en el Diario O Povo de Brasil

    Borja Díaz Rivillas
    Técnico Sénior de la FIIAPP / EUROsociAL II.

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