• 30 julio 2014

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    Categoría : Opinion

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    “Las enfermedades infecciosas no respetan fronteras”

    Entrevista a la Directora de Formación del proyecto mediPIET, Mariví Martínez.

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    Las amenazas biológicas  de enfermedades infecciosas se han convertido para la región mediterránea en un objetivo prioritario a combatir. Allí, por ejemplo, hay enfermedades como la polio, que se está recrudeciendo cuando se pensaba que estaba en fase de erradicación. Para conseguir este objetivo, el pasado mes de junio arrancó mediPIET, un proyecto que tiene como fin reforzar la seguridad sanitaria en la región mediterránea mediante la formación de epidemiólogos locales, y que lidera la FIIAPP junto al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (CNE-ISCIII). Los socios de este proyecto son Albania, Armenia, Argelia, Bosnia Herzegovina, Egipto, Georgia, Jordania, Kosovo, Líbano, Libia, Macedonia, Marruecos, Moldavia, Montenegro, Palestina, Serbia, Túnez y Ucrania.

    La Directora de Formación del proyecto, Mariví Martínez, nos detalla qué son las amenazas biológicas y hasta dónde llegan. También desgrana en qué consiste la formación que se ofrece a los epidemiólogos beneficiarios de este proyecto. Detectar e investigar son los pilares.

    ¿Cuál es la amenaza biológica en la región mediterránea?

    Las amenazas biológicas se entienden como el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, especialmente las transmisibles vía persona-persona, a través de animales o de vectores (animales que transmiten patógenos, entre ellos parásitos) como mosquitos. Actualmente, en la región hay enfermedades específicas como la malaria, el coronavirus, el virus del Nilo Occidental, el recrudecimiento de la polio… además de otras prevenibles por vacunación, pero la principal cuestión es que ahora mismo las enfermedades infecciosas no respetan fronteras, y cada vez menos puesto que hay una movilidad enorme entre poblaciones, alimentos… y es muy fácil que se transmitan de un lado a otro. Las situaciones de crisis humanitarias que están cada día afectando más a estos países crean poblaciones de desplazados, irrumpen en los sistemas sanitarios y hacen que los riesgos de enfermedades infecciosas se diseminen más y la capacidad de los países para responder sea menor.

    ¿Esto hace que la creación de este programa sea necesaria?

    Sí. Se ha visto necesaria la formación de profesionales porque hay capacidades desiguales en los distintos países, pero en general hay pocos recursos especializados y cada vez hay más necesidades. Estos programas de formación están diseñados para formar a la gente específicamente en estos temas.

    Los profesionales van a participar en el Programa de Formación en Epidemiología orientada a la Intervención de la Salud Pública, ¿qué les va a aportar?

    Se orienta la investigación epidemiológica al control de las enfermedades. Su característica es que los profesionales, además de recibir módulos teórico-prácticos, se van a formar a través del servicio práctico en unidades de epidemiología de salud pública supervisados por expertos directamente. Al ser un programa regional, como los problemas de salud pública son ya globales, la coordinación para conseguir estándares de criterios y metodología y la colaboración entre países es fundamental para interrumpir epidemias. Se ofrece un intercambio de capacidades entre los países y trabajar en equipo en una red de profesionales ya formados que puedan ser movilizados fácilmente en caso de que sean necesarios en una amenaza o desastre especial.

    Porque se entiende que cada uno de los socios de mediPIET tiene su propio protocolo nacional de interrupción de amenazas…

    Todos los sistemas de salud pública tenemos una serie de protocolos de actuación ante una serie de enfermedades, pero aparte de éstos, la epidemiología es una ciencia que está orientada a detectar, investigar, evaluar los riesgos que posee cada amenaza potencial para la salud e investigar cómo se transmiten y qué población está afectada para que las medidas de intervención estén basadas en datos científicos. Para eso, los países necesitamos actualizarnos en nuevas herramientas, en nuevos métodos y en el manejo cotidiano y estandarizado a nivel mundial.

    ¿Qué supone el Programa de Epidemiología de Campo Español (PEAC), desarrollado por el CNE-ISCIII?

    Este programa es el primero de estas características que se implementó en Europa, con apoyo del Ministerio de Sanidad y Consumo, para estandarizar todos los criterios de vigilancia y que todos los profesionales hablásemos el mismo lenguaje, tuviéramos los mismos métodos y ampliáramos nuestros conocimientos en el terreno. Nuestro trabajo supone aportar nuestra experiencia en este tipo de programas y asesorar a la FIIAPP en todos los aspectos técnicos y científicos que así se requieran para orientar la formación.

    ¿Los formadores de este proyecto van a ser locales?

    En la medida de lo posible, sí. Es mucho mejor que sean personas que tienen mayor conocimiento de los problemas a nivel nacional y local, que conocen las costumbres culturales y los sistemas de salud propios, que profesionales externos. Además, ellos serán los que lo tengan que mantener y desarrollar.

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