• 18 enero 2018

    |

    Posteado en : Entrevista

    |

    “Nuestros derechos cuestan dinero”

    Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá (Colombia), nos habla de la importancia de la educación fiscal para que la ciudadanía vea los impuestos como una contribución a los objetivos comunes

    Cuando se cumple un año de la firma de los Acuerdos de Paz de Colombia, entrevistamos en Bogotá al ex alcalde de la ciudad, el profesor Antanas Mockus. Gran defensor del proceso de conciliación nacional y un referente en el cambio de comportamientos colectivos mediante la educación. Entre ellos, los referidos al pago de impuestos.

     

    Durante sus mandatos en la alcaldía, Bogotá experimentó una transformación de su cultura fiscal, al apreciar los ciudadanos una reciprocidad entre los tributos y la mejora de los servicios públicos, generándose de ese modo sentimientos de corresponsabilidad en la financiación del desarrollo basados en la convicción, y no en el temor a la sanción. ‘Todos pagan’ y ‘Recurso público, recurso sagrado’ fueron algunos de los lemas acuñados por Mockus, quien además promovió una campaña denominada ‘110 por ciento con Bogotá’, a través de la cual se solicitaba añadir voluntariamente un 10 por ciento extra a los impuestos, pero dando la oportunidad de decidir el proyecto al que se destinaría dicha cantidad.

     

    ¿Qué papel cumple la fiscalidad en el pos conflicto colombiano?

    El proceso de paz que está viviendo Colombia tiene muchos aspectos; uno de ellos es lograr que no se utilice la fuerza de las armas para impulsar transformaciones. El Estado debe llegar al territorio de manera mucho más densa, pero también la ciudadanía tiene que aportar de su lado. Los ciudadanos tienen que aprender a comprender cómo funciona el Estado, cómo el Estado reasigna recursos para fines normalmente más nobles que el gasto de un privado; no tendría sentido cobrar impuestos para hacer cosas menos buenas.

     

    El Estado social de derecho que estableció la Constitución de 1991 de Colombia prevé que uno de los deberes del ciudadano es tributar. Ahora bien, ese deber está asociado con el deber del Estado de cumplir en la protección de sus derechos. Pero los derechos cuestan. Hay un libro de un académico estadounidense Stepehen Holmes, que lleva por título ‘El coste de los derechos’, y que pone de manifiesto que no se puede asegurar un derecho y no tener alguna inversión de recursos en defensa de ese derecho.

     

    Colombia está en deuda en términos de desigualdad socioeconómica y los tributos deben ser entendidos como parte de las herramientas que tenemos para nivelar y generar más igualdad. Esperemos que la gente de las FARC y del ELN, si se suma al proceso de paz, participen en este proceso pedagógico, entendiendo la enorme importancia de los mecanismos de redistribución. Hay que pasar por el sistema tributario, es lo único que existe en un régimen democrático para redistribuir. La redistribución debe ser comprendida no solo como una forma de repartir los recursos, sino como fundamento de las relaciones humanas. Los recursos públicos son recursos sagrados.

     

    ¿Cómo se puede transformar la cultura tributaria de un país?

    Conozco una anécdota de un colombiano que está estudiando y trabajando en los Estados Unidos. Va y le cuenta a un amigo estadounidense en un desayuno: “Anoche encontré una manera de reducir la carga tributaria”, y le explica el truco. Y el estadounidense le dice: “Le doy 24 horas para que usted corrija ese truco o, si no, yo le denuncio”.

     

    La cultura mafiosa está asociada a la ley del silencio. En la cultura mafiosa, la norma social es no solo no cumplir la norma legal, sino que incumplir la norma legal se vuelve parte de las obligaciones.

     

    Durante un tiempo, yo pensaba que la corrupción era un acto al cual era muy fácil resistirse, simplemente diciendo que no, pero luego conocí a alcaldes que han sido amenazados por no colaborar con los delincuentes. Entonces, la combinación de la ley del silencio con la utilización de la violencia contra el que no se deja corromper genera una enfermedad un poco más difícil de atender, pero que es más urgente curar.

     

    Cuando uno compra en Colombia un bote de pintura en la ferretería, es todavía frecuente que te pregunten sin IVA o con IVA, sin recibo o con recibo, con la oferta implícita o explícita de no pagar el impuesto a las ventas.

     

    Influye decisivamente la actitud de los ciudadanos hacia los impuestos…

    La corriente de la economía conductual ha estudiado que el ser humano es muy averso a las pérdidas. Si usted pierde 10 euros y se encuentra 10 euros, usted no queda en paz, queda claramente en pérdida desde el punto de vista psicológico; usted necesitaría encontrarse 27 euros. A las pérdidas se les aplica una lupa. Si usted ve los impuestos como pérdida, sufre desproporcionadamente; pero es diferente si los ve como una contribución, como hacer una vaca, como decimos en Colombia, -en Perú es chanchito, en México es coperacha (poner un bote en España)-, distintos nombres para un mecanismo que es el de poner recursos en común para lograr objetivos comunes.

     

    Bogotá logró que la gente tuviera una actitud más positiva para el pago de los impuestos. También hemos trabajado con el Ministerio de Salud mostrando que, además de los impuestos, hay otros esquemas redistributivos. En el modelo de salud de Colombia, las clases más poderosas económicamente contribuyen más que proporcionalmente a la salud y esto es un mecanismo claro de redistribución, porque gente de muy distinta situación económica recibe atención médica similar. Tener las mismas garantías es otra expresión del Estado social de derecho.

     

    Mi experiencia es que, si la gente comprende para qué son los tributos, si comprende cómo funcionan las tarifas para los distintos grupos de ciudadanos, la gente puede entender lo importantes que son los impuestos. La buena administración de los mismos es, en parte, el secreto del desarrollo del país.

     

    ¿Qué opinión le merece el trabajo que promueve el programa EUROsociAL + en las universidades con los Núcleos de Apoyo Contable y Fiscal (NAF)?

     

    Lo que se está promoviendo con los consultorios tributarios en las universidades es un paso muy importante. La figura del contable como el que asesora la evasión o la elusión cede el paso a una cultura del asesor tributario que le explica al ciudadano la razón de ser de las normas y se vuelve así un educador.

     

     

    Borja Díaz Rivillas, Técnico Sénior en Gobernanza Democrática del Programa EUROsociAL+.

  • 31 agosto 2017

    |

    Posteado en : Reportaje

    |

    Compromiso integral por la transparencia en Colombia

    El proyecto ACTUE Colombia busca fortalecer la transparencia e integridad en el sector público, privado y en la sociedad civil colombiana

    Colombia arrastra a sus espaldas las trágicas cifras de 218 mil muertes y casi 6 millones de desplazados , todo esto como consecuencia de un conflicto armado que se ha prolongado durante más de 50 años. Un conflicto que ataca a la sociedad colombiana a todos los niveles, donde uno de los grandes protagonistas encargado de la perpetuación de este contexto de violencia ha sido la corrupción.

     

    Hoy Colombia mira hacia delante, depositando todas las esperanzas en un arduo Proceso de Paz que debe tener en cuenta a todos los actores de la sociedad. Una pieza clave para avanzar en este proceso de paz es el compromiso con la transparencia y la prevención de la corrupción tanto en las instituciones públicas como en las entidades privadas del país.

     

    En coherencia con esta premisa en 2014 nace el proyecto ACTÚE Colombia como respuesta de la Unión Europea a una solicitud del Gobierno colombiano para el fortalecimiento e implementación de políticas públicas anticorrupción. Este es un proyecto financiado por la Unión Europea y gestionado por la FIIAPP que trabaja mano a mano con varias instituciones públicas colombianas, como son la Secretaría de Transparencia, Departamento de la Función Pública, Ministerio de Salud, Ministerio de Minas, Procuraduría y Consejo de Estado como representante del poder judicial, entre otras.

     

    Con este proyecto se busca crear un enfoque integral en la prevención de la corrupción que trabaje desde cuatro áreas estratégicas de especial impacto en el país:

     

    Integridad Pública y Gobierno Abierto: Creación de un gobierno abierto y transparente a través de instrumentos como la ley de transparencia y acceso a la información pública, la rendición de cuentas, la participación ciudadana, la ética pública, la protección de los denunciantes, entre otros. Tal y como expresa Liliana Caballero, directora del departamento administrativo de la Función Pública “para el Gobierno es muy importante que el ciudadano confíe en el Estado y en los empleados de las administraciones públicas y los ciudadanos deben tener la seguridad de que tienen acceso a toda la información, que ya no hay un secreto en lo que se maneja, en los presupuestos”. 

     

    img_0998blog
    Intervención de Juan Manuel Santos en el Foro de Transparencia e Integridad en Tiempos de Paz

     

    Acción Sectorial: para fomentar la integridad y la transparencia también es necesario incidir en los sectores concretos como son los órganos de justicia, la sanidad, las industrias extractivas y cultura de integridad. 

     

      • El Consejo de Estado de Colombia está trabajando en la promoción de la transparencia, rendición de cuentas y la ética judicial. Para servir como precedente el Consejo de Estado llevó a cabo el pasado 29 de junio una audiencia pública de rendición de cuentas, lo que ha supuesto la primera vez que un órgano de justicia organiza un acto de rendición de cuentas en el país.

       

       

      • En el sector salud, ACTUE Colombia ha venido apoyando lo que algunos llaman “transparencia radical” en la política farmacéutica del país con miras a no solamente garantizar el goce de derecho, el acceso a un servicio de calidad y transparente, sino también para recuperar la confianza de los ciudadanos en el sector. Para asegurar estos objetivos se han desarrollado iniciativas que involucran a varios actores y donantes como es el Decálogo de Transparencia e Integridad en el sector salud y se han implementado herramientas de acceso a la información como  Medicamentos a un Clic, plataforma web para los profesionales de la salud o el Termómetro de Precios de Medicamentos, entre otras.

       

      • Además ACTUE Colombia apoyo el compromiso del gobierno nacional por promover un cambio cultural, dado que existe amplio reconocimiento que las leyes son importante pero insuficientes . En este sentido se están implementando las Rutas Pedagógicas para la promoción de la Transparencia, la Integridad y el Cuidado de lo Público, destinados a sensibilizar desde las aulas de los colegios, las universidades y desde las instituciones públicas a las personas acerca de su rol en un tal cambio cultural de conductas personales e institucionales

     

    Participación ciudadana y sector privado: Tanto ciudadanos como empresas son actores clave para la lucha contra la corrupción. Para crear una sociedad sana, integra y consciente es necesario que sean partícipes en los cambios culturales, institucionales y normativos.

     

    • Para promover la corresponsabilidad de los empresarios en prevención de la corrupción se ha dado continuidad a iniciativas que promueven la ética empresarial, la Autorregulación, anti-soborno y las reglas claras, como son el Registro de Empresas Activas en Cumplimiento Anticorrupción y la Guía de Pactos Empresariales de Transparencia y Anticorrupción.

     

    • Para involucrar a la sociedad civil en la lucha contra la corrupción y la promoción de la transparencia y la integridad, se han apoyado acciones como el fortalecimiento de la Comisión Nacional Ciudadana de Lucha contra la Corrupción, el impulso de una Red de Amigos de la Transparencia o la mejora de la rendición de cuentas en las instancias de participación ciudadana, así como en las ONGs, entre otras.

     

    Gobierno Abierto Territorial: El cambio debe tener lugar en todos los niveles políticos, desde el gobierno nacional a los gobiernos territoriales. Esta área fortalece las capacidades regionales y locales en la aplicación de la ley de transparencia; atención al ciudadano y gestión de los riesgos de corrupción; fomentar la participación ciudadana, el control social y la rendición de cuentas. Además se está impulsando la creación de una red de gobernaciones abiertas con miras a promover el intercambio y aprendizaje entre pares.

     

    La labor de coordinación y el enfoque integral de ACTÚE está facilitando los pasos hacia un cambio real en Colombia pero acabar con la cultura de la corrupción es una tarea que requiere del compromiso y el trabajo conjunto de todos los actores de la sociedad colombiana.

  • 23 junio 2015

    |

    Posteado en : Entrevista

    |

    Colombia y EUROsociAL, juntos contra la corrupción

    Colombia cuenta con una sólida política anticorrupción y el programa EUROsociAL de la Unión Europea liderado por la FIIAPP le apoya para conseguir sus objetivos

    En 2014, Colombia expidió la Ley de Transparencia y Acceso a la Información pública con el fin de reducir los niveles de corrupción con los que cuenta el país. Según las encuestas, la corrupción sale como una de las grandes preocupaciones de la población. Guarda casi la misma importancia que los temas de seguridad, violencia y desempleo.

    El Secretario de Transparencia de Colombia, Camilo Enciso, analiza en este vídeo cuál es el papel del programa EUROsociAL en la implementación de la Ley de Transparencia y Acceso a la información pública.

    Entrevista completa a Camilo Enciso aquí

  • 07 mayo 2015

    |

    Posteado en : Opinion

    |

    La salud, para todos

    Llegar al hospital de Popayán, en Colombia, se convierte en una odisea que puede costar hasta 100000 pesos (35€), un lujo que no se puede permitir la mayoría.

     

    Un ciudadano europeo tarda una media de 15 minutos en llegar al médico, pero en Colombia la dispersión territorial constituye una barrera para asegurar el acceso a los servicios de salud.El municipio del Tambo, el segundo más grande del país en extensión, es un ejemplo. Allí, en un territorio de 3280km2 donde residen alrededor de 60000 habitantes (el 94% en zonas rurales apartadas), hay un médico por 7500 habitantes, muy por debajo de la media nacional (15 por 10000 habitantes). Y desde una comunidad se puede tardar varias horas, a pie, en caballo o en coche, para llegar al centro médico más cercano. En estas condiciones, llegar al hospital de Popayán, la capital del departamento, se convierte en una odisea, que puede costar hasta 100000 pesos (35€), según relata Eduardo Villa, médico y gerente del hospital del Tambo. Un lujo que no se puede permitir la mayoría de los habitantes, en uno de los departamentos más pobres del país, donde el ingreso medio per cápita es de 250000 pesos[ii] (100€).

     

    Estos factores explican, en parte, las dramáticas tasas de mortalidad perinatal del municipio hasta hace unos años: 34 por 1000, el doble de la media nacional, y casi 10 veces más que en España. A su llegada al hospital en 2012, el doctor Villa decidió hacer frente a este problema, apoyándose en actores claves de este territorio de mayoría indígena y rural: los médicos tradicionales y parteros. Se trataba de sumar a la experiencia y los conocimientos ancestrales de los parteros y parteras, los conocimientos de la medicina occidental. El doctor Villa creó grupos de intercambio y capacitación, con el objetivo de mejorar el seguimiento de las gestantes, la prevención y la detección de los embarazos de riesgo. Luis Amaro, partero y médico tradicional, integró uno de estos grupos. Lleva toda una vida asistiendo partos en comunidades indígenas aisladas, de día o de noche. Desde que participa en el grupo de parteros, identifica rápidamente los embarazos y partos de riesgos, y los deriva al hospital.

     

    Otra iniciativa lanzada por el hospital ha sido la apertura de un “hotel de gestantes”, para facilitar el ingreso previo de mujeres con embarazos de riesgos de manera gratuita. El resultado de estas dos medidas combinadas es llamativo: en menos de tres años la mortalidad perinatal en el municipio ha disminuido de manera contundente, acercándose a cero.

     

    Este modelo constituye un nuevo paradigma para las políticas de salud de Colombia, y pretende lograr “el acceso con calidad a los servicios de salud”, en palabras de Fernando Ruiz, el Viceministro de salud, “para que los problemas se resuelvan principalmente en el nivel primario de atención”. El modelo se centra en la medicina familiar y comunitaria, para una atención más cercana, que entiende el contexto social de los pacientes y pone el acento en la promoción y prevención de la salud. Para ello, se formarán 5000 médicos de familia en 10 años. El modelo también pretende reducir las brechas territoriales en la atención en salud, con la apertura de centros más cercanos a la población, la creación de “brigadas móviles” de salud, o un sistema de incentivos para los médicos de familia en zonas dispersas. La implementación del nuevo modelo ya ha iniciado en el departamento de la Guainía, tras una negociación tripartita con las autoridades locales y los representantes indígenas. En 2015 se implementará en otros departamentos, para llegar a una cobertura total del territorio en 2016. También se prevé la apertura de 15 programas universitarios de Medicina Familiar.

     

    EUROsociAL, el programa de cooperación de la Comisión Europea con América Latina para la cohesión social, ha acompañado el Ministerio de Salud y de Protección Social de Colombia en el diseño del modelo, compartiendo experiencias de Francia y Brasil en materia de atención en zonas dispersas; y de Reino Unido, España y México en materia de medicina familiar. El objetivo es asegurar el derecho de todos los ciudadanos a la salud para que en unos años, el éxito de El Tambo no sea la excepción en Colombia.

     

    Peggy Martinello, Técnico Senior FIIAPP del Programa EUROsociAL

    [ii] Fuente: Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, 2013