• 21 julio 2017

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    Posteado en : Reportaje

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    UE-ACT: la lucha contra las “rutas de la heroína”

    El proyecto cuenta con 12 millones de euros y recorrerá durante cuatro años más de 30 países para combatir el perjudicial y enorme negocio de la heroína

    Afganistán se sitúa desde hace décadas como principal exportador mundial de heroína, una droga mortal al calor de la cuál prolifera el crimen organizado y un negocio enorme que mueve miles de millones de euros anualmente.

     

    Con una producción de 4.800 toneladas de opio en 2016 y más de 200.000 hectáreas cultivadas, según los datos de la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el país se sitúa en el centro neurálgico de la zona conocida como Medialuna de Oro (Afganistán, Pakistán e Irán), de donde procede la mayoría de los opiáceos que se consumen en Europa.

     

    En línea con la Estrategia Europea de Drogas 2013-2020, se ha lanzado esta semana en Bruselas el proyecto UE-ACT Acción contra las Drogas y el Crimen Organizado, la tercera fase de una iniciativa que lucha contra el tráfico de drogas y la delincuencia organizada asociada a dos ámbitos:

     

    Reducción de la oferta: se trata de reforzar la cooperación judicial y policial transnacional para atacar a las grandes redes de narcotráfico.

    Reducción de la demanda: también se dirigen esfuerzos a la prevención del consumo de drogas y la mejora del tratamiento de las drogodependencias.

     

    Ambos frentes son fundamentales. Como explica el líder del proyecto Thomas Carter, “son dos caras de la misma moneda: debe existir un balance entre las políticas represoras que persiguen el tráfico y el crimen organizado, y aquellas que se centran en la reducción de la demanda”.

     

    Más de treinta países

    Desde Afganistán, tradicionalmente, la Ruta de la Heroína atravesaba los Balcanes para llegar a Europa. Sin embargo, las vías se han multiplicado y recorren una treintena de países a través de varias rutas:

     

    Ruta de los Balcanes: Une Afganistán con Irán y transita luego por Turquía. Constituye la distancia más corta y la ruta terrestre más directa hacia los mercados de consumo europeos. Se utiliza desde la década de 1980.

    Ruta meridional: en años recientes han atraído la atención internacional los voluminosos cargamentos de heroína embarcados en puertos de Irán y Pakistán.

    Ruta septentrional: desde el Norte de Afganistán, la heroína se destina principalmente a los grandes mercados de consumo de Asia central, Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

    Ruta del Cáucaso: la droga producida en la Medialuna de Oro se transporta desde Irán hasta Turquía pasando por Armenia, Azerbaiyán y Georgia.

    Ruta Sur: pasa por África del este para después alcanzar la UE por el sur.

     

    El proyecto se centra en más de 30 países beneficiarios con necesidades muy diferentes y con 5 zonas estratégicas: Asia Central, Cáucaso Sur, Ucrania, Asia y este de África.

     

    El coronel de la Guardia Civil y codirector del proyecto Manuel Marión destaca la flexibilidad de la iniciativa: “Una de las necesidades más acuciantes de Kirguistán es formar a fiscales y policías en utilizar técnicas especiales de investigación en materia de drogas, como por ejemplo las entregas controladas”.

     

    Sin embargo, “puede ocurrir que Tanzania requiera conocer la experiencia europea en vigilancia de costas porque la heroína llega al país en barcos” indica Marión.

     

    La acción policial y judicial se realiza generalmente a nivel nacional, lo que dificulta acabar con fenómenos globales como éste. Por eso, el proyecto pone especial énfasis en la coordinación entre policías de todos los países por los que transita la droga. La cooperación transnacional y transregional es fundamental.

     

    Un negocio millonario

    Tom Carter explica una de las principales dificultades para acabar con el tráfico de heroína: la corrupción. “Estamos hablando de miles de millones de euros y la cuestión es que cuanto más cerca está del mercado más dinero se mueve y más caro es el producto. Por ejemplo, puede ser que un kilo de opio en Afganistán sean 2.000 euros y con el tiempo, según se va acercando a Europa puede alcanzar entre 25.000 a 40.000 euros”.

     

    “Es un negocio enorme e invasivo. Se mueve tanto dinero que corrompe fácilmente. Un policía o un agente de aduanas de cualquier país fuera de Europa, por ejemplo en Asia central o África, se ve muy tentado cuando alguien le ofrece 200 euros a cambio de no abrir un camión”. Se trata de invertir en desarrollo porque “en un país minado por oficiales corruptos en las instituciones el proyecto se convierte en algo inútil”, apunta Carter.

     

    La clave: influir en las políticas

    Uno de los objetivos principales del proyecto es ayudar a las autoridades y órganos de seguridad de estos países a identificar y perseguir a los grandes traficantes, que manejan grandes cantidades de droga.

     

    Sin embargo, se trabaja paralelamente en la búsqueda de alternativas a la prisión como tratamientos de desintoxicación. “No tenemos ni el presupuesto ni el tiempo para solucionarlo todo pero podemos aportar nuestras experiencias desde la perspectiva de la UE. Hay que cambiar percepciones para que vean a un drogadicto como una víctima y no como un criminal”, explica Carter.

     

    Durante cuatro años la FIIAPP gestionará este proyecto, que cuenta con una financiación de 12.000.000€ de la Comisión Europea, y que será ejecutado por expertos del Ministerio de Interior de España, Carabinieri de Italia y Nacional Crime Agency (NCA) de Reino Unido.

     

  • 10 julio 2015

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    Posteado en : Opinion

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    Buscando coca en el puerto del Callao (Perú)

    El coordinador del proyecto de la UE contra el narcotráfico en Perú, Gerard Muñoz, es testigo de una operación de las autoridades peruanas en el puerto del Callao.

    Son las 6:15 de la mañana y estamos en la entrada de los muelles de carga en el puerto de El Callao, a unos 25 kilómetros al norte de Lima. Hay un trasiego bien curioso de obreros, estibadores, marineros, aduaneros, contratistas y personajes que no sabes muy bien a que se pueden dedicar en un puerto que emplea a más de 5.000 personas, y es uno de los más grandes del continente americano. Uno de esos personajes que se mueven en este mundo se me acerca y me pide un cigarrillo, le ofrezco el último que me queda en la cajetilla, le comento que lo estoy dejando y que se lo quede, curiosamente es la misma marca que fuma él, o eso me dice. El tipo me sonríe y me pregunta de dónde soy, le respondo que de Islandia, así me suelen dejar tranquilo y no me dan la tabarra con lo del Barça y el Madrid, es muy pronto y me he levantado a las 4:15 de la mañana.

    Aquí los días empiezan mucho antes de que amanezca y nunca sabes cuándo van a terminar, hoy es la segunda semana del curso que hemos organizado sobre búsqueda de estupefacientes en barcos y contenedores. Han venido dos aduaneros alemanes a impartir esta actividad, eminentemente práctica. Salta a la vista, por su altura y corpulencia respecto a los trabajadores locales, que este reino no es de su mundo. Tanto instructores como alumnos son excelentes y se están obteniendo resultados inmejorables.

    Se calcula que en la actualidad el 60% de la cocaína que llega a Europa proviene de Perú, esta sustancia, en su gran mayoría, es transportada por vía marítima a su destino. Normalmente llega a puertos comerciales y recreativos de España, Bélgica u Holanda. Los traficantes de drogas suelen ir por delante en cuanto a técnicas para esconder la droga se refiere. Hemos visto de todo, cocaína impregnada en ropa, en los estómagos del pescado congelado, en los pañales de un bebé, todo vale.

    No menos sorprendente y dramático es el escenario a la que se enfrentan algunas personas en Perú, la mayoría de veces por necesidad, otras por avaricia, que se ven involucradas en este comercio ilegal. Desde el pobre agricultor que está amenazado de muerte (él y su familia) por la narco-guerrilla de Sendero Luminoso para cultivar la hoja de coca, el joven que trabaja forzadamente en un laboratorio químico de la selva para elaborar la pasta base y es bombardeado por el ejército (eso no sale en los periódicos), la madre soltera que para pagar deudas se traga 74 bolas de cocaína y al llegar a Europa es detenida ya que ha sido denunciada por la misma organización que está pasando otras “mulas” en el mismo vuelo y quiere entretener a los aduaneros, hasta otros cuadros más trágicos que prefiero ni explicar. Es duro cuando ves las caras humanas que tiene este negocio para que el “tema” llegue al consumidor final.

    Desde luego, los protagonistas del anterior párrafo son la carne de cañón del negocio. En realidad, los auténticos beneficiados de esta industria ilegal son las grandes organizaciones criminales, paraísos fiscales y ciertos poderes fácticos a los cuales nada les importa las repercusiones humanas del asunto.

    En aras de entorpecer este comercio ilícito, la UE ha puesto en marcha un proyecto de apoyo a la lucha contra el tráfico de drogas en Perú, que lidera la FIIAPP, y que tiene como socios a las fuerzas y cuerpos de seguridad de España, Alemania, Reino Unido, Francia y la República Checa. El objetivo de este proyecto es mejorar las capacidades de interdicción de estupefacientes a través de la vía marítima, aérea y mejorar las capacidades de obtener inteligencia, investigar y enjuiciar a los grandes señores de la droga.

    En el momento que escribo este post, dentro de una de las actividades del proyecto, estamos trabajando en el puerto del Callao con las instituciones encargadas de intervenir droga en los puertos peruanos, a saber, aduanas, policía, fiscalía y guardacostas.

    Como decía al principio, por la mañana hacemos los perfilamientos de los buques y contenedores sospechosos, para después hacer las sesiones prácticas con ellos y ver qué encontramos. Por ejemplo, la unidad de inteligencia portuaria nos pasa información de que hay un contenedor que lleva maíz congelado, pulpa de Maracuyá y Rocoto (picante a matar) a España. Venga ya! ni que en España no hubiese maíz y fuese más barato traerlo congelado en un contenedor refrigerado desde Perú, eso no tiene sentido. Separamos el contenedor para revisarlo. Efectivamente, los alumnos del curso desmontan el sistema de refrigeración del contenedor y revisamos la carga. Entre el maíz (choclo) y la pulpa de Maracuyá encontramos una caja sospechosa en la cual hay un precinto de contenedor y las instrucciones de cómo ponerlo. Eso significa que en algún lugar entre El Callao y España este contenedor sería abierto, cargado con cocaína y se pondría el nuevo precinto que hemos encontrado dentro. En estos momentos hay una investigación sobre quién ha puesto en ese contenedor un precinto nuevo y otros asuntos vinculados a la procedencia y destino del contenedor. Curiosamente, un trabajador del área de carga dónde se almacenaba el contenedor ha desparecido y nadie sabe dónde está.

    Al finalizar el día se hace un debriefing en el que cada uno explica qué ha aprendido y cómo puede replicarlo en sus unidades. La idea de este proyecto es que cada vez que formas a alguien, esta persona, trasmitirá a su vez, los conocimientos adquiridos a otros miembros del destacamento dónde esté asignado.

    Cuando se hace de noche damos por finalizada la sesión del día y otra vez volvemos a Lima, con el tráfico de hora punta todavía tardaremos más de una hora en llegar a casa, mañana empezamos otra vez al amanecer, a ver qué encontramos…

    Gerard Muñoz Arcos – Coordinador del proyecto UE-ENLCD (Videoblog)