• 06 septiembre 2018

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    Posteado en : Reportaje

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    La paradoja boliviana contra las drogas

    ¿Cómo se lucha contra el narcotráfico en un país productor de hoja de coca? Conocemos el caso de Bolivia junto al proyecto de apoyo a las instituciones en esta tarea

    La oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) apunta en su informe sobre los cultivos de hoja de coca en Bolivia, que el país tiene más de 20.000 hectáreas legales. Una extensión que se concentra en dos áreas principales: la zona de las Yungas, en el Departamento de La Paz; y la zona de Chapare, en el Trópico de Cochabamba. 

     

    La UNODC proporciona de esta forma información al gobierno boliviano sobre la cantidad y ubicación geográfica de los cultivos, pues parte de la hoja de coca se desvía hacia el tráfico ilícito. Que este producto se convierta en una droga internacional es lo que trata de evitar la Policía boliviana y otras instituciones involucradas. Este informe les permite el desarrollo de estrategias y políticas para su control. 

     

    Estas instituciones cuentan además con el apoyo en esta tarea de un proyecto gestionado por la FIIAPP, en coordinación con el Consejo Nacional de la Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID), con fondos de la Unión Europea y de la AECID. Y es que la paradoja es todavía más difícil de abordar cuando la hoja de coca es un producto cultural. 

     

    El agricultor no es el traficante 

     

    Javier Navarro es uno de los expertos del proyecto. El inspector de la Policía Nacional española recuerda que “el consumo de hoja de coca es algo que está muy arraigado en sus costumbres”. En Bolivia, el producto se consume directamente con el acullico (mascar la propia hoja de coca con otros productos que la dulcifiquen) o se utiliza para mate o caramelos. 

     

    Su producción se gestiona a través de cooperativas. Cada agricultor registrado tiene derecho al cultivo de un cato de coca (1.600 m2). El producto llegaría al mercado legal después de pasar por la cooperativa. El problema es que no toda la producción sigue ese camino.  

     

    Parte de la hoja de coca se introduce en “circuitos paralelos” y con ella se fabrica la pasta base de la que sale el clorhidrato de cocaína. Una vez conseguida esta sustancia, explica el inspector de policía, se habla de tráfico propiamente dicho. Además, existen cultivos ilegales “en zonas de frontera o de difícil acceso”. 

     

    La Paz (Bolivia)

     

    Sin embargo, ningún agricultor colabora en ese fin, simplemente viven de ello. “El productor no tiene ese perfil de traficante”, comenta Navarro, e incluso si actuara de manera ilícita, se trataría del eslabón más pequeño de toda la cadena de narcotráfico. 

     

    Javier Navarro apunta además que “Bolivia no es solo un país productor, sino también de tránsito”, principalmente por cuestiones geográficas. Al país llega la pasta base de Perú, igualmente productor, para realizar la denominada “purificación” en laboratorios. 

     

    Y aporta un dato representativo: “el kg de clorhidrato de cocaína sale en Bolivia a 2.500 dólares. Cuando llega a España, pasa a costar 35.000 dólares”. España vuelve a funcionar en este caso como país de tránsito: desde aquí se exporta la cocaína a Francia, Italia o Gran Bretaña con el consiguiente incremento de precio. Un recorrido que lo convierte en un problema transnacional. 

     

    ¿Cuál es el papel del proyecto? 

     

    Para hacer frente a este problema, miembros de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía trabajan en este proyecto con los agentes bolivianos en la lucha contra el narcotráfico y delitos conexos, como el blanqueo de capitales o la trata y el tráfico de personas. Además se actúa en fronteras y aeropuertos. 

     

    En concreto, se forma a la Fuerza Especial de la Lucha contra el Narcotráfico, unidades especializadas repartidas en varios puntos de la geografía boliviana. Y es que el narcotráfico representa el sector dominante del crimen organizado. La evolución de sus formas de organización y acción requieren una adaptación constante de los dispositivos y estrategias de lucha contra esta problemática. 

     

    Una formación que se ha complementado con visitas a España para conocer los procedimientos de las fuerzas de seguridad españolas, por ejemplo, en inteligencia e investigación criminal. 

     

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    Visita de una delegación boliviana a España

     

    Tras dos años de trabajo, “el proyecto está consolidado y son las propias instituciones las que acuden a él”, explica Javier Navarro. Se ha conseguido, entre otras cosas, abordar las investigaciones de una forma más integral. Esto es, según el inspector, que no solo se detenga al transportista, sino que se lleguen a desarticular organizaciones. 

     

    Un trabajo que se completa con la sensibilización de los ciudadanos a través de algunas actividades de comunicación. La última, un taller para periodistas en el que se trabajó sobre cómo comunicar adecuadamente sobre temas tan sensibles.

     

    Proyectos para un problema transnacional 

     

    La FIIAPP gestionaba hasta hace poco un proyecto similar en Perú, ejemplo de buenos resultados con la desarticulación de más de cien organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas. La Fundación también está presente en esta dimensión operativa con el proyecto SEACOP, para la  lucha contra el tráfico marítimo de drogas.  

     

    Además, existen programas regionales que acompañan las políticas públicas de los países latinoamericanos. Es el caso de EL PAcCTO contra el crimen transnacional organizado o COPOLAD, que abarca la dimensión social y sanitaria. 

     

    Además, otros proyectos siguen las rutas de narcotráfico más importantes, como la de la heroína. UE-ACT  actúa en 30 países de Asia central, la costa Este de África y Europa del Este, y trabaja para mejorar la eficacia de las policías y de los órganos judiciales, además de la prevención del consumo de drogas. 

  • 30 agosto 2018

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    Posteado en : Opinion

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    Una reflexión periodística conjunta en La Paz

    Juan Antonio Aunión, periodista de El País, nos explica su experiencia en el taller de crónica periodística que impartió en Bolivia dentro del proyecto contra el narcotráfico y la trata y tráfico de personas

    Pocos trabajos tienen un ritmo tan endiablado como el de periodista. Las urgencias del día a día raramente dejan huecos para la reflexión sobre la labor propia, para pensar despacio en las cosas en las que fallamos, también en las que salen bien, pero, sobre todo, en qué podemos hacer para mejorar. Por eso aprecio tanto mi trabajo como profesor en la Escuela de Periodismo UAM-El País, porque me obliga a reflexionar sobre todo ello. Y también por eso acepté, sin pensarlo dos veces, la invitación de la FIIAPP para impartir en La Paz (Bolivia), en coordinación con la Secretaría de Coordinación del CONALTID, y con la financiación de la Unión Europea y la AECID, el Taller internacional de crónica periodística sobre prevención en el consumo de drogas y la trata y tráfico de personas, unos temas tan importantes y tan serios que merecen todavía mayor cuidado y autocrítica a la hora de abordarlos desde los medios de comunicación. 

     

    En ese contexto, lo más lógico para mí era plantear desde el principio, de cinco días, una reflexión conjunta con los participantes, una veintena de profesionales de la prensa, la radio y la televisión bolivianas.  Precisamente, la heterogeneidad del grupo (no solo porque venían de medios distintos, sino también porque había algunos muy jóvenes, recién llegados al oficio, junto a curtidos periodistas con décadas de experiencia a sus espaldas) acabó aportando una enorme riqueza al taller. Pero también fue la primera dificultad, solventada, en todo caso, por el formato elegido: presentaciones breves, aliñadas con muchos ejemplos de textos de referencia, un trabajo sobre el que poner inmediatamente en práctica todas las ideas y las técnicas que se iban exponiendo, y mucha interacción, mucho diálogo 

     

    Esa tarea práctica consistía en escribir una crónica/reportaje en torno al consumo de drogas o la trata y el tráfico de personas, el cual nos sirvió para repasar todo el proceso periodístico, desde la elección del tema, su desarrollo, la documentación, el trabajo de campo, hasta la redacción y edición (en este caso, la corrección).  En ese camino pudimos profundizar en las técnicas de ficción que nos pueden servir para presentar nuestro trabajo de una forma más profunda y atractiva, sin perder nunca de vista las ideas fuerza de cualquier texto periodístico: la honestidad, el rigor, la comprobación de cada dato o la presentación del contexto necesario para entender realidades complejas. Y todo ello, buscando el inexcusable equilibrio entre la distancia profesional y la sensibilidad que requiere tratar temas sociales, en general, y de drogas y trata, en particular.  

     

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    Participantes del taller de crónica periodística

     

    Muchos de los problemas a los que los alumnos se fueron enfrentando en el camino son los mismos que nos podemos encontrar los profesionales españoles en nuestro día a día: cómo abordar a los personajes, cómo plantear la historia y hacerla atractiva, qué parte de la información obtenida con enorme esfuerzo debemos dejar fuera para que el resultado final sea mejor, etc.  Sin embargo, otros tenían que ver con particularidades bolivianas, con unas condiciones de trabajo y un entorno culturar propios; por ejemplo, el burocrático procedimiento escrito necesario para solicitar casi cualquier dato oficial. Las respuestas que todos juntos hemos dado a estos problemas, en el vértice de su experiencia y la mía, han resultado la parte más interesante del curso, al menos para mí, y creo que además tiene mucho que ver con la filosofía de trabajo de la FIIAPP en todos los países en los que está presente.    

     

    Por lo demás, mi objetivo en este curso era ofrecer una serie de herramientas a los alumnos para poder contar de una manera un poco más atractiva, un poco más cercana, tanto las historias grandes, esos grandes despliegues por los que puede apostar un medio, como las historias pequeñas de todos los días, esas que hay que hacer a toda velocidad, pero que también merecen, aparte del irrenunciable rigor, todo el cuidado y el cariño que seamos capaces de darles. Sobre todo, cuando se abordan temas tan sensibles como los que tienen que ver con el consumo de drogas y la trata y tráfico de personas.  

     

    Juan Antonio Aunión, redactor especializado en temas sociales y educativos de El País 

  • 01 febrero 2018

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    Posteado en : Opinion

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    Perú: cooperación con resultados

    El proyecto contra el crimen organizado y el tráfico de drogas capacita a las instituciones involucradas en el país

    La directora para América Latina y el Caribe de EuropeAid, Jolita Butkeviciene, twitteaba hace unas semanas que “la Unión Europea no impone programas, acompaña políticas nacionales y esta es nuestra forma de ver la cooperación”.

     

    Estas declaraciones encajan perfectamente con los resultados que se están alcanzando en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas en Perú. Una política apoyada y acompañada de manera efectiva por la Unión Europea, a través de un proyecto gestionado por la FIIAPP y otros fondos adicionales que en total suman 32 millones de euros.

     

    Durante 2017, nuestros socios peruanos, a los que apoyamos y acompañamos en sus políticas nacionales, han conseguido las mayores cifras históricas en la lucha contra el crimen organizado. A saber, la desarticulación de 111 organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas, la destrucción de 78 pistas de aterrizaje clandestinas para el traslado de la droga a otros países y la incineración de 334 laboratorios de producción de cocaína, un buen número de ellos identificados gracias a tareas de inteligencia. Asimismo, se logró erradicar 22.165 hectáreas de hoja de coca, hecho que evitó la producción potencial de 204,8 toneladas de cocaína. Estas cifras no tienen  parangón con las de años anteriores y denotan un claro esfuerzo de la nueva administración peruana para mejorar los resultados en esta materia.

     

    El proyecto, implementado por la FIIAPP, capacita y presta asistencia técnica a las principales instituciones que luchan contra el crimen organizado y el tráfico de drogas en este país andino. Los socios peruanos del proyecto están obteniendo muy buenos resultados y se ha verificado, mediante una evaluación independiente, que se están aplicando con éxito los conocimientos y herramientas transmitidas por los funcionarios de los Estados Miembros a sus homólogos peruanos.

     

    SUNAT Aduanas es una de las instituciones que reciben el apoyo del proyecto. En este caso, en la prevención del contrabando:

     

    También cabe destacar el apoyo y acompañamiento que se ha dado por parte del proyecto a los operadores judiciales para resolver exitosamente los grandes casos nacionales vinculados a bandas organizadas internacionales y los logros alcanzados en materia de inteligencia, como es la creación del primer sistema informatizado de gestión de información contra el crimen organizado en Perú (SIIETID).

     

    Proyectos a demanda

    Vivimos en un mundo interconectado y la cooperación es un factor imprescindible en la resolución de los problemas relacionados con el crimen organizado transnacional. Eso influye en muchos elementos de la agenda birregional euro-latinoamericana.

     

    Hay que diseccionar el problema del tráfico de drogas según su impacto y naturaleza, tanto en las instituciones como en las personas. No es lo mismo un país productor que otro de tránsito o uno consumidor. En América Latina el tráfico de drogas tiene un efecto directo en la gobernabilidad de los estados. Las enormes cantidades de dinero que mueven las bandas organizadas pueden llegar a comprar estructuras gubernamentales y desestabilizar países – tristemente hay varios ejemplos en la región. Eso sin mencionar la violencia que genera y el deterioro en la cohesión social. En Europa el impacto es profundo a nivel delincuencial pero principalmente se trata de un tema de salud pública. Son dos problemas interconectados a los dos lados del océano.

     

    La UE, a través de grandes proyectos bilaterales gestionados por FIIAPP en Perú o Bolivia y regionales como EL PAcCTO y COPOLAD, acompaña las políticas de lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas, que tanto impacto tienen en América Latina y Europa. Este apoyo se aplica a través de una metodología a demanda, cosa que agradecen nuestros socios latinoamericanos, felicitando la forma de trabajar horizontal y no paternalista de la UE. Definitivamente ésta es una de las recetas para obtener buenos resultados.

     

    De hecho, el método de trabajo participativo es uno de los emblemas del “Soft Power” que caracteriza la cooperación europea. Sin duda alguna, estos proyectos en los que se intercambian conocimientos y se crean lazos duraderos entre administraciones públicas a los dos lados del Atlántico son la mejor apuesta para lograr resultados sostenibles en el tiempo. Sin ir más lejos, a través de nuestro proyecto se han creado redes de contacto que ya están trabajando para investigar asuntos relacionados con el crimen organizado transnacional, no solo entre Europa y Perú sino también a nivel regional.

     

    La seguridad de los ciudadanos como objetivo

    Sin embargo, no se debe caer en la autocomplacencia, la lucha contra el crimen organizado es policéntrica y comporta muchos desafíos como el lavado de activos y la colaboración eficaz entre administraciones. Para mejorar la calidad de vida de la población en muchos países América Latina es necesario avanzar en esta materia ya que tiene un impacto directo en la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Solo en 2017, 25.000 personas murieron de forma violenta en México por razones vinculadas al crimen organizado, lo cual nos debería hacer reflexionar sobre cómo apoyar a nuestros socios en la región.

     

    América Latina es un socio estratégico, cultural y comercial para la Unión Europea y como tal debemos tener una política continuista y mejorada de colaboración que ayude a optimizar el bienestar de su población y asegurar el Estado de derecho. La FIIAPP, a los 20 años de su creación, es sin duda un instrumento adecuado y maduro para canalizar e implementar proyectos de cooperación birregional euro-latinoamericana que tan buenos resultados están dando. No olvidemos que, tal y como se subraya en el último informe Elcano, en la Estrategia Global Europea de 2016 se habla de un “espacio atlántico ampliado”, y señala que la UE tratará de expandir la cooperación y de construir una fuerte asociación con América Latina y el Caribe.

     

    La Fundación, por su amplia experiencia y reconocimiento en la región, ya es un actor clave en la consecución de este acervo y un importante aliado de las instituciones europeas en materia de fortalecimiento del Estado. Por esa misma razón, tenemos que seguir visibilizando con fuerza los resultados obtenidos por nuestros socios latinoamericanos. Demostrando con hechos que estas acciones, además de fortalecer nuestras instituciones homólogas al otro lado del atlántico, sobre todo, mejoran la vida de sus ciudadanos. 

     

    Gerard Muñoz, Coordinador del Proyecto de lucha contra el tráfico de drogas en Perú

     

    Más información sobre el proyecto, en nuestro espacio en Radio Nacional de España (RNE):

  • 12 enero 2018

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    Posteado en : Reportaje

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    Relatos de un problema: el tráfico de drogas y la trata de personas en Bolivia

    El I Concurso Crónica Periodística organizado por la SC-CONALTID y la FIIAPP busca visibilizar la lucha contra estos delitos en el marco del proyecto de apoyo a las instituciones bolivianas

    “A sus 27 años Noelia ha vivido más que cualquier persona de su edad; ella es una de las cinco mujeres que están internadas en el pabellón de Farmacodependientes del Psiquiátrico San Juan de Dios de Cochabamba, por consumo de múltiples de drogas…” 

     

    Así comienza Momentos de placer a cambio de una vida de sufrimiento, el relato ganador del I Concurso Crónica Periodística “Prevención del Consumo de Drogas y Lucha contra la Trata y Tráfico de Personas”. Laura Manzaneda Barrios, periodista de Los Tiempos en Bolivia, narra la vida de una drogodependiente que pierde la custodia de sus hijos y llega a una institución para rehabilitarse.

     

    Según el Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Seguridad Humana, el 97% de la población considera el consumo de drogas como un problema social. Y es que el país es epicentro del narcotráfico.

     

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    Laura Manzaneda recoge el primer premio

    Reflejar experiencias positivas en la prevención del consumo de drogas o en la lucha contra la trata y tráfico de personas es el objetivo de este concurso organizado por la SC-CONALTID y la FIIAPP, en el marco del proyecto de apoyo en la lucha contra el narcotráfico y delitos conexos.

     

    Un trabajo que busca dar formación a las instituciones bolivianas en los campos de investigación criminal operativa, inteligencia, control de fronteras y mercancías, lavado de activos y blanqueo de capitales, trata y tráfico de personas.

     

    Este último problema es el tema del segundo relato premiado: Desperté de la red, esquivé la trata de personas, del presentador de Red Bolivisión Víctor Hugo Rojas Chávez.

     

    “El aceptar a un atractivo desconocido como contacto fue el pasaje corto a la desgracia, ticket que adquirió al responder el primer “hola que tal” en el chat… el resto sólo un juego de cálidas y halagadoras palabras en medio de los vibrantes emoticones plagados de besos y corazones… así fue el viaje que la condujo por este rumbo, pasaje sin retorno y al más alto precio”.

     

    El fragmento refleja el principio de los muchos casos de lo que UNICEF considera “una forma moderna de esclavitud”. Las principales víctimas del tráfico de personas son niños, adolescentes y mujeres que son seducidos con fines de explotación sexual o trabajo forzado.

     

    Según estimaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 2 millones de personas son víctimas de la trata humana cada año. Y un estudio promovido por la Organización de Estados Americanos (OEA) señaló a Bolivia como uno de los países con mayor índice de trata y tráfico de personas en la región.

     

    La acción de las instituciones, fundamental

     

    El proyecto gestionado por la FIIAPP –  financiado por la Comisión Europea y la Agencia Estatal de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) – se centra en la formación de las instituciones bolivianas que pueden hacer frente al problema.

     

    Visibilizarlo con actividades como ésta es el primer paso. Pero hace falta un trabajo coordinado de las entidades públicas e internacionales. Y es que al final, la implicación de estas instituciones es fundamental. Así lo apunta el tercer premiado, el profesor de Comunicación Social (UMSA) Ramiro Reynaldo Quintanilla Ramírez, al final de su relato: La trata de personas un delito silencioso que amenaza Bolivia.

     

    “Las madres seguirán buscando a sus hijas, las víctimas trataran de salir del horror en el que viven y el dinero nunca será suficiente para enfrentar un delito tan lucrativo y peligroso. Sin embargo, hay esperanza para la sociedad mientras haya instituciones que se preocupen por el dolor del otro”.

     

    Para leer los relatos completos, pincha aquí

  • 27 octubre 2017

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    Posteado en : Entrevista

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    Expatriados FIIAPP: Santiago Santos Benitez

    "La ciudad de La Paz se encuentra a unos 3.600 metros de altura lo que supone un hándicap inicial en el proceso de adaptación"

    Ponemos la atención en el trabajo en terreno y nos acercamos a Bolivia de la mano de Santiago Santos Benitez, coordinador técnico del proyecto Apoyo europeo a las fuerzas especiales de lucha contra la droga de Bolivia en la aplicación de la ley.

    ¿Cómo ha sido tu adaptación al país?

    Bueno, realmente ya había trabajado en Bolivia hace 15 años. Estuve durante 2 años en el norte del país, concretamente en Riberalta, Departamento del Beni. Conocía bastante bien Bolivia y ya había estado varias veces en la Paz.

     

    La ciudad de La Paz se encuentra a unos 3.600 metros de altura lo que supone un hándicap inicial en el proceso de adaptación. Independientemente de si ya has vivido o no en esta ciudad debes de aclimatarte cada vez que vuelves a la misma. En cuanto a otro tipo de cuestiones hay que señalar que los bolivianos/as son personas muy educadas y amables por lo que la adaptación a la sociedad boliviana es muy fácil. Su cultura, sus formas de trabajar, en fin, tenemos muchas similitudes que facilitan este proceso.

     

    La Paz es una ciudad situada en el valle de Chuquiago Marka por lo que se encuentra “protegida” por cadenas montañosas. Esto de alguna manera oprime a la ciudad y la delimita en su crecimiento. Esta característica ha hecho que su crecimiento urbanístico haya sido muy desordenado, creando una ciudad dibujada dentro del caos. Uno paseando por La Paz encuentra multitud de calles, de construcciones históricas con grandes rascacielos. Al principio puede parecer agobiante de alguna manera, sin embargo, con el paso del tiempo este caos da paso a un encanto especial que tiene la ciudad.

     

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos?

    Personalmente, y esto no es siempre así a todas las personas, ha sido la adaptación a la altura lo que me ha supuesto un mayor hándicap. La Paz, rodeada de grandes montañas, está constantemente dividida por escarpadas calles lo que al principio se ve con cierto desánimo.

     

    Lo más fácil digamos que es adaptarse al país en sí porque tenemos muchas similitudes entre nuestra cultura española y la cultura boliviana. El hablar el mismo idioma facilita también mucho la adaptación.

     

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España?

    Llevo casi 15 años trabajando fuera de España. Mi primer destino fue en Bolivia en el año 2003. He trabajado principalmente en África oriental en países como Etiopia, Somalia, Mozambique, Kenya, Tanzania. También he trabajado en Asia, concretamente en India y Nepal.

     

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día?

    Nosotros intentamos desde el primer momento vincular a las instituciones socias en el día a día del proyecto. Trabajamos en las oficinas de nuestro socio local boliviano que es la Secretaría de Coordinación del CONALTID (Consejo Plurinacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas) y mantenemos una relación de colaboración y coordinación de todas las actividades que realizamos dentro de este proyecto. Además, trabajamos con otras múltiples instituciones bolivianas, tanto públicas como privadas. Aunque hacemos gran parte de nuestro trabajo en la oficina, lo que fomenta las relaciones de coordinación con el socio local estamos constantemente viajando a otros departamentos ya que el proyecto es a nivel nacional. Además de llevar a cabo las funciones de mi puesto como Coordinador Técnico coordino también los cursos de la temática de lucha contra la trata y tráfico de personas. Esto supone que tengo que participar activamente en la realización de estos cursos, muchos de los cuáles se realizan en otras ciudades distintas a La Paz.

     

    ¿Cómo es tu relación con la sede de Madrid?

    Éste es un aspecto fundamental dentro de la buena marcha del proyecto. Hay comunicación directa y a diario con Sergio Garrido, que es la persona que dirige toda la gestión económica del proyecto desde Madrid. Aunque tenemos una diferencia horaria de 6 horas entre Madrid y La Paz mantenemos una comunicación muy fluida y diaria, que es muy necesaria para la buena marcha de las actividades. Pero no sólo trabajamos en coordinación con Sergio sino también contamos con el apoyo de Mariano Guillén, Director del Área de Seguridad y Justicia, que nos apoya de forma constante. Otro Departamento clave también en la relación de colaboración entre Bolivia y España es Comunicación. A través de las compañeras divulgamos nuestras actividades en España, que es una función vital no sólo para dar a conocer la realidad de Bolivia y nuestro vínculo con el país a través del proyecto sino también como rendición de cuentas públicas.

     

    ¿Y con tus compañeros en Bolivia?

    El trabajo en equipo y la coordinación del mismo es una piedra fundamental para la buena marcha del proyecto. El equipo está formado por 6 personas. Somos 3 españoles y un compañero francés. Además, contamos con el apoyo de 2 compañeras bolivianas que realizan funciones de administración y de logística y que nos facilitan en todo momento realizar todas las gestiones para traer expertos europeos a las formaciones que llevamos a cabo.

     

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP en Bolivia?

    FIIAPP es una institución con gran experiencia en este tipo de proyectos lo que significa trabajar con personas altamente especializadas. Es una institución además altamente profesionalizada lo que facilita muchísimo el trabajo.

     

    ¿Alguna experiencia o anécdota que resaltar de tu llegada al país?

    El proyecto en un inicio contaba con la participación de 3 instituciones públicas, sin embargo, poco a poco se ha ido incrementando el número de instituciones. En estos momentos trabajamos con cerca de 20 instituciones, incluyendo a sociedad civil. Esto supone un auténtico hándicap en cuanto y tanto a coordinar las actividades, cursos y demás previstas dentro del proyecto. En mi caso, y se puede decir que he trabajado en decenas de proyectos, es la primera vez que me encuentro en esta situación de manejar un abanico tan amplio de instituciones.

  • 03 septiembre 2015

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    Posteado en : Entrevista

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    “The EU has a very powerful security strategy right now”

    La responsable de equipo de Seguridad y Justicia de la FIIAPP nos explica el trabajo de la Fundación en la lucha contra el narcotráfico y el de la UE ante el terrorismo.

    Ensuring the security of citizens is a major objective in FIIAPP’s work. All over the world, the Foundation develops cooperation projects funded by the European Commission in the areas of security, the fight against drug trafficking, the eradication of terrorism and money laundering, and the prevention of natural disasters and nuclear, radiological, biological and chemical threats.

    The experience exchanges it facilitates between European Union member states and the beneficiaries result in changes to laws, regulations and working strategies that enable the receptor countries to offer a more secure life to their citizens.

    In this conversation, Ana Hernández fills us in on the details of the work of the Foundation in the fight against drug trafficking and other areas in this sector, and how the European Union, in response to the current context, has put the focus on preventing radicalisation and terrorism.

     

    Where is FIIAPP’s work concentrated in terms of illegal drug trafficking and why?

    We are focused mainly on the Cocaine Route, which theoretically runs from Latin America to Europe, through Africa; and on the Heroin Route, which runs from Afghanistan and has one branch through Asia and another through the Black Sea. These are the two routes we concentrate on for developing projects, because the Commission is focused on these two routes.

     

    What do we do there?

    Right now we have many types of projects. In the ‘Cocaine Route’, we have projects focused both on ports and container control, and on fighting money laundering of the proceeds of drug trafficking. In Latin America, through AMERIPOL, we are also trying to create a new police network in Latin America. This means applying a global approach to the fight against drug trafficking. In the ‘Heroin Route’, we’ve also been working on human trafficking and on the creation of information networks so that police forces can exchange information and conduct monitoring.

     

    Are more and more projects of this type being funded?

    The European Union has a very powerful security strategy right now and is funding large projects. What we’ve observed is that they are funding large-scale projects: they want various member countries to join together to develop these projects with a more global approach to contribute their experience, along with Spain, to other countries—for example, Ghana or Venezuela—with very different idiosyncrasies, so that they can benefit from this knowledge. In the end, this means creating networks, creating links, learning together. Often, when it’s our policies or our civil guards that are going to these countries, you realise that there are many things over there that they can learn from, and synergies and good relationships end up being created.

     

    Is the EU starting to work in new areas?

    Lately they are focusing on issues related to terrorism. Large-scale programmes are being launched to fight terrorism, and radicalisation is being attacked. The EU is realising the great power terrorist groups have in communication media, on the Internet, and in all these networks, for getting their messages out, and that many people who were not radical are becoming radicalised, being recruited… So they’re making a great effort in this area. In fact, one of the large projects for which we have submitted a proposal recently is specifically on the issue of radicalisation. Although it’s also true that this aspect is included in all terrorism projects.

    Another issue being addressed increasingly in Europe is cybercrime. It’s an issue which is rising in importance and which, evidently, is being developed increasingly and has great potential.

    And, lastly, the EU is working on the fight against money laundering. This is also important because of its role in financing terrorism and organised crime. The fight against money-laundering and financing networks, which in the end is what feeds these groups, is also a way of eradicating this problem.