• 30 agosto 2016

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    Categoría : Entrevista

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    “El negocio del tráfico de drogas tiene sus efectos contra la población”

    Geoff Chalder, es el Team Leader de la tercera y cuarta fase del proyecto SEACOP, proyecto sobre cooperación contra el tráfico marítimo de drogas, financiado por la Comisión Europea y gestionado por la FIIAPP.

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    Tras una larga carrera profesional en temas aduaneros y de fronteras dentro de la Agencia Nacional Contra el Crimen (NCA – National Crime Agency), hace un año Geoff tomó las riendas del proyecto SEACOP, de cuya creación formó parte hace ya siete años.

     

    ¿De dónde nace la idea del proyecto SEACOP?

    La idea surgió en el año 2000, pero fue en 2009 cuando la Comisión Europea formó un pequeño grupo de expertos de la propia Comisión y nos propusieron hacer un viaje a Sudamérica y el Caribe con el objetivo de identificar formas y proponer ideas para impedir el flujo de droga desde Sudamérica hacía Europa.

    Entonces teníamos una hoja en blanco y nuestro papel como expertos europeos era plasmar y ofrecer ideas sobre qué podíamos hacer que no se hayan hecho antes para impedir el flujo de cocaína.

     

    ¿Cómo se generaron esas ideas para llevar a cabo el proyecto?

    La experiencia fue fantástica. El líder de ese grupo de expertos era un fiscal anti droga de la Audiencia Nacional española, yo era el experto británico, y además, había en el grupo expertos italianos y portugueses. Juntos nos fuimos a Sudamérica.

    Podíamos escoger los países, así que fuimos a Colombia, Venezuela, Brasil, Panamá y Barbados, en el Caribe. Todos aportamos ideas partiendo de las carencias que existían en los sistemas de defensa de cada uno de éstos países para impedir el flujo de droga. Mi aportación fue la parte marítima, porque la mayoría de la droga que va de Sudamérica a Europa va por mar y hay una gran falta de experiencia y capacidades para impedirlo; tanto en Sudamérica, como en Europa y en África.

    Otros miembros del grupo tuvieron otras ideas. El fiscal, por ejemplo, propuso mejorar los sistemas de colaboración judicial. Cada uno propuso las suyas. Y como grupo de expertos ofrecimos 5 ó 6 planes.

    Después de un tiempo me dijeron que les había gustado mi idea y me pidieron si podría desarrollarla más. Pensando en empezar a trabajar en primer lugar en África y después en Sudamérica y El Caribe.

    Una vez desarrollada mí idea, nos enviaron a un portugués, un francés, un español y a mí a África para poner “la carne en el asador”, y de eso surgió SEACOP.

    Tuve que hacer una presentación en Bruselas de cómo debería ser el proyecto y las 4 fases de SEACOP que son: Crear unidades en puertos, crear unidades de inteligencia, mejores sistemas de información marítimos y la colaboración internacional. Estos son los 4 pilares del proyecto.

    Todo esto se presentó en Bruselas a mediados del 2009. Fue aprobado y ahí comenzó la fase I, en Cabo Verde, Senegal y Ghana.

     

    ¿Qué ha supuesto para ti como profesional formar parte de la Fase I y de la fase II?

    Por aquel entonces yo estaba aún trabajando en la National Crime Agency (NCA) y no podía dedicarme al proyecto. Pero para mí fue fantástico formar parte del arranque del proyecto, porque llevo gran parte de mi carrera trabajando contra el tráfico marítimo de drogas. Trabajé 9 años en Sudamérica y después en Estados Unidos, El Caribe y en los últimos años en España y gran parte fue trabajando con estos países para impedir el flujo de tráfico marítimo de cocaína.

     

    ¿Cómo pueden beneficiarse los ciudadanos de un proyecto como SEACOP?

    Lo más importante es desarticular las organizaciones de delincuentes. El negocio del tráfico de drogas, como cualquier crimen organizado, tiene sus efectos contra la población, aunque a veces no son muy aparentes. En el caso de Sudamérica el tráfico de drogas causa crímenes. A veces pagan con droga, y consecuentemente hay mucha más adicción, más violencia, más matanzas, más desorden y más corrupción institucional. Así que el impacto del tráfico de cocaína es enorme en la población. Como todos sabemos el tráfico de drogas destruye gobiernos, destruye sociedades, su impacto en Sudamérica y Centro América es enorme, pero también está creciendo mucho el consumo en África porque está aumentado el flujo en este continente y consecuentemente en Europa.

    Así que impidiendo el flujo de cocaína y desarticulando las organizaciones habrá un beneficio a largo plazo sobre la población.

     

    ¿Cuáles son las diferencias de esta fase con la anterior?

    Las dos primeras fases estaban enfocadas en África, en siete países. La tercera fase se ha enfocado en El Caribe. La gran diferencia es que hacemos más énfasis en la parte de inteligencia y colaboración internacional. Hemos creado 11 grupos de inteligencia marítima que cubren todo El Caribe. Además, hemos facilitado sistemas de comunicación para que los grupos puedan intercambiar información.

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