• 05 mayo 2014

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    Categoría : Entrevista

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    “Túnez ha conocido una forma de trabajar e interactuar con las personas con discapacidad”

    Entrevista a Virginia Carcedo, secretaria general de la Asociación FSC Inserta, de la Fundación ONCE

    Antes de entrar en el aula, junto al marco de la puerta hay pegada en la pared una foto de Rajá Aeargui. Así, los niños y niñas con discapacidad que no puedan leer sabrán que esa es la clase de su educadora especial. Una medida aparentemente evidente y sencilla que no se ha aplicado en el Instituto Superior de Educación Especial de Túnez hasta que en 2011 arrancó el proyecto de hermanamiento “Apoyo a la integración socio-económica de las personas con discapacidad” entre este país y España, liderado durante sus dos años de ejecución por la FIIAPP. La adaptación del mobiliario o técnicas de aprendizaje como el sistema de pictogramas han sido otras de las medidas transferidas por expertos españoles en la materia a 36 profesionales tunecinos, desde educadores especiales hasta psicólogos e inspectores. Además, se ha desarrollado un plan de formación continuado para educadores de centros especiales y trabajos de campo.

    A pesar de que Túnez cuenta con una legislación desde 1981 que ampara a las personas con discapacidad, la educación que se ofrece a este colectivo no está totalmente adaptada a sus necesidades, así como el diseño de los centros. Esto supone que la formación de las personas con discapacidad no es suficientemente adecuada para su posterior inserción en el mundo laboral. Por ello, este proyecto también se ha centrado en este ámbito. Un total de 48 consejeros de empleo y trabajadores sociales tunecinos han recibido formación para el asesoramiento laboral a las personas con discapacidad. También se han conseguido cinco convenios con empresas tunecinas gracias a los cuales 20 personas con discapacidad se incorporarán al mundo laborar en el plazo de un año aproximadamente.

    Hablamos con Virgina Carcedo, secretaria general de la Asociación FSC Inserta, de la Fundación ONCE, una de las instituciones españolas colaboradoras en el proyecto, sobre el contexto de las personas con discapacidad en Túnez y los resultados del proyecto que, en definitiva, ha tratado de dar un salto de calidad en las políticas tunecinas referentes a este colectivo.

    ¿Qué ha hecho Túnez en materia de políticas para personas con discapacidad?
    Túnez fue uno de los primeros países que reconoció y se adhirió a la convención de las Naciones Unidas (2006) sobre los derechos de las personas con discapacidad y tiene una legislación similar a la nuestra desde los años 80.Es un país que venía teniendo un espíritu inclusivo respecto a las personas con discapacidad y este proyecto ha llegado en un momento en el que se ha instaurado la democracia en el país con la Primavera Árabe. Por tanto, Túnez tenía un caldo de cultivo favorable a este tipo de proyectos como el que hemos desarrollado.

    ¿Qué ha aportado España en este proyecto?
    Sobre todo su experiencia. Tenemos una legislación desde el año 82, la LISMI, que ha posibilitado que se haya creado un movimiento de la discapacidad muy incluyente y además muy influyente en la sociedad civil con el que hemos desarrollado un modelo sociolaboral totalmente transferible.

    ¿Cuáles son los resultados de este proyecto en Túnez?
    Además de reforzar sus políticas, Túnez ha conocido una experiencia que le puede ser de gran utilidad: que sociedad civil y el Estado se relacionen y una forma de trabajar e interactuar con estas personas. Además, se han hecho proyectos pilotos con los niños y niñas con discapacidad que han generado una corriente de educación inclusiva importante, que es la clave para tener un futuro en el que este colectivo pueda desempeñarse con todo su potencial. También ha habido un proyecto piloto con la ANETI, que es el Servicio Público de Empleo tunecino, y diversas empresas. Se han llevado una experiencia que les ha servido para poner en marcha algo que ya tenían en mente.

    ¿Y eso qué supone en el ámbito laboral?
    Primero la sensibilización de los agentes sociales. Han adquirido métodos de evaluación y atención de las personas con discapacidad que ponen el énfasis en el talento de estas personas y no tanto en lo que no pueden hacer. Las empresas han descubierto que hay una red que interactúa con ellas y que les asesora una vez que deciden incorporar a personas con discapacidad. Que vean que esto no es un problema, sino una oportunidad; y que si se quiere, se puede.

    ¿Van a aumentar las ofertas de empleo para las personas con discapacidad?
    Creemos que sí. Uno de los aspectos más importantes y urgentes según los empresarios y los propios servicios públicos es ajustar el perfil de las personas con discapacidad a las empresas. Al encontrar un marco estratégico en el que hacer esta ligazón entre persona y empresa, ellos se sienten más seguros y facilita la labor de inserción. Por tanto, el empleo crecerá poco a poco.

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