• 18 marzo 2021

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    Por unas políticas de reconstrucción que no dejen a nadie atrás

    El cambio climático ha situado a tres de cada diez viviendas de Centroamérica y el Caribe en situación de riesgo. A esta vulnerabilidad ambiental se ha de añadir la vulnerabilidad social agudizada por los efectos de la pandemia.  Urge, por tanto, poner en marcha políticas integrales para reducir las desigualdades y mitigar la pobreza.

    Pueblo Nuevo, un barrio del distrito de Pavas en San José de Costa Rica

    La COVID-19 no afecta igual a todas las personas. Y no afecta igual en todos los territorios. Casi el 60% de la población de Centroamérica vive en zonas urbanas, muchas de ellas no planificadas, según los cálculos de ONU-Hábitat. Barrios con altos grados de hacinamiento, dispersos, mal conectados y sin apenas servicios e infraestructuras cuya población ha visto incrementada su vulnerabilidad a causa de la pandemia. Específicamente, el impacto en los asentamientos informales ha sido mayor a causa de la inaccesibilidad al agua potable para una correcta higienización, el hacinamiento en viviendas y la dificultad de acceso a los servicios sanitarios. Además, la pandemia ha tenido importantes efectos negativos en la economía familiar ya que muchas personas que viven en asentamientos trabajan en la informalidad, fundamentalmente las mujeres. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 126 millones de mujeres trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Lo que supone casi el 50% de la población femenina de la región.

    “Desde que inició la pandemia la situación en el barrio fue un caos porque vivimos muy pegadas unas casas a otras y conviven hasta 15 personas en viviendas muy pequeñas. En mi casa, que tiene tres cuarticos, éramos tres y ahora somos ocho porque ha tenido que venirse a vivir con nosotros mi hija y mis nietos.  Dependo de una pensión que me da el gobierno por invalidez, pero es muy pequeña”, nos explica Alicia Bremes desde Pueblo Nuevo, un barrio del distrito de Pavas en San José de Costa Rica. Los distritos de Pavas y Uruca agrupaban en agosto del 2020 más del 15% de los casos activos de COVID en todo el país.

    “¿Cómo vamos a lavarnos las manos si no tenemos acceso a agua? ¿o cómo vamos a desinfectarnos con gel si el precio es tan elevado?” se lamenta Bremes, quien ha sufrido en su hogar las consecuencias de la pandemia. “Uno de mis hijos arregla celulares y ha estado sin trabajo muchos meses. Tengo otro hijo con discapacidad que iba todos los días a un taller del psiquiátrico y sufrió mucho porque ya no tenía a donde ir. Como es muy callejero cogió la COVID y sufrió fiebres y asfixia, pero se recuperó. Pero tengo muchos vecinos, de todas las edades, que fallecieron”, asegura.

    Tal y como explica Alicia Bremes, la situación en los barrios es de extrema vulnerabilidad. “Muchas madres del barrio trabajaban en limpieza de hogares y les despidieron por la pandemia. La COVID también ha disminuido la venta ambulante de la que dependen muchas familias para poder comer diariamente”, afirma. Por ello, es imprescindible centrarse en las necesidades de los colectivos más vulnerables y tratar de amortiguar los efectos de la pandemia que rápido se ha convertido en una crisis socio económica además de sanitaria.

    En este contexto, el Consejo de la Integración Social (CIS) solicitó a la Secretaría de la Integración Social Centroamericana (SISCA) que, con el apoyo del Programa EUROsociAL+ de la Unión Europea, gestionado por FIIAPP, IILA y Expertise France, y en alianza con agencias y programas de Naciones Unidas, FAO, OIT y ONU HABITAT, elaborasen un “Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia de Centroamérica y República Dominicana”. El Plan es una hoja de ruta común regional y está compuesto por una serie de proyectos estratégicos articulados en torno a tres ejes de intervención: la protección social, el empleo y el desarrollo urbano sostenible.

    El Plan, que ha sido respaldado por los Consejos de Ministras y Ministros de Trabajo, de Vivienda y Asentamientos Humanos de Centroamérica y República Dominicana, centra sus esfuerzos en la reducción de la pobreza y la desigualdad socio espacial, cuya expresión territorial más evidente son los asentamientos informales, que se estima suponen el 29% de la población urbana centroamericana. A pesar de los esfuerzos nacionales por reducir la población residente en asentamientos informales en los últimos 15 años, mucha gente sigue viviendo en esta situación. A lo que hay que sumar los riesgos derivados por el cambio climático, que expone a un creciente número de habitantes a los efectos de eventos climáticos extremos como huracanes o deslizamientos.

    Urge ampliar la mirada y pensar en el barrio como el entorno que nos permita hacer efectivo el derecho a la ciudad, para lo que habremos de atender no solo a la provisión de viviendas, si no asegurar que éstas cuenten con las infraestructuras, servicios y equipamientos necesarios.

    Persisten todavía muchos desafíos que afrontar para cambiar el rostro de la pobreza y la desigualdad por un rostro de progreso sin dejar a nadie atrás. Por ello es urgente apalancar recursos financieros adicionales  para la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia, un instrumento que permitirá mitigar los efectos de la pandemia y configurar sociedades más resilientes, socialmente más justas e igualitarias y ambientalmente más sostenibles.

    Fotografía de la autora del artículo, Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

    Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

     

  • 11 marzo 2021

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    La FIIAPP, una organización de conocimiento

    Desde el área de Gestión del Conocimiento, David R. Seoane, nos ofrece este artículo en el que explica que la FIIAPP, en su labor de promover el aprendizaje entre administraciones y acompañar políticas públicas que beneficien a la ciudadanía, realiza un importante trabajo en la gestión global del conocimiento.

    La razón de ser de la FIIAPP como institución es promover el aprendizaje entre Administraciones Públicas homólogas de diferentes países mediante el intercambio y la transferencia de conocimientos. La materia prima con la que trabajamos es, por lo tanto, el conocimiento. Somos una organización de conocimiento.

    A lo largo de los últimos años, en la FIIAPP hemos hecho, además, una apuesta firme por avanzar en la implantación de la gestión del conocimiento como una de nuestras prioridades transversales para crecer como organización. Esta decisión nos ha llevado a dar pasos importantes en nuestra manera de trabajar que nos ha permitido alimentar nuestra planificación estratégica y nuestra gestión y establecer complementariedades con las funciones de programación, seguimiento y evaluación de los proyectos y programas de cooperación técnica pública en los que trabajamos. Durante todo este proceso, en el que la organización continúa inmersa, hemos mantenido siempre el convencimiento de que nuestra hoja de ruta para construir una mejor FIIAPP pasa ineludiblemente por el fomento de la innovación, el aprendizaje continuo y la incorporación de buenas prácticas a nuestras intervenciones.

    Para ello, en el seno de la Fundación, hemos definido una categorización de los tipos de conocimiento con los que trabajamos y que nos son indispensables. Estos son: el conocimiento estratégico, el conocimiento metodológico y el conocimiento procedimental. Esta tipología nos permite definir y organizar aquellos conocimientos que consideremos críticos, fundamentales, para el desarrollo de las funciones de la organización y la consecución de sus objetivos.

    Disponer de conocimiento útil en estos tres niveles es clave para que nuestros proyectos se traduzcan en resultados de desarrollo. En el plano estratégico, para tomar decisiones mejor informadas, necesitamos saber gestionar cuáles son las prioridades de la agenda internacional, cual es la oferta de capacitación de las Administraciones Públicas españolas y europeas y cuál es la demanda de los países socios. En el plano metodológico, debemos poner en marcha metodologías que aseguren una transferencia de conocimientos horizontal, innovadora y orientada a las necesidades reales de nuestros interlocutores. Por último, en el plano procedimental es imperativo que sigamos procedimientos sólidos y rigurosos que nos permitan hacer una gestión económica, jurídica, logística… que cumpla con los más altos estándares de calidad. Para todo ello, además de esfuerzo y constancia, solo necesitamos una cosa: conocimiento.

    Asimismo, en el trabajo diario de la FIIAPP hemos ido desarrollando mecanismos y herramientas (guías, protocolos, manuales, videos explicativos, sesiones informativas, ejercicios piloto etc.) que nos permiten captar, procesar y difundir estos tipos de conocimiento para progresar en eficiencia y eficacia. Estas tres fases – captar, procesar y difundir – componen el ciclo de la gestión del conocimiento que la Fundación ha adoptado como propio y que nos esforzamos a diario por consolidar como nuestra verdadera cultura de trabajo colectivo.

    En la FIIAPP, creemos que las organizaciones aprenden y por ello dedicamos importantes esfuerzos y recursos en mejorar nuestras capacidades para gestionar cada día mejor nuestro conocimiento. Solo así, andaremos el camino para cumplir con nuestra esencia y nuestra verdadera misión como organización.

    David R. Seoane, Técnico de Comunicación y Gestión de Conocimiento en FIIAPP

  • 11 febrero 2021

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    SENSEC, una experiencia, un sentimiento

    El proyecto de cooperación SENSEC-UE lleva 3 años trabajando para mejorar la eficiencia, la efectividad y la rendición de cuentas de los servicios de seguridad interior de Senegal. Para ello muchas personas han aportado su valía profesional, una de ellas es Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras que nos cuenta su experiencia personal en este proyecto.

    Retrato de Nuria Roncero

    Todo viaje a lo desconocido comienza con una mezcla de sentimientos. La incertidumbre que forma parte habitualmente de nuestra vida se vuelve más clara y patente. Son las mismas sensaciones que uno tiene cuando comienza unas vacaciones hacía un país lejano y desconocido. En este caso hay que añadirle la responsabilidad profesional que te envuelve cuando vas a comenzar un nuevo proyecto. Llena de emoción, porque amo mi trabajo; soy muy afortunada.

    Así comenzó mi viaje a África, con una maleta llena de muchos años de experiencia profesional y vivencias personales y preparada para tomar las riendas de unos quehaceres hasta ahora desconocidos en cuanto a la forma, sobre seguridad y gestión de fronteras.

    No se trataba de un abandono de mi zona de confort, era toda una autopropulsión.

    Tras un viaje en el que mi mirada de curiosidad hacia lo diferente se mezclaba con la mirada de lo diferente hacia mí, llegué a mi destino, Dakar, con los ojos cerrados porque la oscuridad a las dos de la mañana lo envolvía todo. Las primeras semanas de bombardeo de información se siguieron por otras más caóticas de cierre de fronteras por la COVID, que en aquel momento nacía en nuestro país y en el resto del planeta. Todos los continentes se vieron afectados.

    No fue fácil. No lo fue para nadie y para mí, tampoco.

    África tiene otro ritmo, otros olores, otros colores y otros sabores diferentes a lo que yo conocía.

    Tienes que bucear dentro de todo ello para comprender el funcionamiento diario de un país que muestra de forma cotidiana una sonrisa a pesar de todas las calamidades y pobreza.  Las relaciones interpersonales tienen también sus propios códigos, como el hecho de que algún guapo y fornido senegalés te pregunte por la familia nada más conocerte. Un café con otro miembro femenino del equipo de trabajo me clarificó el asunto. Es típico antes de proponerte una cita, averiguar tu situación sentimental, tu descendencia o no u otro tipo de relación personal. A esa pregunta se responde nombrando a los miembros de la familia o bien lo que uno considere en ese momento, abriendo o cerrando la puerta a interacciones más intensas.

    Poco a poco fui conociendo a toda la gente que formaba parte de este proyecto, Policía, Gendarmería, Aduanas, administrativos de todos los Ministerios, personal de todas las partes del mundo que se encuentran trabajando en y para este país, compañeros españoles desplazados aquí por una u otra razón y que te brindan todo su apoyo.

    Y así, tejiendo relaciones profesionales y personales, apoyada por el equipo técnico desde Madrid, fuimos creando puestos fronterizos en lugares estratégicos, comisarías para luchar contra la inmigración irregular y la trata de personas, tan necesario para ellos como para nosotros, hangares para aeronaves policiales, destacamentos fluviales para luchar contra todo tipo de tráficos ilícitos, creando de la nada manuales para perennizar todas las formaciones que hemos dado a más de 400 policías, gendarmes y aduaneros.

    Hemos formado pilotos de aviones ultraligeros y drones y les hemos enseñado a navegar y vigilar con nuevas embarcaciones la zona de los “mangroves de Sine Saloum”, zona de especial belleza, donde existe todo tipo de piratería que uno pueda imaginar. Hemos contribuido con mucho esfuerzo a que haya un poquito más de seguridad en un país donde la palabra “téranga”, el espíritu de la hospitalidad es su seña de identidad.

    Y después de un año de duro trabajo, habiendo dejado atrás las sensaciones iniciales de miedo e incertidumbre, en breve cogeré de nuevo un avión sin retorno por el momento, dejando en este país mucha de mi experiencia profesional y muchos sentimientos. Puedo asegurar que me llevo la maleta cargada de vivencias irrepetibles. He tardado todo este tiempo en conocer la verdadera esencia de África y estoy convencida de que todavía me queda mucho por descubrir y muchos códigos por descifrar.

    Pero eso será para el próximo viaje a Senegal.

    Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras del proyecto SENSEC-UE

  • 21 enero 2021

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    La constante adaptación de un proyecto de cooperación frente al cambio

    El proyecto MYPOL ha debido adaptarse a la irrupción de la COVID y a la realidad actual de Myanmar para seguir fomentando la reforma de su policía. María José Urgel, coordinadora del proyecto en la FIIAPP nos ofrece una visión general de MYPOL y de la redefinición de objetivos y actividades.

    MYPOL es uno de los proyectos europeos de cooperación delegada liderado por la FIIAPP, que busca brindar apoyo a la Policía de Myanmar, para que ésta ofrezca un servicio preventivo y eficaz, en donde primen los estándares internacionales, el respeto a los derechos humanos y la sensibilización de género.

    Para la consecución de este ambicioso objetivo se establecieron dos oficinas en el país, una en Yangón y otra en Nay Pyi Taw. Desde el terreno y en coordinación con la sede de la FIIAPP en Madrid, nos hemos centrado en varias áreas de intervención policial: mejora en materia de investigación criminal y manejo de masas; modernización del área de recursos humanos y formación profesional; mejora en materia de rendición de cuentas y marco legal; fortalecimiento de la relación entre la policía, la sociedad civil y los medios de comunicación.

    Además, desde hace algo más de año y medio, la FIIAPP ha apostado por incorporar la perspectiva de género en MYPOL y, hoy, cuenta con una estrategia de género y un programa de mujeres, paz y seguridad, desde donde se transversaliza el género hacia las cinco áreas de intervención y se asegura la implementación de toda la estrategia a nivel institucional.

    El proyecto cuenta con la colaboración de cuatro agencias de cooperación socias; la irlandesa del norte NICO, la alemana GIZ, la suiza DCAF y la francesa CIVIPOL, que transfieren conocimientos técnicos específicos a la policía de Myanmar, a través de las distintas actividades, principalmente, capacitaciones, elaboración de guías y protocolos de actuación y actividades de sensibilización.

    El intercambio entre administraciones públicas, característica fundamental de la FIIAPP, se produce a través de la Policía Nacional española, que lidera la temática relativa al manejo de masas.

    Para entender el contexto en el que se desarrolla MYPOL, hay que tener en cuenta la historia del país, pues gran parte de la coyuntura actual está relacionada con largos años de dictadura militar; una prolongada guerra civil con diversos grupos étnicos coexistiendo, todavía sin resolver; e importantes barreras sociales y culturales que impactan en la igualdad deseada para las mujeres. Además de importantes condiciones de pobreza que se han ido acentuado a la par que sus conflictos internos.

    Desde el 2011 el país ha iniciado un proceso de transición hacia la democracia que todavía debe de consolidarse. En los últimos años, la tensión étnica en el norte del estado de Rajine, más conocida como la crisis de los Rohingyas (minoría musulmana en un país mayoritariamente budista), ha incrementado drásticamente la violencia en la zona y tensionado a la comunidad internacional en su relación con Myanmar y viceversa.

    Sumado a lo anterior, la COVID 19 y el desconocimiento inicial de su impacto, nos sorprendió, convirtiéndose en otro reto adicional. En pocos meses, gran parte de las actividades de capacitación tuvieron que suspenderse temporalmente debido a las restricciones establecidas por el Gobierno. Esto también afectó a los espacios de interlocución conjunta entre los y las representantes de MYPOL, la Policía y las autoridades.

    Además, durante los últimos meses, el proyecto MYPOL ha tenido que desarrollarse en un clima político complejo previo a las elecciones celebradas en Myanmar el pasado noviembre, entre restricciones de movilidad a causa de la COVID y la continuación de la violencia en algunas zonas del país.

    Sin embargo, la capacidad de adaptación a los cambios y la creatividad de todo el equipo, para ajustar la estrategia de MYPOL, ha hecho que, en este momento, la implementación de nuestras actividades constituya un importante aporte al país, sin dejar de lado los objetivos que constituyeron el proyecto desde sus inicios. Tras numerosas reflexiones internas se ha decidido centrar los esfuerzos, entre otros, en:

    – El fortalecimiento de nuestra capacidad en materia de género a lo interno de MYPOL, con el objetivo de que los y las expertas que lideran las distintas áreas temáticas del proyecto, identifiquen los aspectos de género más importantes sobre los que trabajar y midan adecuadamente su impacto. Como parte de este fortalecimiento institucional, hemos desarrollado nuestra propia política de acoso sexual y discriminación, de obligado cumplimiento para todo el personal de MYPOL que, además, ha ido acompañada de una serie de cursos de sensibilización.

    -La elaboración de folletos informativos y la consolidación de protocolos de actuación policial ante el coronavirus, distribuidos en distintas áreas de la capital.

    -La impartición de talleres virtuales en sustitución de las actividades presenciales.

    –La elaboración de guías de orientación electoral con motivo de las elecciones para formadores y formadoras de la institución policial que han ahondado en la protección de las libertades y los derechos humanos, el respeto de los medios de comunicación y la provisión de un entorno seguro, especialmente para las mujeres.

    -La elaboración de manuales de actuación forense y protocolos para aplicar el enfoque de género en las entrevistas policiales con enfoque de género. Asimismo, se han diseñado de directrices en materia de arresto policial, siguiendo los estándares internacionales en materia de seguridad y respecto de los derechos humanos.

    –La creación de nuevos órganos en MYPOL como el Critical Incidental Management Team encargado de analizar la evolución de la pandemia en el país y su impacto en la evolución del proyecto.

    -La renovación de las instalaciones de formación en unidades de la policía y la provisión de equipamiento para llevar a cabo investigaciones criminales de manera correcta.

    Y en esa capacidad de adaptarse a los cambios, hemos tenido muy presente dos elementos: la importancia de establecer alianzas locales y la necesidad de fortalecer las relaciones con nuestros cuatro socios.

    Las alianzas locales, nos han ayudado a entender las consecuencias de todos estos cambios coyunturales; hemos incrementado el número de asesores y asesoras nacionales especialistas en materia policial y de género y hemos aumentado nuestras alianzas con la sociedad civil, en particular, con organizaciones de mujeres que durante años han trabajado en la sensibilización de género dentro de la policía.

    El fortalecimiento de la relación con nuestras contrapartes nos ha ayudado a entender mejor cómo los diversos enfoques y las distintas especializaciones profesionales de nuestros socios pueden ser aprovechadas de manera más estratégica frente a la realidad del momento.

    Desde la FIIAPP hemos aprovechado todas las oportunidades de mejora que se han dado, aun en los momentos más complejos para el proyecto. Y hemos aprendido que el aprovechar las dificultades nos ha ayudado a extraer aprendizajes de los procesos de cambio social emprendidos, identificando logros, limitaciones y potencialidades para mejorar nuestras intervenciones. Siendo esa, una línea de trabajo por la que seguiremos apostando.

    María José Urgel, coordinadora del proyecto MYPOL en la FIIAPP

  • 07 enero 2021

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    “SEACOP ha creado los puentes necesarios para llevar a cabo futuras operaciones contra el tráfico de drogas”

    Alberto Morales, Inspector Jefe de la Policía Nacional y experto clave del proyecto de cooperación portuaria, SEACOP, nos relata la evolución de las cuatro fases del proyecto de cooperación europea, que está a punto de finalizar.

    A lo largo de los años 2003 a 2008 se observa en Europa un incremento notable del tráfico de drogas (cocaína) vía marítima, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (FFCCSE) presionaron en crear lo que posteriormente se denominó policialmente “muro de contención”, y que supuso que las rutas habituales de transporte se derivasen hacia África como ruta alternativa.

    En ese marco nace el proyecto SEACOP, un proyecto que necesitó realizar sobre el terreno visitas a los diferentes países productores, de tránsito y destinatarios de la droga, requiriendo adaptar y consensuar las necesidades de todos ellos en un proyecto sobre el que se contribuyese a esta lucha.

    Así nace y surge el proyecto SEACOP, un proyecto que se basa en cuatro pilares principalmente como son: equipos de inteligencia (MIU); equipos de control portuario (JMCU); bases de datos y cooperación a nivel regional y transregional.

    Es en África donde inicialmente se focalizan los primeros esfuerzos desde el año 2008 y los avances eran más que notables. Por primera vez éramos capaces, como especialistas, de aunar los esfuerzos de las agencias que operan en los tres países en los que se desarrollaba el SEACOP: Senegal, Ghana y Cabo Verde.

    El idioma siempre ha sido un pequeño problema para que entre ellos se comunicasen de forma fluida e inclusive intercambiasen experiencias o métodos de trabajo pero, poco a poco, con diferentes encuentros entre ellos, viéndose las caras han logrado entablar diversas comunicaciones entre los equipos.

    Por parte de los especialistas policiales, que participaban en el proyecto, se pudo confirmar como había una clara necesidad de homogeneizar las formaciones que se impartían a los agentes u oficiales que formaban parte del proyecto, aunque muchos de ellos habían tenido poco contacto con ordenadores u otros medios utilizados para el desarrollo de inteligencia y búsquedas en embarcaciones.

    Las actividades desarrolladas, en esos tres países, permitieron que incluso por parte de la Unión Europea se considerase la extensión del proyecto a diversos países africanos en una II fase con objetivos tales como: Sierra Leona, Togo, Benín o Costa de Marfil, entre otros, siendo un verdadero reto para todos los integrantes del proyecto.

    En fases posteriores, se constata la necesidad no sólo de involucrar a los países que eran destino de parte de la droga producida en Latinoamérica, sino que además se sigue extendiendo en sucesivas fases III y IV a otras regiones como el Caribe y los países productores y de tránsito de la droga en Latinoamérica.

    La zona del Caribe es especialmente sensible al tráfico de cocaína en embarcaciones de recreo y esa es la razón por la cual SEACOP establece alianzas con otros proyectos ya operativos en la zona, con el fin de potenciar los puntos fuertes y reforzar los débiles, tales como la conexión entre las islas, las formaciones sobre profiling de embarcaciones, elementos que levantan sospechas de los oficiales cuando visitan las marinas, trabajo en equipo y como no dotarles del material necesario para poder realizar las búsquedas en embarcaciones sin perjudicar o dañar demasiado las mismas.

    Esa misma formación, aunque adaptada a las necesidades de cada país, se ofrecía por los especialistas a los diferentes oficiales que forman parte de este. Nuestra experiencia tras más de veinte años luchando contra el tráfico de drogas se ha puesto a su servicio siendo muy gratificante ver cómo, poco a poco, adquirían el nivel adecuado para engrosar la familia que hoy supone pertenecer al SEACOP.

    Los países productores son más que relevantes para el proyecto, países como Colombia con la experiencia adquirida en su lucha diaria contra el tráfico de drogas o Argentina donde el problema fluvial se añade a sus problemas en puertos, suponía un reto que, sin duda, ha tenido reflejo en las labores tanto de formación regional como transregional y en las cuales los países aportaban su granito de arena sobre la manera como desarrollaban las labores en cada una de las fronteras y a nivel internacional.

    Si bien el gran problema que hemos encontrado ha sido sin duda la itinerancia de los oficiales en sus puestos, la necesidad de ese compromiso de permanencia ha sido uno de los puntos débiles que, sin duda, se tendrá en cuenta en futuros proyectos.

    Nos quedamos con el buen sabor de boca de la labor bien realizada, con el placer de saber que se han creado los puentes necesarios para llevar a cabo futuras operaciones contra el tráfico de drogas y sobre todo de crear esa red de contactos que supone uno de los mayores valores que puede aportar este proyecto.

    Atrás quedan horas de trabajo, muchos casos analizados y horas de formación que nos ha dejado siempre una satisfacción, que se ha potenciado el desarrollo de esas labores que, hoy día, vienen desarrollando y que, al menos, seguirá en los próximos años como uno de los referentes en la lucha contra el tráfico marítimo de cocaína.

    Alberto Morales, Inspector Jefe de la Policía Nacional y experto clave del proyecto

  • 17 diciembre 2020

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    El valor de los números para avanzar hacia una justicia inclusiva

    María Luisa Domínguez, técnica sénior del área de Gobernanza Democrática, como responsable de Justicia Inclusiva dentro del programa EUROsociAL+ nos ofrece este artículo para explicar el trabajo desarrollado en esta materia, por parte del programa.

    Cuando nos enfrentábamos al reto de contar desde una perspectiva distinta a la tradicional (más centrada en actividades y resultados) qué hace EUROsociAL en la línea de Justicia Inclusiva, decidimos poner en valor algunos números. Los números no sólo indican cantidades, también cualidades. He aquí algunos de ellos.

    15. Trayectoria

    Quince son los años que lleva el programa EUROsociAL de la Unión Europea apoyando la cohesión social en América Latina. Desde su inicio en 2005 hasta 2020 EUROsociAL ha venido acompañando a las instituciones públicas de América Latina en el diseño e implementación de una multiplicidad de políticas públicas en todos los ámbitos: social, económico, justicia, género, desarrollo regional, buen gobierno, etc. Y en todos los niveles: regional, nacional y local.

    En estos 15 años hemos visto 3 fases del programa, en contextos muy diversos: de crisis y bonanza económica, de conflictos sociales y estabilidad democrática y, más recientemente, de pandemia y crisis humanitaria, económica y social. También con diferentes enfoques: proyectos piloto en la primera fase; orientación a la demanda y a resultados concretos de política pública en las dos siguientes.

    Pero en estos 3 lustros el ADN y el espíritu del programa ha seguido siendo el mismo: luchar contra las desigualdades y mejorar la cohesión social en la región. En Justicia Inclusiva, el programa ha sido pionero en reducir barreras para el acceso a la justicia de personas en condiciones de vulnerabilidad que se materializó en 2008 en las Reglas de Brasilia y que hoy estamos apoyando su conversión a convenio internacional.

    16, 10 y 5. Agenda Global

    Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas es lo que propone la Agenda 2030 en su ODS 16, y más concretamente en la meta 16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

    Desde EUROsociAL entendemos el acceso a la justicia como un derecho llave que permite ejercer y garantizar otros derechos básicos como salud, educación, vivienda, identidad, etc. Por ello hemos puesto el énfasis en la protección y divulgación de los derechos de los grupos que se encuentran en condición de vulnerabilidad: personas en contexto de movilidad, migrantes y refugiados niñas, niños y adolescentes; víctimas y testigos de delitos; jóvenes en conflicto con la ley penal; personas privadas de libertad; personas pertenecientes a minorías étnicas; y las mujeres que se encuentran en situaciones de discriminación por razón de género Y este ODS 16 es habilitador para el logro de otros ODS: el 10, referente a la reducción de desigualdades, y el  5, que persigue la igualdad de género.

    Imposible en este breve espacio hacer una relación detallada de las numerosas acciones actualmente en ejecución en la región con las instituciones del sistema de justicia: Poderes Judiciales, Ministerios de Justicia, Fiscalías, Defensorías Publicas y Sistemas Penitenciarios.

    Nuestro referente fundamental aquí son las citadas 100 Reglas de Brasilia y las Guías de Santiago de Protección de Víctimas y Testigos, documentos de referencia cuya elaboración ha sido impulsada por EUROsociAL en el marco de las redes regionales de justicia.

    17. Alianzas

    Para el buen desarrollo de nuestro trabajo aplicamos el ODS 17, y en particular con la meta 17.16 orientada a “mejorar la alianza mundial para el Desarrollo Sostenible, complementada por alianzas entre múltiples interesados que movilicen e intercambien conocimientos, especialización, tecnología y recursos financieros, a fin de apoyar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en todos los países, particularmente los países en desarrollo”.

    La asociación con redes regionales, y en particular con las redes de justicia de América Latina, es una de las señas de identidad de EUROsociAL desde su inicio en 2005. Promover las alianzas y redes de intercambio de experiencias y buenas prácticas entre instituciones homólogas de la región latinoamericana y europeas ha sido uno de los pilares centrales de EUROsociAL y en esto hemos sido pioneros. Ello nos ha permitido avanzar en la construcción de respuestas comunes de varios países a problemas compartidos como pueden ser marcos estratégicos de referencia para políticas públicas a nivel regional; declaraciones o lineamientos conjuntos, estándares, modelos o protocolos comunes, entre otros.

    Acompañamos a la Cumbre Judicial Iberoamericana, a través de la Comisión de Seguimiento de las Reglas de Brasilia, en la definición de la primera versión de las Reglas en 2008, en su actualización en 2018, en la implementación de las Reglas en los países, trasladándolas a programas, políticas y planes nacionales de acceso a la justicia, y actualmente en la Hoja de ruta para convertir las Reglas en Convenio Internacional.

    También desde 2007 colaboramos con la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos-AIAMP, fortaleciéndola y apoyando la conformación de sus diferentes Redes (Red de Fiscales contra la corrupción y Red especializada de Género) y Grupos de trabajo. En 2008 se elaboró y aprobó con apoyo del programa las Guía de Santiago de Protección de víctimas y testigos, y en esta tercera fase se ha colaborado con el Grupo de Víctimas y Testigos en la revisión y actualización de dichas Guías, que serán aprobadas a principios de noviembre en la Asamblea General de la AIAMP.

    En 2012, en Fortaleza Brasil, se dio el pistoletazo de salida a la colaboración de EUROsociAL con la Asociación Interamericana de Defensorías Públicas-AIDEF. Estos ocho años la colaboración han sido intensos y muy fructíferos, lo que ha permitido avanzar en el diseño de modelos regionales que posteriormente se ha ido implantado a nivel nacional. Desde la Guía Regional para la defensa pública y la protección integral de las personas privadas de libertad; el manual de monitoreo de Derechos Humanos en los centros de privación de libertad por parte de las Defensorías Públicas; y el manual regional sobre las Reglas de Bangkok en clave de Defensa Pública, en la segunda fase del programa.

    En esta tercera fase se está acompañando a la AIDEF en dos acciones muy estratégicas que intentan dar respuesta a dos desafíos muy presentes actualmente en la región: por un lado, los casos de violencia institucional que se producen en las prisiones de América Latina; y por otro, la situación de exclusión y vulnerabilidad de las personas en contexto de movilidad y que requieren una atención especial para mejorar la defensa y vigencia de sus derechos.

    En el primer caso se ha diseñado un Modelo regional de Sistema de Registro, Comunicación y Atención Integral a Víctimas de Violencia Institucional Carcelaria-SIRCAIVI, que actualmente se está implementando en 3 países: Argentina, Chile y Costa Rica. En el segundo se está avanzando en el diseño de un modelo regional y la creación de una red regional de asistencia jurídica a personas en contexto de movilidad desde las Defensorías Públicas.

    A través del trabajo con estas redes EUROsociAL ha contribuido con el fortalecimiento del Estado derecho, promoviendo la protección y defensa de los derechos humanos, relación indivisible e intrínseca, fundamental no sólo para la cohesión social, sino también para la democracia.

    19. Resiliencia y reconstrucción

    Y llegó la COVID19. Finalmente, el contexto actual no podíamos olvidar la pandemia de COVID19 que ha venido a trastocar y condicionar la vida de todos, pero que está afectando particularmente y de forma desproporcionada a los grupos más vulnerables, como han puesto de manifiesto diversos OOII como el ACNUDH, la CIDH o la CEPAL por citar algunos de ellos.

    Los derechos humanos y la protección y garantía de los mismos son cruciales en época de crisis. En este contexto, EUROsociAL se ha puesto rápidamente a disposición de los países para reconducir sus acciones y dar respuesta a los efectos de esta pandemia global y para sentar bases sólidas para la recuperación y reconstrucción no dejando a nadie atrás, ni permitiendo la vulneración de ningún derecho.

    Esto pasa por poner a las personas en el centro de las políticas públicas, especialmente a los más vulnerables, y preparar a los sistemas de justicia para superar las actuales dificultades garantizando el funcionamiento de una justicia independiente y justa. La aplicación de las Reglas de Brasilia como norma obligatoria puede ser un arma potente para luchar contra el coronavirus y desde EUROsociAL+ haremos todo lo posible porque así sea.

    Contenido audiovisual relacionado: “Justicia para la cohesión social”.