• 18 julio 2021

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    Inestabilidad y crisis económica, política y social en el Líbano

    El Líbano atraviesa un momento complejo de crisis e inestabilidad. Desde FIIAPP trabajamos con las instituciones del país para apoyar un modelo de policía de proximidad que trabaje con la ciudadanía respetando los derechos humanos y el estado de derecho. Consuelo Navarro, coordinadora del proyecto “Apoyo a la policía de proximidad en el Líbano” y Laia Castells, experta en Derechos Humanos del proyecto, nos relatan la situación actual del país y los avances del proyecto para impulsar la cooperación a pesar de las circunstancias.

    El proyecto de la FIIAPP y CIVIPOLPromoting Community Policing in Lebanon” avanza según la planificación prevista, a pesar de las muchas dificultades y retos que actualmente afronta el Líbano.  

    La crisis política, económica y social continúa cerniéndose en el Líbano, y como consecuencia del plan de reducciones lanzado por el Gobierno, los productos básicos han ido aumentando sus precios drásticamente y la grave crisis eléctrica causada por la falta de reservas de gas y petróleo, mantienen al país sumido en una recesión económica cada vez más preocupante.  

    Durante los últimos días, la empresa nacional Electricidad del Líbano (EDL), responsable de proveer corriente eléctrica al tendido nacional, se ha visto forzada a racionalizar la provisión del servicio a lo largo del día, provocando largos periodos de cortes de luz y de corriente eléctrica. En ese sentido, durante la primera semana de julio, en Beirut se han vivido momentos de especial tensión, debido a un acceso limitado e irregular de 4 horas de electricidad diarias, mientras que, en otras regiones, como en el caso de Trípoli, la población solo está teniendo acceso a corriente eléctrica durante 2 horas al día. Las empresas de electricidad privadas, que reemplazan al servicio eléctrico estatal en esta época de recortes, están poniendo a disposición de la ciudadanía grupos electrógenos y generadores, que también están sufriendo ya la falta de aprovisionamiento del carburante necesario para mantenerlos operativos, y se han declarado incapaces de mantener el nivel de suministro demandado por mucho más tiempo, si no hay acceso a una mayor cantidad de petróleo o gas subvencionado.  

    La reducción de carburante afecta también el sector de transporte y los desplazamientos internos en el país. Ante las gasolineras se acumulan largas colas de coches, camiones, motos y furgonetas para poder comprar un máximo de 10 litros de gasolina o gas por un importe muy elevado para la población local, debido al actual nivel de inflación de la libra libanesa.  

    Estos recortes eléctricos y la falta de acceso al transporte provocan grandes dificultades a la ciudadanía para desarrollar cualquier actividad económica, política o social. Las tensiones y ansiedad social van en aumento, y las manifestaciones en las calles se multiplican día tras día.  

    A pesar de estos retos, el Proyecto y su equipo siguen adelante con el plan de trabajo, adaptándose a la realidad del país, haciendo lo posible por mantener el nivel de compromiso de todos los actores implicados a través de visitas personales, llamadas telefónicas y, cuando la electricidad lo permite, comunicación online permanente entre los miembros del equipo y sus interlocutores nacionales.

    Muestra de dicho compromiso adquirido ha sido la realización del primer Comité Directivo del Proyecto, que ha tenido lugar el 6 de julio en Beirut, de forma telemática. Esta reunión de lanzamiento del Plan de Trabajo del Proyecto ha logrado reunir virtualmente a más de 30 representantes de institucionales libanesas y al equipo completo de FIIAPP y CIVIPOL en el terreno y en Madrid. El Comité Directivo ha aprobado unánimemente el plan de trabajo propuesto, lo cual supone todo un éxito en tiempos difíciles como los actuales. 

    Consuelo Navarro, coordinadora del proyecto de Apoyo a la policía de proximidad en el Líbano

    Laia Castells, experta en Derechos Humanos del proyecto de Apoyo a la policía de proximidad en el Líbano

  • 06 mayo 2021

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    Fiscales y FIIAPP: de lo público para lo público

    Borja Jiménez Muñoz, Fiscal de la Unidad de Cooperación Internacional de la Fiscalía General del Estado escribe este artículo de opinión en el que ahonda en el trabajo de la Fiscalía y su participación e implicación en proyectos de cooperación para una mejora de los sistemas judiciales de todo el mundo.

    El eslogan de la FIIAPP “de lo público para lo público” reconforta.  Transmite un objetivo colectivo, de colaboración institucional, ajeno a intereses particulares y nos hace sentir que lo que hacemos en conjunto es positivo y puede tener un impacto efectivo en la mejora de sistemas judiciales en distintos lugares del mundo, porque lo hacemos desde lo público. Lo sé por propia experiencia, como exconsejero residente de un Twinning en Serbia que me hizo conocer a la FIIAPP, hacer extraordinarios amigos y vincularme con la visión del Fiscal español como un profesional especializado que puede exportar la mejor imagen de España.

    La Fiscalía es veterana en estas tareas de cooperación institucional y la colaboración de la Fiscalía española con la FIIAPP comienza casi desde su creación en 1998 y ha ido creciendo gestionada a través de la Unidad de Cooperación Internacional de la Fiscalía General del Estado (UCIF). Puedo afirmar que nuestra relación es permanente, compleja y positiva y, por supuesto, pública.

    Es permanente porque, pese a que tenemos una plantilla escasa, formada únicamente por 2571 fiscales – nada comparable con el número de otros colectivos del ámbito de Justicia como jueces, letrados de la Administración de Justica o policías, entre otros – y, de ellos, no más de 30-40 participan en actividades internacionales; nuestra presencia en los proyectos de Justicia y también de Interior es muy relevante: no solo contamos en la actualidad con cuatro Fiscales en el extranjero o de plantilla de FIIAPP coordinando hermanamientos, proyectos de cooperación delegada o asimilados, sino que la participación en misiones de corto plazo es permanente. Por ejemplo, el pasado año 2020, pese a la pandemia, alrededor de 30 fiscales españoles participaron en sendas misiones de FIIAPP, sin contar la participación con otras instituciones, como AECID, las propias actividades derivadas de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP) de la que la UCIF ostenta la secretaría general y proyectos de la UE como EUROMED, entre otros. Esto implica compromiso.

    Es compleja. Quienes estamos detrás de la gestión somos personas que respondemos a perfiles institucionales distintos y participamos de culturas corporativas diferentes. El Ministerio Fiscal no tiene como objetivo cooperar en el extranjero, nuestra función es la promoción de la acción de la Justicia y su visión originaria nada tenía que ver con los retos actuales en el exterior. Hoy contamos con una Fiscal de la máxima categoría profesional (Fiscal de Sala) a cargo de la cooperación internacional, convencida de la importancia de esta cooperación técnica. Y también de una Unidad de la Fiscalía General dedicada a ello, que engloba la cooperación judicial penal y la cooperación institucional con terceros países, lo que es un logro que nace de un compromiso personal de unos pocos fiscales que creyeron en lo que hoy parece una obviedad. El diálogo de esa estructura con la de la FIIAPP genera complejidad, en aspectos como diseño de actividades, cuestiones de recursos humanos, relaciones institucionales… La complejidad provoca dificultades, pero la clave es el entendimiento, que existe, a pesar de los escasos recursos humanos que la UCIF dispone para desarrollar su labor.

    Es positiva. La FIIAPP ha hecho que la Fiscalía española crezca y se proyecte hacia el exterior y le ha permitido desarrollar la posibilidad de expandir en el mundo el conocimiento y la experiencia de una institución que ofrece la especialización como uno de sus principales activos, permitiéndonos crear y reforzar Fiscalías hermanas y otras instituciones, a través de hermanamientos y otros proyectos. Sin ánimo de ser exhaustivo, hemos estado en primerísima línea en Eslovaquia, Polonia, Albania, Croacia, Serbia, Perú y, ahora de nuevo, en Albania, Marruecos, Colombia, sin olvidar la participación permanente en misiones en Iberoamérica, este de África, Mozambique… De este modo, nuestras ideas han podido dar fruto. Sé lo que digo. Creemos que FIIAPP se ha beneficiado igualmente de este impacto.

    Es pública. El eslogan es un permanente recuerdo de algo esencial: la FIIAPP es el vehículo de la cooperación española y la Fiscalía como institución pública desarrolla su misión exterior al amparo de esa cobertura. Los Fiscales españoles no participan de misiones gestionadas por consultorías privadas, salvo excepciones que pudieran justificarse, en el entendimiento de que los servidores públicos no pueden hacer competencia a instituciones públicas prestando servicio a empresas que compiten por un mismo proyecto. De lo público a lo público significa esto y nos honra defenderlo.

    ¿Qué esperamos del futuro? Mantener la intensidad de nuestra cooperación y poner en valor a la Fiscalía española como una institución capaz de mostrar en el exterior lo mejor de España. Para eso necesitamos a la FIIAPP. Pero también necesitamos más visibilidad y avanzar en una relación más profunda. Tenemos experiencias compartidas de que los proyectos se ganan solo si se plantifican bien, si se conoce a los beneficiarios, si se selecciona y se cuida adecuadamente a los expertos, si el equipo de la FIIAPP es cualificado y flexible y por ello es necesario establecer nuevas fórmulas de relación.

    La FIIAPP y nosotros, nosotros y la FIIAPP. Un entramado complejo, necesario, útil que nos hace volar. Que dure.

    Borja Jiménez Muñoz. Fiscal de la Unidad de Cooperación Internacional de la Fiscalía General del Estado

  • 18 marzo 2021

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    Por unas políticas de reconstrucción que no dejen a nadie atrás

    El cambio climático ha situado a tres de cada diez viviendas de Centroamérica y el Caribe en situación de riesgo. A esta vulnerabilidad ambiental se ha de añadir la vulnerabilidad social agudizada por los efectos de la pandemia.  Urge, por tanto, poner en marcha políticas integrales para reducir las desigualdades y mitigar la pobreza.

    Pueblo Nuevo, un barrio del distrito de Pavas en San José de Costa Rica

    La COVID-19 no afecta igual a todas las personas. Y no afecta igual en todos los territorios. Casi el 60% de la población de Centroamérica vive en zonas urbanas, muchas de ellas no planificadas, según los cálculos de ONU-Hábitat. Barrios con altos grados de hacinamiento, dispersos, mal conectados y sin apenas servicios e infraestructuras cuya población ha visto incrementada su vulnerabilidad a causa de la pandemia. Específicamente, el impacto en los asentamientos informales ha sido mayor a causa de la inaccesibilidad al agua potable para una correcta higienización, el hacinamiento en viviendas y la dificultad de acceso a los servicios sanitarios. Además, la pandemia ha tenido importantes efectos negativos en la economía familiar ya que muchas personas que viven en asentamientos trabajan en la informalidad, fundamentalmente las mujeres. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 126 millones de mujeres trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Lo que supone casi el 50% de la población femenina de la región.

    “Desde que inició la pandemia la situación en el barrio fue un caos porque vivimos muy pegadas unas casas a otras y conviven hasta 15 personas en viviendas muy pequeñas. En mi casa, que tiene tres cuarticos, éramos tres y ahora somos ocho porque ha tenido que venirse a vivir con nosotros mi hija y mis nietos.  Dependo de una pensión que me da el gobierno por invalidez, pero es muy pequeña”, nos explica Alicia Bremes desde Pueblo Nuevo, un barrio del distrito de Pavas en San José de Costa Rica. Los distritos de Pavas y Uruca agrupaban en agosto del 2020 más del 15% de los casos activos de COVID en todo el país.

    “¿Cómo vamos a lavarnos las manos si no tenemos acceso a agua? ¿o cómo vamos a desinfectarnos con gel si el precio es tan elevado?” se lamenta Bremes, quien ha sufrido en su hogar las consecuencias de la pandemia. “Uno de mis hijos arregla celulares y ha estado sin trabajo muchos meses. Tengo otro hijo con discapacidad que iba todos los días a un taller del psiquiátrico y sufrió mucho porque ya no tenía a donde ir. Como es muy callejero cogió la COVID y sufrió fiebres y asfixia, pero se recuperó. Pero tengo muchos vecinos, de todas las edades, que fallecieron”, asegura.

    Tal y como explica Alicia Bremes, la situación en los barrios es de extrema vulnerabilidad. “Muchas madres del barrio trabajaban en limpieza de hogares y les despidieron por la pandemia. La COVID también ha disminuido la venta ambulante de la que dependen muchas familias para poder comer diariamente”, afirma. Por ello, es imprescindible centrarse en las necesidades de los colectivos más vulnerables y tratar de amortiguar los efectos de la pandemia que rápido se ha convertido en una crisis socio económica además de sanitaria.

    En este contexto, el Consejo de la Integración Social (CIS) solicitó a la Secretaría de la Integración Social Centroamericana (SISCA) que, con el apoyo del Programa EUROsociAL+ de la Unión Europea, gestionado por FIIAPP, IILA y Expertise France, y en alianza con agencias y programas de Naciones Unidas, FAO, OIT y ONU HABITAT, elaborasen un “Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia de Centroamérica y República Dominicana”. El Plan es una hoja de ruta común regional y está compuesto por una serie de proyectos estratégicos articulados en torno a tres ejes de intervención: la protección social, el empleo y el desarrollo urbano sostenible.

    El Plan, que ha sido respaldado por los Consejos de Ministras y Ministros de Trabajo, de Vivienda y Asentamientos Humanos de Centroamérica y República Dominicana, centra sus esfuerzos en la reducción de la pobreza y la desigualdad socio espacial, cuya expresión territorial más evidente son los asentamientos informales, que se estima suponen el 29% de la población urbana centroamericana. A pesar de los esfuerzos nacionales por reducir la población residente en asentamientos informales en los últimos 15 años, mucha gente sigue viviendo en esta situación. A lo que hay que sumar los riesgos derivados por el cambio climático, que expone a un creciente número de habitantes a los efectos de eventos climáticos extremos como huracanes o deslizamientos.

    Urge ampliar la mirada y pensar en el barrio como el entorno que nos permita hacer efectivo el derecho a la ciudad, para lo que habremos de atender no solo a la provisión de viviendas, si no asegurar que éstas cuenten con las infraestructuras, servicios y equipamientos necesarios.

    Persisten todavía muchos desafíos que afrontar para cambiar el rostro de la pobreza y la desigualdad por un rostro de progreso sin dejar a nadie atrás. Por ello es urgente apalancar recursos financieros adicionales  para la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia, un instrumento que permitirá mitigar los efectos de la pandemia y configurar sociedades más resilientes, socialmente más justas e igualitarias y ambientalmente más sostenibles.

    Fotografía de la autora del artículo, Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

    Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

     

  • 11 marzo 2021

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    La FIIAPP, una organización de conocimiento

    Desde el área de Gestión del Conocimiento, David R. Seoane, nos ofrece este artículo en el que explica que la FIIAPP, en su labor de promover el aprendizaje entre administraciones y acompañar políticas públicas que beneficien a la ciudadanía, realiza un importante trabajo en la gestión global del conocimiento.

    La razón de ser de la FIIAPP como institución es promover el aprendizaje entre Administraciones Públicas homólogas de diferentes países mediante el intercambio y la transferencia de conocimientos. La materia prima con la que trabajamos es, por lo tanto, el conocimiento. Somos una organización de conocimiento.

    A lo largo de los últimos años, en la FIIAPP hemos hecho, además, una apuesta firme por avanzar en la implantación de la gestión del conocimiento como una de nuestras prioridades transversales para crecer como organización. Esta decisión nos ha llevado a dar pasos importantes en nuestra manera de trabajar que nos ha permitido alimentar nuestra planificación estratégica y nuestra gestión y establecer complementariedades con las funciones de programación, seguimiento y evaluación de los proyectos y programas de cooperación técnica pública en los que trabajamos. Durante todo este proceso, en el que la organización continúa inmersa, hemos mantenido siempre el convencimiento de que nuestra hoja de ruta para construir una mejor FIIAPP pasa ineludiblemente por el fomento de la innovación, el aprendizaje continuo y la incorporación de buenas prácticas a nuestras intervenciones.

    Para ello, en el seno de la Fundación, hemos definido una categorización de los tipos de conocimiento con los que trabajamos y que nos son indispensables. Estos son: el conocimiento estratégico, el conocimiento metodológico y el conocimiento procedimental. Esta tipología nos permite definir y organizar aquellos conocimientos que consideremos críticos, fundamentales, para el desarrollo de las funciones de la organización y la consecución de sus objetivos.

    Disponer de conocimiento útil en estos tres niveles es clave para que nuestros proyectos se traduzcan en resultados de desarrollo. En el plano estratégico, para tomar decisiones mejor informadas, necesitamos saber gestionar cuáles son las prioridades de la agenda internacional, cual es la oferta de capacitación de las Administraciones Públicas españolas y europeas y cuál es la demanda de los países socios. En el plano metodológico, debemos poner en marcha metodologías que aseguren una transferencia de conocimientos horizontal, innovadora y orientada a las necesidades reales de nuestros interlocutores. Por último, en el plano procedimental es imperativo que sigamos procedimientos sólidos y rigurosos que nos permitan hacer una gestión económica, jurídica, logística… que cumpla con los más altos estándares de calidad. Para todo ello, además de esfuerzo y constancia, solo necesitamos una cosa: conocimiento.

    Asimismo, en el trabajo diario de la FIIAPP hemos ido desarrollando mecanismos y herramientas (guías, protocolos, manuales, videos explicativos, sesiones informativas, ejercicios piloto etc.) que nos permiten captar, procesar y difundir estos tipos de conocimiento para progresar en eficiencia y eficacia. Estas tres fases – captar, procesar y difundir – componen el ciclo de la gestión del conocimiento que la Fundación ha adoptado como propio y que nos esforzamos a diario por consolidar como nuestra verdadera cultura de trabajo colectivo.

    En la FIIAPP, creemos que las organizaciones aprenden y por ello dedicamos importantes esfuerzos y recursos en mejorar nuestras capacidades para gestionar cada día mejor nuestro conocimiento. Solo así, andaremos el camino para cumplir con nuestra esencia y nuestra verdadera misión como organización.

    David R. Seoane, Técnico de Comunicación y Gestión de Conocimiento en FIIAPP

  • 11 febrero 2021

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    SENSEC, una experiencia, un sentimiento

    El proyecto de cooperación SENSEC-UE lleva 3 años trabajando para mejorar la eficiencia, la efectividad y la rendición de cuentas de los servicios de seguridad interior de Senegal. Para ello muchas personas han aportado su valía profesional, una de ellas es Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras que nos cuenta su experiencia personal en este proyecto.

    Retrato de Nuria Roncero

    Todo viaje a lo desconocido comienza con una mezcla de sentimientos. La incertidumbre que forma parte habitualmente de nuestra vida se vuelve más clara y patente. Son las mismas sensaciones que uno tiene cuando comienza unas vacaciones hacía un país lejano y desconocido. En este caso hay que añadirle la responsabilidad profesional que te envuelve cuando vas a comenzar un nuevo proyecto. Llena de emoción, porque amo mi trabajo; soy muy afortunada.

    Así comenzó mi viaje a África, con una maleta llena de muchos años de experiencia profesional y vivencias personales y preparada para tomar las riendas de unos quehaceres hasta ahora desconocidos en cuanto a la forma, sobre seguridad y gestión de fronteras.

    No se trataba de un abandono de mi zona de confort, era toda una autopropulsión.

    Tras un viaje en el que mi mirada de curiosidad hacia lo diferente se mezclaba con la mirada de lo diferente hacia mí, llegué a mi destino, Dakar, con los ojos cerrados porque la oscuridad a las dos de la mañana lo envolvía todo. Las primeras semanas de bombardeo de información se siguieron por otras más caóticas de cierre de fronteras por la COVID, que en aquel momento nacía en nuestro país y en el resto del planeta. Todos los continentes se vieron afectados.

    No fue fácil. No lo fue para nadie y para mí, tampoco.

    África tiene otro ritmo, otros olores, otros colores y otros sabores diferentes a lo que yo conocía.

    Tienes que bucear dentro de todo ello para comprender el funcionamiento diario de un país que muestra de forma cotidiana una sonrisa a pesar de todas las calamidades y pobreza.  Las relaciones interpersonales tienen también sus propios códigos, como el hecho de que algún guapo y fornido senegalés te pregunte por la familia nada más conocerte. Un café con otro miembro femenino del equipo de trabajo me clarificó el asunto. Es típico antes de proponerte una cita, averiguar tu situación sentimental, tu descendencia o no u otro tipo de relación personal. A esa pregunta se responde nombrando a los miembros de la familia o bien lo que uno considere en ese momento, abriendo o cerrando la puerta a interacciones más intensas.

    Poco a poco fui conociendo a toda la gente que formaba parte de este proyecto, Policía, Gendarmería, Aduanas, administrativos de todos los Ministerios, personal de todas las partes del mundo que se encuentran trabajando en y para este país, compañeros españoles desplazados aquí por una u otra razón y que te brindan todo su apoyo.

    Y así, tejiendo relaciones profesionales y personales, apoyada por el equipo técnico desde Madrid, fuimos creando puestos fronterizos en lugares estratégicos, comisarías para luchar contra la inmigración irregular y la trata de personas, tan necesario para ellos como para nosotros, hangares para aeronaves policiales, destacamentos fluviales para luchar contra todo tipo de tráficos ilícitos, creando de la nada manuales para perennizar todas las formaciones que hemos dado a más de 400 policías, gendarmes y aduaneros.

    Hemos formado pilotos de aviones ultraligeros y drones y les hemos enseñado a navegar y vigilar con nuevas embarcaciones la zona de los “mangroves de Sine Saloum”, zona de especial belleza, donde existe todo tipo de piratería que uno pueda imaginar. Hemos contribuido con mucho esfuerzo a que haya un poquito más de seguridad en un país donde la palabra “téranga”, el espíritu de la hospitalidad es su seña de identidad.

    Y después de un año de duro trabajo, habiendo dejado atrás las sensaciones iniciales de miedo e incertidumbre, en breve cogeré de nuevo un avión sin retorno por el momento, dejando en este país mucha de mi experiencia profesional y muchos sentimientos. Puedo asegurar que me llevo la maleta cargada de vivencias irrepetibles. He tardado todo este tiempo en conocer la verdadera esencia de África y estoy convencida de que todavía me queda mucho por descubrir y muchos códigos por descifrar.

    Pero eso será para el próximo viaje a Senegal.

    Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras del proyecto SENSEC-UE

  • 21 enero 2021

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    La constante adaptación de un proyecto de cooperación frente al cambio

    El proyecto MYPOL ha debido adaptarse a la irrupción de la COVID y a la realidad actual de Myanmar para seguir fomentando la reforma de su policía. María José Urgel, coordinadora del proyecto en la FIIAPP nos ofrece una visión general de MYPOL y de la redefinición de objetivos y actividades.

    MYPOL es uno de los proyectos europeos de cooperación delegada liderado por la FIIAPP, que busca brindar apoyo a la Policía de Myanmar, para que ésta ofrezca un servicio preventivo y eficaz, en donde primen los estándares internacionales, el respeto a los derechos humanos y la sensibilización de género.

    Para la consecución de este ambicioso objetivo se establecieron dos oficinas en el país, una en Yangón y otra en Nay Pyi Taw. Desde el terreno y en coordinación con la sede de la FIIAPP en Madrid, nos hemos centrado en varias áreas de intervención policial: mejora en materia de investigación criminal y manejo de masas; modernización del área de recursos humanos y formación profesional; mejora en materia de rendición de cuentas y marco legal; fortalecimiento de la relación entre la policía, la sociedad civil y los medios de comunicación.

    Además, desde hace algo más de año y medio, la FIIAPP ha apostado por incorporar la perspectiva de género en MYPOL y, hoy, cuenta con una estrategia de género y un programa de mujeres, paz y seguridad, desde donde se transversaliza el género hacia las cinco áreas de intervención y se asegura la implementación de toda la estrategia a nivel institucional.

    El proyecto cuenta con la colaboración de cuatro agencias de cooperación socias; la irlandesa del norte NICO, la alemana GIZ, la suiza DCAF y la francesa CIVIPOL, que transfieren conocimientos técnicos específicos a la policía de Myanmar, a través de las distintas actividades, principalmente, capacitaciones, elaboración de guías y protocolos de actuación y actividades de sensibilización.

    El intercambio entre administraciones públicas, característica fundamental de la FIIAPP, se produce a través de la Policía Nacional española, que lidera la temática relativa al manejo de masas.

    Para entender el contexto en el que se desarrolla MYPOL, hay que tener en cuenta la historia del país, pues gran parte de la coyuntura actual está relacionada con largos años de dictadura militar; una prolongada guerra civil con diversos grupos étnicos coexistiendo, todavía sin resolver; e importantes barreras sociales y culturales que impactan en la igualdad deseada para las mujeres. Además de importantes condiciones de pobreza que se han ido acentuado a la par que sus conflictos internos.

    Desde el 2011 el país ha iniciado un proceso de transición hacia la democracia que todavía debe de consolidarse. En los últimos años, la tensión étnica en el norte del estado de Rajine, más conocida como la crisis de los Rohingyas (minoría musulmana en un país mayoritariamente budista), ha incrementado drásticamente la violencia en la zona y tensionado a la comunidad internacional en su relación con Myanmar y viceversa.

    Sumado a lo anterior, la COVID 19 y el desconocimiento inicial de su impacto, nos sorprendió, convirtiéndose en otro reto adicional. En pocos meses, gran parte de las actividades de capacitación tuvieron que suspenderse temporalmente debido a las restricciones establecidas por el Gobierno. Esto también afectó a los espacios de interlocución conjunta entre los y las representantes de MYPOL, la Policía y las autoridades.

    Además, durante los últimos meses, el proyecto MYPOL ha tenido que desarrollarse en un clima político complejo previo a las elecciones celebradas en Myanmar el pasado noviembre, entre restricciones de movilidad a causa de la COVID y la continuación de la violencia en algunas zonas del país.

    Sin embargo, la capacidad de adaptación a los cambios y la creatividad de todo el equipo, para ajustar la estrategia de MYPOL, ha hecho que, en este momento, la implementación de nuestras actividades constituya un importante aporte al país, sin dejar de lado los objetivos que constituyeron el proyecto desde sus inicios. Tras numerosas reflexiones internas se ha decidido centrar los esfuerzos, entre otros, en:

    – El fortalecimiento de nuestra capacidad en materia de género a lo interno de MYPOL, con el objetivo de que los y las expertas que lideran las distintas áreas temáticas del proyecto, identifiquen los aspectos de género más importantes sobre los que trabajar y midan adecuadamente su impacto. Como parte de este fortalecimiento institucional, hemos desarrollado nuestra propia política de acoso sexual y discriminación, de obligado cumplimiento para todo el personal de MYPOL que, además, ha ido acompañada de una serie de cursos de sensibilización.

    -La elaboración de folletos informativos y la consolidación de protocolos de actuación policial ante el coronavirus, distribuidos en distintas áreas de la capital.

    -La impartición de talleres virtuales en sustitución de las actividades presenciales.

    –La elaboración de guías de orientación electoral con motivo de las elecciones para formadores y formadoras de la institución policial que han ahondado en la protección de las libertades y los derechos humanos, el respeto de los medios de comunicación y la provisión de un entorno seguro, especialmente para las mujeres.

    -La elaboración de manuales de actuación forense y protocolos para aplicar el enfoque de género en las entrevistas policiales con enfoque de género. Asimismo, se han diseñado de directrices en materia de arresto policial, siguiendo los estándares internacionales en materia de seguridad y respecto de los derechos humanos.

    –La creación de nuevos órganos en MYPOL como el Critical Incidental Management Team encargado de analizar la evolución de la pandemia en el país y su impacto en la evolución del proyecto.

    -La renovación de las instalaciones de formación en unidades de la policía y la provisión de equipamiento para llevar a cabo investigaciones criminales de manera correcta.

    Y en esa capacidad de adaptarse a los cambios, hemos tenido muy presente dos elementos: la importancia de establecer alianzas locales y la necesidad de fortalecer las relaciones con nuestros cuatro socios.

    Las alianzas locales, nos han ayudado a entender las consecuencias de todos estos cambios coyunturales; hemos incrementado el número de asesores y asesoras nacionales especialistas en materia policial y de género y hemos aumentado nuestras alianzas con la sociedad civil, en particular, con organizaciones de mujeres que durante años han trabajado en la sensibilización de género dentro de la policía.

    El fortalecimiento de la relación con nuestras contrapartes nos ha ayudado a entender mejor cómo los diversos enfoques y las distintas especializaciones profesionales de nuestros socios pueden ser aprovechadas de manera más estratégica frente a la realidad del momento.

    Desde la FIIAPP hemos aprovechado todas las oportunidades de mejora que se han dado, aun en los momentos más complejos para el proyecto. Y hemos aprendido que el aprovechar las dificultades nos ha ayudado a extraer aprendizajes de los procesos de cambio social emprendidos, identificando logros, limitaciones y potencialidades para mejorar nuestras intervenciones. Siendo esa, una línea de trabajo por la que seguiremos apostando.

    María José Urgel, coordinadora del proyecto MYPOL en la FIIAPP