• 12 May 2022

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    Category : Reportage

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    Recuerda que existimos

    Desde EUROsociAL + trabajamos para combatir el impacto de la corrupción de funcionarios públicos en las mujeres y niñas de América Latina. Como homenaje a las supervivientes de estas prácticas corruptas, hemos escuchado sus historias a través del arte como un medio para transformar percepciones, como un vehículo para generar concienciación y transformación social. 

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    La Camerata Vocal de la Universidad de Valparaíso representa ‘Mujer y corrupción. Voces que denuncian, cantos de libertad’. Foto: EUROsociAL+.

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    Sofía habla ante un auditorio de jueces, fiscales, cooperantes, funcionarios de hacienda, de tribunales de cuentas y de órganos garantes de la transparencia, entre otros. La joven, estudiante de la Universidad de Valparaíso, interpreta, visiblemente emocionada, el caso real de una niña que fue a dar a luz enferma de sífilis. La menor había sido víctima de una red de trata con fines de explotación sexual. Esta organización criminal operaba gracias a la complicidad de agentes de policía, que recibían dinero de los proxenetas y sexo gratis de las mujeres explotadas. “¿Cómo alguien que juró protegernos puede ser tan despreciable?”, clama Sofía, poniéndose en la piel de la niña y conmoviendo con su actuación a los más de 80 funcionarios y funcionarias de América Latina y la Unión Europea presentes en la representación coral y teatral, una de las diversas actividades de la iniciativa ‘Mujer y corrupción. Expresión de dolor y esperanza’, un conjunto de dinámicas artísticas integradas en el Encuentro ‘Pactos políticos y sociales para una nueva América Latina’, organizado por EUROsociAL + el pasado mes de enero en Valparaíso (Chile).

    A través de la acción ‘Mujer y corrupción’, desde el Área de Gobernanza de EUROsociAL + en la FIIAPP hemos trabajado para identificar, visibilizar, medir, prevenir y combatir los efectos de la corrupción en las mujeres de América Latina. Hemos realizado diagnósticos y buscado soluciones con operadores del sistema de justicia, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil, contribuyendo a posicionar el tema en las agendas nacionales e internacionales, generando herramientas e impulsando reformas normativas.

    La importancia de identificar y conocer el problema

    La corrupción presenta impactos diferenciados en las mujeres y las niñas de América Latina, que sufren las prácticas corruptas de formas específicas por razón de su género y su vulnerabilidad. Funcionarios judiciales que exigen sexo a cambio de un trato de favor, docentes universitarios que hacen proposiciones a sus alumnas, policías pagados por redes de prostitución o de trata de personas, vigilantes de prisiones que permiten el ingreso de niñas y mujeres para que las exploten sexualmente… Algunos de estos comportamientos son delitos aislados, pero otros forman parte de un fenómeno sistémico que debe ser identificado y combatido.

    Ese ha sido uno de los objetivos de EUROsociAL + durante los tres últimos años, un período de trabajo al que pusimos cierre entre el 12 y el 14 del pasado enero con el mencionado Encuentro de Valparaíso, en el cual recibieron una atención especial las víctimas de la corrupción. La forma de conocer sus experiencias fue mediante la iniciativa ‘Mujer y corrupción. Expresión de dolor y esperanza’, una actividad fruto de la colaboración entre EUROsociAL +, el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud de Bogotá (Idipron), la Universidad de Valparaíso y la artista peruana Aisha Asconiga.

    El objetivo de estas iniciativas es emplear el arte en sus diferentes formas para dar voz a las mujeres y niñas que sufren la extorsión sexual y la corrupción facilitadora de las redes de trata y explotación sexual. Quisimos tener una primera aproximación para saber quiénes son, entender su historia y compartir sus vivencias, para abrir discusiones sobre las mejores estrategias para luchar más eficazmente contra los delitos de los que fueron víctimas.

    El arte para reflejar el dolor

    El arte es una ventana, un mecanismo de reparación, de concienciación, de transformación social e institucional. Es también memoria, expresión de resistencia, dolor y esperanza. El arte debe servir para humanizarnos, para forjar nuevos caminos en la búsqueda de soluciones con una mirada distinta.

    En este contexto, a través de tres dinámicas, se plasmaron diferentes visiones plásticas y musicales inspiradas en siete casos reales narrados por las víctimas y recopilados por EUROsociAL + que puedes ver aquí.

    La primera dinámica estuvo a cargo del Idipron. Bajo el lema #QuéCaminoRecorrer, tres grupos de personas en Bogotá (Colombia) realizaron dibujos a partir de los relatos desde tres perspectivas o caminos, desde tres sensibilidades.

    La primera reflexión artística se realizó desde el ámbito institucional. El área de comunicación de Idipron elaboró ilustraciones como reacción a los relatos de las víctimas, desde una visión más técnica, a modo de campaña institucional. El segundo camino fue el de las víctimas, plasmado en dibujos realizados por niñas que salieron del barrio de Santa Fé de Bogotá y que están bajo medidas de protección tras haber sido víctimas de explotación sexual. Ellas sienten de manera especial las situaciones que están pintando, porque en ocasiones las han vivido en carne propia. La tercera visión es la de la calle, la de los niños y niñas que viven en la zona que rodea el Castillo de las Artes, en el mencionado Barrio de Santa Fé, un antiguo lugar de explotación sexual, que fue escenario de abuso y maltrato durante años y que ahora brinda alternativas a los jóvenes a través del arte. Los niños y niñas que hicieron estos dibujos viven en un entorno donde muchos habitantes son captados por estructuras delictivas, en ocasiones de buen grado, otras por la fuerza. Por tanto, entienden muy bien este tipo de problemas y disyuntivas.

    El objetivo de la dinámica fue que, a través de los relatos y las ilustraciones, expuestas en un stand coordinado por Carlos Marín, Director de Idipron, el público asistente al Encuentro de Valparaíso reflexionara sobre qué políticas públicas son necesarias para abordar estos problemas y para que la sociedad tome conciencia de ellos. ¿Podemos guiarnos solo por lo institucional, sin consultar a las personas que viven en primera persona este tipo de situaciones? Las víctimas tienen una visión más personal, desde el dolor, de lo que está ocurriendo. A la hora de identificar #quécaminorecorrer, hay que afrontar el tema no solo desde la acción de la autoridad, sino también desde la conexión con la sociedad. Estos delitos están, con frecuencia, invisibilizados y es preciso romper la inacción social frente a ellos.

    La segunda dinámica fue protagonizada por la artista plástica peruana Aisha Asconiga. Aisha explora la posición de la mujer en la sociedad y la violencia asociada al mero hecho de ser mujer. En su obra ´Cuándo dejaré de ser objeto´ se aprecia una figura femenina que pretende mostrar cómo las mujeres son vistas como un objeto, como una mercancía en el inconsciente colectivo, como moneda de pago. De manera específica, la obra muestra cómo impacta en las mujeres la corrupción de agentes públicos cuando la extorsión o la explotación sexual condicionan su libertad y sus derechos, y se ven forzadas a pagar con su propio cuerpo.

    Las dinámicas artísticas culminaron con la representación musical y teatral ‘Mujer y corrupción. Voces que denuncian, cantos de libertad’, de la Camerata Vocal de la Universidad de Valparaíso, bajo la conducción de Ximena Soto. Fue una oportunidad para compartir con el público interpretaciones musicales intercaladas con relatos teatralizados a partir de la experiencia de niñas, adolescentes y mujeres afectadas por la corrupción.

    Sofía, una de las integrantes de la Camerata y la persona con quien comenzábamos estas líneas, explica cómo ha vivido la experiencia de crear arte a partir de experiencias traumáticas: “Son relatos impactantes, pero debemos mostrárselos a la gente porque suceden todos los días. Debemos acordarnos de que esto existe”. Y continúa: “¿Qué podemos aportar desde el arte a estas problemáticas sociales? Cuando uno canta no se trata solo afinar las notas y que suenen bonitas. Es también el mensaje. La música te mueve a sentir más profundamente. Había nervios en el grupo antes de empezar, pero nos quedamos muy contentos porque el público es gente que puede hacer algo para aportar soluciones y nosotros pusimos nuestro granito para ayudar a que esa gente haga algo. Hay una responsabilidad social que decidimos asumir como artistas; si una puede aportar de alguna manera desde la cultura que te llena, el corazón te lleva para adelante, te anima a seguir”.

    Borja Díaz Rivillas, Responsable de Buen Gobierno, Área de Gobernanza Programa EUROsociAL+/FIIAPP

    Ana Linda Solano López, experta en corrupción y género, Área de Gobernanza Programa EUROsociAL+/FIIAPP

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