• 07 noviembre 2019

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    Categoría : Entrevista

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    Expatriados FIIAPP: Pilar Fernández

    "Ves con distinta perspectiva las cosas, cómo es la cooperación en terreno y esto suma, aprendes y amplías tu forma de ver"

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    Fotografía de Pilar Fernández

    Pilar Fernández, coordinadora del proyecto ICRIME, nos cuenta cómo está siendo su experiencia como expatriada de la FIIAPP, su adaptación a El Salvador y su rutina diaria en el país.

    ¿Cuánto tiempo llevas en El Salvador? ¿Cómo ha sido tu adaptación al país? 

    Aterricé en San Salvador el 4 de junio, así que llevo algo más de cinco meses con la coordinación del proyecto ICRIME, financiado por la Unión Europea, la AECID y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). En el proyecto, gestionado por la FIIAPP, el principal objetivo es el refuerzo de las unidades de investigación, institutos forenses, redes y procedimientos de investigación criminal en el SICA.  

    En cuanto a la adaptación, no ha sido muy difícil ya que anteriormente había vivido algunas temporadas de 3-4 meses en San Salvador, desde el año 2013 al 2017.  Y en ese sentido, ya conocía la ciudad, cómo moverme en el país, a quien llamar para coger un taxi, dónde comprar, qué visitar… Además, siempre los amigos aquí, tanto salvadoreños como españoles, te vuelven a hacer “el plan de acogida” cariñosamente.  

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos? 

    Aunque he vivido en San Salvador en años anteriores, sigue siendo complicado el acostumbrarme a las grandes tormentas y los temblores, como aquí llaman a los terremotos, ya que no en vano estamos en el Valle de las Hamacas y tiembla continuamente. 

    Por otra parte, debido a temas de seguridad, resulta complicado andar, moverte a pie por la ciudad, sobre todo a partir de que oscurece. Esa libertad de movimiento, al no tenerla, pues cuesta acostumbrarse, ya que en Madrid caminaba bastante.  

    Lo que menos me ha costado han sido las cuestiones logísticas de encontrar apartamento en el que vivir para casi tres años y medio. Gracias a mi amiga Xiomara, antes de llegar a San Salvador, ya tenía fotografías de distintos apartamentos a elegir, porque se encargó de ir a visitarlos. En tres días, vi todos los apartamentos y tuve firmado el contrato de alquiler 

     ¿Alguna experiencia o anécdota que resaltar de tu llegada /adaptación al país?  

    Pues ciertamente la llegada a San Salvador fue algo accidentada, ya que salimos del aeropuerto de Madrid con tres horas de retraso. Esto fue debido a que reventó una rueda antes de entrar en la pista de rodaje. Así que regresamos al punto inicial en el aeropuerto, vinieron los bomberos y al final tuvimos que cambiar de avión. Pero funcionaron los sistemas de alarma de la aeronave…   

    Además, como es un vuelo vía Guatemala, cuando fuimos a aterrizar en el aeropuerto de La Aurora en Ciudad de Guatemala, nos comunicaron que teníamos que estar dando vueltas en el espacio aéreo hasta que una gran tormenta pasara…así que otros 40 minutos de retraso…En fin, un viaje de 24 horas.  

    ¿Así que ya habías vivido en El Salvador previamente? 

     , había tenido la experiencia de vivir en el ‘Pulgarcito de Centroamérica’. Estuve gestionando dos proyectos en temas de integración regional centroamericana y seguridad democrática con el SICA. Al estar la sede de la Secretaría General en San Salvador, me desplacé por temporadas a lo largo de cinco años.  

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día? ¿Es muy diferente a la rutina que llevabas en España?  

    Estamos trabajando en la sede de la Dirección de Seguridad Democrática (DSD) de la Secretaría General del SICA. Por tanto, el día a día en la oficina supone estar en contacto con el equipo de la DSD que lleva a cabo la coordinación general del proyecto. Además, al estar en el mismo edificio, facilita la comunicación y el trabajo con las personas que componen el Fondo España SICA, instrumento de la Cooperación Española que también implementa otros resultados del proyecto.   

    En este momento ya está totalmente conformado el equipo con dos especialistas principales, el jefe de proyecto, las tres personas locales de El Salvador y esta servidora como coordinadora del proyecto. Por tanto, las coordinaciones entre los equipos, con la Delegación de la Unión Europea en Centroamérica y con las instituciones beneficiarias, son vitales para el logro de los resultados del proyecto.   

    Después de la oficina, siempre queda un ratito para compartir con los amigos, asistir a algún acto en el Centro Cultural de España en El Salvador, hacer algo de deporte o descansar. Así que la rutina se parece un poquito a la que llevaba en España.   

    ¿Cómo es tu relación con el equipo FIIAPP en Madrid? ¿Y con tus compañeros en El Salvador? 

    La relación con el equipo FIIAPP en Madrid, con Esther Utrilla, Sonsoles de Toledo y Cristina de Matías, es cercana y diaria. De hecho, con Esther, debido a la diferencia de siete horas entre España y El Salvador, nos vamos dejando mensajes por whastapp para ponernos al día en un momento, además de los correos electrónicos. También agradezco mucho el apoyo de los compañeros del área de Estrategia y Comunicación, Iosu Iribarren y Laura Ruiz. Así como a Sara Ruiz de RR.HH.  

    Con respecto a mis compañeros en El Salvador, nos hemos ido integrado bastante bien, vamos poco a poco conociéndonos. Tanto Mariano Simancas, jefe de proyecto y Lola Moreno, experta principal y yo misma, somos nuevos en la FIIAPP, por lo que vamos aprendiendo conjuntamente en la aplicación de los procedimientos internos de la casa, o cómo ir afrontando la implementación del proyecto. Y desde luego, tengo una gran oportunidad de aprender sobre temas forenses y de investigación criminal con ellos, ya que tienen una vasta y gran experiencia. Así que contenta, ¡porque el enriquecimiento profesional está asegurado!  

     ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP? 

    La valoro positivamente. Es un desafío, un reto meditado. Tener que dejar tu país, tu ciudad, la familia, tus amigos, esa zona de confort, no es fácil. Pero supone una evolución en el desarrollo profesional y personal.  

    Vives fuera de España, y haces también una pequeña familia a casi 8.700 kilómetros de Madrid. Ves con distinta perspectiva las cosas que ocurren en nuestro país, las que ocurren en El Salvador y en la región centroamericana, cómo es la cooperación en terreno y esto suma, aprendes y amplías tu forma de ver.

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