• 14 noviembre 2019

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    Categoría : Opinion

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    Instituciones eficientes, abiertas y transparentes para una democracia fuerte

    Federico Buyolo García, director general del Alto Comisionado para la Agenda 2030 del Gobierno de España nos da una visión general de los Objetivos de desarrollo sostenible establecidos en la Agenda 2030, con una mención especial a los ODS 16 y 17, que son los ejes de acción transversal de la actuación de la FIIAPP

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    Al hablar de la Agenda 2030 como la hoja de ruta que todos los países nos hemos dado para encaminar las políticas públicas, generar alianzas multiactor y multisector, para transformar el mundo y que nadie quede atrás, hablamos más allá de una visión de futuro basada en las evidencias científicas y en los valores que representa una visión humanista del mundo en que vivimos, estamos ante todo de una gran transformación que ha de llevarnos a disponer de instituciones fuertes que hagan de la democracia un espacio de justicia social.

    Los 17 objetivos de la Agenda 2030 nos dan una visión compartida con la que construir un nuevo contrato social global que mediante un desarrollo sostenible inclusivo permita que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida. Una acción compartida de justicia social y de desarrollo personal donde las personas están en el centro de toda la acción.

    Por ello, no podemos perder de vista que la única forma de conseguir estas 169 metas vendrá de la mano del empoderamiento de la ciudadanía.

    Es el momento de abrir un espacio de colaboración radical donde las empresas, las instituciones y la ciudadanía trabajen de manera que la confluencia de acciones nos lleve a generar certidumbres en un mundo de cambio permanentemente constante. Alianzas que van más allá de la suma de acciones en una visión incremental para pasar a una transformación exponencial de sumas multiplicadoras.

    Tenemos el conocimiento necesario para saber hacia donde hemos de construir un desarrollo sostenible inclusivo. Los 15 primeros objetivos de la Agenda 2030 nos muestran, claramente, todas aquellas actuaciones que, de manera integral e integrada, debemos poner en marcha en una alianza global. Actuaciones donde, con una visión holística, no solo hagamos frente a los retos y amenazas del presente, sino que además avancemos en la dirección donde construyamos un futuro de progreso compartido, de justicia social y medioambientalmente sostenible. Pero para construir este conocimiento necesitamos apostar por la innovación y la creatividad, por disponer de una visión más abierta y compartida de los problemas y las soluciones, de entender que la mejora manera de avanzar juntos es a través de la transferencia de conocimiento.

    Pero tan importante como el conocimiento que suponen los quince primeros objetivos de la Agenda 2030 es, sin duda alguna, los valores y las transformaciones imprescindibles que se recogen en los objetivos 16 y 17 de la Agenda 2030. Tendemos a pensar que la importancia de los diferentes objetivos va en la posición numérica en la que se encuentran. Nada más alejado de la realidad. Si ya hemos entendido que la agenda es integral e integrada y por lo tanto no puede ser fragmentada, es también igual de importante entender que los objetivos en las últimas posiciones no sólo son igual de vitales, sino que además son imprescindibles para poder cumplir con los otros quince objetivos.

    Por ello, cuando hablamos de Paz, Justicia e Instituciones sólidas (Objetivo de Desarrollo Sostenible 16) y de Alianzas para lograr los Objetivos (Objetivo de Desarrollo Sostenible 17) estamos hablando del corazón mismo de la Agenda 2030, del cambio sistémico que ha de impulsar el logro del resto de los objetivos, del impulso de las instituciones, de la política y de la ética de una acción que solo puede ser transformadora si está basada en los derechos humanos.

    Aunque no podemos olvidar que las acciones a llevar a cabo para la consecución de la agenda 2030 es necesario que nazcan de una colaboración radical de todos los actores, no podemos obviar que las instituciones democráticas constituyen el núcleo de impulso y garantía de los cambios que hemos de realizar. Liderar supone en definitiva hacerse cargo de la realidad y proyectar hacia un futuro inclusivo. Las instituciones democráticas han de convertirse en esta nueva era en motores de transformación, en vectores de transparencia, en ejemplos de eficiencia y equidad. Eficiencia para no desaprovechar los recursos, equidad para que todas las personas tengan los mismos derechos y libertades.

    El desarrollo sostenible implica disponer de una economía próspera, una sociedad inclusiva, ambientalmente sostenible y bien gobernada. Sin instituciones fuertes no podremos avanzar en una sociedad justa. Sin transparencia no dispondremos de la confianza necesaria para construir una sociedad de equidad.

    Es el momento de comprometer nuestra visión en una acción transformadora, una acción de cambio y mejora de la vida de las personas a través del fortalecimiento de una economía al servicio de la sociedad, en un planeta medioambientalmente sostenible que disponga de instituciones eficientes, abiertas y transparentes para una democracia fuerte.

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