• 08 marzo 2022

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    Categoría : Opinion

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    Vis à Vis. “In FIIAPP we call it igualdad”

    Sonia y Peggy trabajan en el área de Administración Pública y Asuntos Sociales (APAS) de la FIIAPP. Parte de su trabajo consiste en promover políticas específicas de igualdad en el mundo. Además se esfuerzan por integrar la mirada de género en cada una de las normas, leyes y políticas sociales que impulsan. Hace unos días, en el espacio de café en la oficina, reflexionaban sobre el concepto de IGUALDAD, en su dimensión externa pero también interna, haciendo autocrítica y señalando los retos pendientes en la organización.

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    Somos dos profesionales que nos dedicamos a la cooperación internacional y somos bimadres. No siempre en este orden. En realidad, casi siempre al revés. Ambas trabajamos en la FIIAPP, y entre nuestras funciones está la de impulsar acciones que promuevan una mayor igualdad entre mujeres y hombres. Estamos trabajando para que la adopción del enfoque de género en nuestra institución no sea meramente retórica y pasemos a una implementación efectiva. En la FIIAPP, somos muchas.

    Aunque somos mujeres nuestra concienciación con este tema ha sido progresiva y paralela a medida que, a nivel personal, hemos ido sufriendo más explícitamente estas desventajas y desigualdades, y nos hemos dado cuenta de que las causas que las provocan no son tan fáciles de enfrentar y transformar. Porque estas causas son tan poco visibles, perniciosas, ancladas en la cotidiano, tan profundamente arraigadas en la cultura social y organizacional que cuesta mover las líneas.

    A propósito del 8 de marzo, nos hemos interpelado mutuamente sobre el enfoque de género. Hemos querido provocar un cara a cara, un vis a vis, sin intermediación, y sin que se trate de un café de 5 minutos entre dos compañeras y amigas que, aprovechando un descanso, hacen un pliego de descargo. Hace falta verbalizar, hace falta visibilizar, hace falta compartir y hace faltar pararse a pensar. A eso les invitamos.

    Según la RAE, enfocar significa dirigir la atención o el interés hacia un asunto o problema. Qué tratamos de hacer con nuestro trabajo: enfocar las políticas públicas hacia la igualdad de género. También dice la RAE que se trata de hacer que la imagen de un objeto producida en el foco de una lente se recoja con nitidez. Por eso, tenemos que dotarnos de unas lentes especiales que nos permitan analizar para comprender el sistema en el que están insertas mujeres y hombres.

    Sonia: ¿En qué momento ser feminista cobró todo el sentido para ti? Me refiero a cuándo has sido más consciente de las desigualdades a la que tenemos que hacer frente las mujeres.

    Peggy: Nací en Francia. Me crie en un entorno rural, de montaña, humilde, y tuve la suerte de subirme al desgastado ascensor social, de aprovechar el sistema de bienestar y de ejemplificar la mal llamada meritocracia. Pero mi recorrido era una excepción, y constataba que lo que Pierre Bourdieu había identificado en los años 60 como la reproducción social y cultural de las desigualdades seguía siendo una realidad. En este sentido, mis prismas de lectura de la desigualdad siempre habían sido el económico, el social y el cultural. No me había puesto todavía las lentes de género. El punto de inflexión llegó con la maternidad. La maternidad, pone al centro de tu vida la cuestión de los cuidados, como en otros momentos a lo largo del ciclo de vida. Y con ella otras dos, generadoras de desigualdades invisibilizadas: la cuestión del uso del tiempo y la de la carga mental. Estas desigualdades se manifiestan con mayor énfasis en la esfera doméstica, pero acaban teniendo también repercusiones en la esfera laboral. Adaptación del horario, mayor productividad, minimización (o invisibilización) del espacio del cuidado, gestión de la agenda laboral y familiar… mentes saturadas, cuerpos cansados… A partir de este momento, empecé a enfocar y a leer muchas situaciones con los lentes del género, y de los tratos e impactos diferenciados entre mujeres y hombres. Creo que cuando nació mi hija, nació también mi feminismo.

    Relacionado con esto, ¿crees que la igualdad de género sigue siendo una opción política o de un partido político? Resulta llamativo que en sociedades democráticas se cuestione si luchar contra los tratos discriminatorios, la falta de oportunidades o la violencia contra las mujeres debe ser un objetivo público que cae bajo la responsabilidad de cualquier Estado.

    Sonia González, Coordinadora de Gobernanza Democrática en la FIIAPPSonia: Efectivamente, la igualdad de mujeres y hombres es un principio universal recogido en las constituciones de las democracias contemporáneas y en los textos internacionales de derechos humanos más importantes. Pero la desigualdad de género, en mayor o menor medida, persiste hoy en todo el mundo y numerosas evidencias empíricas demuestran que estas desigualdades, además, están obstruyendo el progreso y el desarrollo social y económico de los países. Un Estado debe estar del lado de los derechos. Por tanto, las políticas de igualdad de género debería ser políticas de Estado. Es verdad que en los últimos tiempos fuerzas conservadoras han popularizado la expresión “ideología de género”, basándose en la tergiversación y desinformación, y escudadas en un discurso por la defensa de los niños/as y la familia. Pero no estamos hablando de cuestiones dogmáticas: el enfoque de género lo que hace es dotarnos de ciertas herramientas analíticas para comprender mejor la realidad social. Nos brinda, como decíamos antes, unos lentes o unas gafas sin las cuales es difícil analizar el impacto diferenciado entre hombres y mujeres que tiene cualquier hecho, y adoptar medidas que tengan en cuenta en cuenta las especificidades de la mujer.

    Sin duda estamos avanzando, pero ¿a la velocidad suficiente? ¿cómo lo ves en tu área de trabajo concreta? ¿te gustaría ir más rápido?

    Peggy: Evidentemente en el área de APAS contamos con un escenario más favorable para abordar las brechas de género. Desde el apoyo a políticas sociales (igualdad, empleo, protección social y cuidado, salud, educación) actuamos sobre los mecanismos que resuelven nudos de igualdad. Por otro lado, acompañando la modernización del Estado, la innovación pública, o la gobernanza multinivel podemos trabajar el diseño de una institucionalidad inclusiva, que tome en cuenta necesidades específicas vinculadas con brechas de igualdad, en las instituciones y en los territorios. Pero las otras áreas de la FIIAPP también acompañan la agenda de la igualdad: presupuestos con perspectiva de género, lucha contra el cambio climático, desarrollo productivo, justicia inclusiva, atención a mujeres víctimas de trata, etc. En los últimos años creo que se han dado avances importantes. Varios programas han desarrollado estrategias de transversalización y cajas de herramientas, entre ellos EUROsociAL+, EUROclima, El PAcCTO, Bridging the Gap, Convivir sin discriminación o COPOLAD, por citar algunos.

    Ahora bien, tenemos todavía mucho camino por recorrer. En algunas reflexiones internas hemos discutido algunos desafíos. El primero de ellos, es la necesidad de dotarnos de una estrategia de transversalización. El segundo es la formación, de toda la plantilla. El tercer desafío, aunque tal vez sea el primero por su importancia, es la necesidad de definir con claridad el espacio que queremos dar a la igualdad en la institución: ¿queremos que sea un principio de actuación estratégico de la FIIAPP? ¿podemos exigir a todos los programas que incorporen esta perspectiva y rindan cuentas sobre sus acciones para mejorar la igualdad? ¿puede ser la igualdad una condicionalidad en nuestro dialogo con los países socios? ¿y con nuestras administraciones públicas? Según donde pongamos la brújula, podremos abordar con mayor o menor profundidad la igualdad de género.

    Un tema que se debate mucho es si optar por la transversalización de género o por acciones específicas. Por tu experiencia en EUROsociAL ¿cuál es la estrategia más pertinente?

    Sonia: Te diría que ambas, y me explico. La transversalización del enfoque de género apunta a analizar los impactos diferenciados en hombres y mujeres. Se trata de un enfoque transformador que se centra en las diferencias relacionales, interpelando a ambos géneros. Esto implica extender el enfoque a todos los sectores de la política pública, abarcando también a todos los actores del Estado. Ahora bien, no deberíamos descuidar las acciones específicas orientadas a mujeres. Hacerlo supondría debilitar la institucionalidad para la mujer, esto es, a los mecanismos para el adelanto de las mujeres, y desatender las políticas de promoción de igualdad de oportunidades que han tenido efectos positivos para corregir las desventajas de las mujeres con respecto a los hombres. Por otro lado, la transversalización tiene el desafío de la interseccionalidad, en la medida que las desigualdades son multidimensionales, cómo abordar la interacción del sexo y el género, con la raza, la clase social, el territorio u otras categorías de diferenciación en la vida de las personas o en las prácticas sociales. Diríamos que pretende ir más allá de la transversalidad que parte de la desigualdad hombre-mujer, para atender a esas otras características/identidades cuya convergencia/interacción produce situaciones estructurales de exclusión o vulnerabilidad. Un ejemplo claro: la tasa de violencia de género en mujeres inmigrantes ha aumentado considerable en los últimos años. ¿Cómo abordamos esta problemática?

    Me gustaría plantear otro tema, quizás haciendo autocrítica. Vemos que discursos y prácticas no siempre se encuentran en línea con la promoción de un desarrollo internacional pro-igualdad de género. Desde luego la FIIAPP es una institución en la que la mayoría somos mujeres, y esto ha contribuido en sus políticas conciliación y corresponsabilidad, y en la que el máximo órgano de dirección está ocupado por mujeres. No obstante, todavía hay mucho por hacer para incorporar la perspectiva de género en la cultura organizacional.

    Peggy Martinello, directora del área de APAs de la FIIAPP. En reflexión sobre la igualdad de géneroPeggy: Para cambiar la cultura es fundamental cambiar las estructuras, los marcos de trabajo, y empujar “desde arriba”.  Pero a veces el empuje se da “desde abajo”. En la FIIAPP, ha habido un fuerte empuje hacia la igualdad desde los programas, y desde las personas comprometidas con el tema. Por ejemplo, para elaborar el primer plan de igualdad, se conformó un grupo de género, integrado por profesionales formadas, sensibilizadas y con voluntad de mejorar el abordaje de la igualdad en la fundación. Se realizó un trabajo colaborativo intenso, de acompañamiento a la institución para alcanzar un plan que responda a las dos dimensiones: la interna, para fomentar la igualdad en el seno de la institución, y la externa, para incorporar de manera rigurosa la perspectiva de género en todos los proyectos que gestionamos. En ambas dimensiones, tenemos que trabajar. La interna afecta a la estrategia, la comunicación, los RRHH, los procesos de contratación de servicios, el sistema de información, el análisis de datos, etc. La externa afecta el ciclo de dialogo, formulación y gestión de proyectos y del conocimiento. Elaborar el Plan de Igualdad ha sido un hito importante, pero no suficiente. Su implementación en 2022 tiene que marcar un paso en firme para dar prioridad a la igualdad de género en la FIIAPP.

    Sonia González.  Coordinadora de Gobernanza Democrática en la FIIAPP
    Peggy Martinello. Directora del Área de Administración Pública y Asuntos Sociales en la FIIAPP

    Las opiniones vertidas en este blog son exclusiva responsabilidad de la persona que las emite.