• 01 diciembre 2014

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    Categoría : Opinion

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    El Proceso de Rabat como ejercicio de gobernabilidad de los flujos migratorios

    En la I Conferencia Ministerial Euroafricana sobre Migración y Desarrollo (julio de 2006), 57 países africanos y europeos firmaron la Declaración de Rabat y su Plan de Acción, fundando con aquel acto el llamado “Espíritu de Rabat”.

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    Por primera vez se reconocía que las rutas migratorias euro-africanas son un fenómeno complejo que requiere de la colaboración estrecha de todos los estados involucrados; países de origen, de tránsito y de destino de los flujos migratorios.  En Rabat, sobre la base de la alianza entre los estados implicados, se establecieron los pilares fundamentes del Diálogo; la coordinación, la responsabilidad conjunta y la búsqueda de fórmulas que incrementen los efectos positivos de la migración sobre el Desarrollo. De esta forma, el Proceso de Rabat abrió una nueva etapa en la construcción de la gobernanza de las Migraciones: regular desde la política y las instituciones públicas el fenómeno migratorio en beneficios de todos. Actualmente, existen otros marcos de concertación y diálogo birregionales sobre políticas migratorias inspirados en el Proceso de Rabat como el Diálogo sobre Migración y Movilidad entre la Unión Europea y África, el Diálogo ACP con la Unión Europea o el Diálogo Estructurado sobre Migración entre la CELAC y la Unión Europea.

    La FIIAPP en estrecha colaboración con los ministerios implicados ha estado facilitando este diálogo desde 2007 hasta la actualidad

    El Proceso de Rabat como espacio para la discusión, debate e intercambio de experiencias, se consolidó a través de la II Conferencia Ministerial que tuvo lugar en Paris en 2008. Posteriormente, los países europeos y africanos asumieron el reto de concretar los acuerdos políticos con la aprobación de la Estrategia de Dakar en la III Conferencia Ministerial del Proceso de Rabat(Senegal, 2011). Hoy, después de la exitosa IV Conferencia Ministerial Euroafricana que tuvo lugar en Roma, el 27 de noviembre, se  pone de manifiesto el interés de mantener este espacio de coordinación y apoyo que, sin duda, es la experiencias más innovadora y consolidada en el debate migratorio.

    En Roma, los países de África Central, África Occidental, los países del Magreb y los países de la Unión Europea así como Suiza, Noruega, la Comisión Europea y la Comisión Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS) se han comprometido a seguir trabajando juntos para maximizar los efectos positivos de la migración en el desarrollo de los países. De igual modo, se aprobó el Programa de Roma (2015-2017) con el propósito de poner en práctica los compromisos al aprobar un plan de actuación con líneas de intervención muy concretas.

    Roma permitirá avanzar un paso más hacia la configuración de un espacio de apoyo bi-regional entre África y Europa. Facilitará igualmente la trasferencia del saber-hacer y las buenas prácticas de políticas migratorias sobre la lucha contra la trata de seres humanos, las políticas de migración laboral y la participación de la diáspora en acciones de desarrollo de sus comunidades de origen.

    En definitiva, se trata de aproximar los intereses de ambas regiones para definir políticas cada vez más específicas sobre migración para aprovechar, tanto de forma implícita como explícita, el potencial de desarrollo de la movilidad internacional de ciudadanos.  La vía más exitosa para procurar la movilidad humana es, sin duda, a través la construcción de alianzas, como el Proceso de Rabat.

    Equipo Migración y Desarrollo de la FIIAPP

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