• 05 julio 2018

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    Categoría : Entrevista

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    Expatriados FIIAPP: José Maté

    “En Kirguistán solo vivimos siete españoles”

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    José Maté, a la izquierda, en una de las actividades de UE-ACT

     

    En esta entrevista, José Maté nos cuenta cómo es su vida en Kirguistán. El inspector jefe de la Policía Nacional, actualmente coordinador del proyecto UE-ACT en la zona de Asia central, atesora previa experiencia internacional, puesto que cuenta con sendas estancias en Guinea Bissau y en Timor.

     

    ¿Cómo ha sido tu adaptación al país?

     

    Mucho mejor de lo esperado. Antes de embarcarme en el proyecto busqué información en internet sobre el país, sus gentes, cultura, gastronomía… y además de ser poco lo que hallé, no se correspondía con lo que luego fue la realidad.

     

    Sin duda, Asia Central en general y Kirguistán en concreto son grandes desconocidos para los europeos, ya que no son lugares turísticos ni comerciales. Una muestra de ello es que tan solo somos siete los españoles que aquí vivimos. Sin embargo, es un país muy interesante, prácticamente virgen, en donde más del 90% del territorio son montañas, algunas superiores a los siete mil metros, y con unas personas de mente abierta a los extranjeros y a los cambios que estos puedan introducir.

     

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos?

     

    Lo que más me ha costado es el clima, ya que viniendo de Canarias y sitios tropicales donde he vivido, nos hemos encontrado días de invierno con temperaturas de -27ºC.

     

    Lo que menos me ha costado ha sido los cambios en las comidas, en Kirguistán tienen una variedad completamente distinta a la europea, con platos riquísimos y económicos. De hecho, ya he engordado, pero con el frío que hace no puedo hacer deporte hasta el verano.

     

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España?

     

    No. Estuve en países como Timor o Guinea Bissau, ambos más pobres y con una idiosincrasia más compleja. En ese sentido puedo decir que mi calidad de vida ha ido a mejor.

     

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día?

     

    Es un trabajo interesante pero difícil de realizar. Primero debo entablar relaciones con un montón de beneficiarios del proyecto pertenecientes a distintos Ministerios como son los de Salud, Justicia e Interior. Cada uno de ellos te exige diferentes requisitos formales para cooperar, por lo que la burocracia a veces resulta agotadora. Luego, debes diseñar un plan de trabajo que dé respuesta a sus demandas, pero a la vez que sea válido y realista con sus necesidades y con nuestras posibilidades.

     

    Tras esto, debes sacar adelante las actividades propuestas y acordadas, cosa que también entraña su dificultad, ya que en este país solo se habla ruso y todos los expertos que colaboran en nuestras actividades deben ser europeos. Además, debo monitorizarlos resultados y hacer un seguimiento de sus actividades. Como os podréis imaginar, me faltan horas en el reloj para poder hacer todo.

     

    ¿Cómo es tu relación con la sede de Madrid? ¿Y con tus compañeros en Kirguistán?

     

    La relación con Madrid es diaria, son mil cosas las que hay que coordinar y materializar y sin este entendimiento y apoyo sería imposible realizar este proyecto. La mayor parte tiene lugar por email, que no deja de ser un tanto impersonal y ceremonioso , pero por las diferencias horarias es lo más útil.

     

    Con mis compañeros de aquí, la relación es lo más sencilla y fácil del mundo, ya que solo tengo una compañera, Zhibek, que trabaja en la mesa de enfrente. Aun así, hay veces que nos comunicamos por email, sobre todo cuando queremos decirnos algo urgente y el otro está hablando por teléfono.

     

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP en Kirguistán?

     

    Es una experiencia positiva ya que me brinda la oportunidad de conocer esta parte del mundo de la que no sabía nada. Es especialmente interesante para mi hija, que está aprendiendo el ruso en su nuevo colegio y además convive con personas de otras culturas, religiones, costumbres o maneras de pensar; no es lo mismo que te lo cuenten a vivirlo.

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