• 26 marzo 2020

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    Categoría : Reportaje

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    La ciclogénesis se llamaba cambio climático

    Conmemoramos el Día Meteorológico Mundial, que se celebra el 23 de marzo, visibilizando las relaciones entre meteorología y cambio climático y el trabajo de EUROCLIMA+ al respecto

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    Las lluvias torrenciales o las sequías son fenómenos meteorológicos relacionados con el agua, todos ellos cada vez más extremos en cualquier punto del planeta. A estos y otros fenómenos similares se consagra este año el Día Meteorológico Mundial que, presidido por el lema “clima y agua” pone el foco en los efectos del cambio climático que se manifiestan a través del agua.

    Según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el ser humano no puede sobrevivir más de tres días sin agua y, en la actualidad, en todo el mundo hay 3000 millones de personas que no disponen de instalaciones básicas para lavarse las manos. Además, sabiendo esto, hay que tener en cuenta que en los próximos 30 años la demanda mundial de agua dulce aumentará entre un 20 % y 30 %.

    Con el objetivo de conmemorar el nacimiento de la OMM, que tuvo lugar el 23 de marzo de 1950 en el seno de la ONU, este día sirve también para poner de relieve la contribución de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) a la seguridad y al bienestar de las sociedades. Y, por qué no, para reflexionar sobre la importancia de la meteorología en el contexto global de cambio climático en el que vivimos en la actualidad.

    El agua, un bien común

    Los fenómenos meteorológicos extremos, fruto del cambio climático que estamos atravesando a nivel global, son una de las mayores amenazas mundiales. En concreto, aquellos que se relacionan con el agua constituyen un riesgo máximo por los impactos que provocan, tanto en el desarrollo sostenible como en la seguridad de las personas. Según declara el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas, en el comunicado de la organización sobre el 23 de marzo, “los cambios en la distribución mundial de las precipitaciones están teniendo importantes repercusiones en muchos países. El nivel del mar aumenta a un ritmo cada vez mayor debido a la fusión de los glaciares más grandes, como los de Groenlandia y la Antártida. Ello está exponiendo las zonas costeras y las islas a un mayor riesgo de inundación y a la sumersión de zonas bajas”.

    Las crecidas de los ríos o las inundaciones son fuente de paz y de conflicto, pues la mayoría de los ríos y otras aguas dulces son transfronterizas, y las decisiones que un país adopte en relación con la gestión de recursos hídricos a menudo repercuten en otros países. Además, la seguridad alimentaria está muy relacionada con el agua: por ejemplo, la concentración de las lluvias en determinadas épocas del año o en determinados sitios afecta a la agricultura, a los desplazamientos y, en definitiva, a la supervivencia de millones de personas en todo el mundo.

    Buena prueba de la relevancia internacional del lema escogido la encontramos  en el hecho de que el agua y el clima son la piedra angular del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (Agua limpia y saneamiento) y 13 (Acción por el clima), ambos recogidos en la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y que alberga en su seno las prioridades mundiales para los próximos 10 años.

    Para el proyecto EUROCLIMA+, cada gota cuenta

    Tal y como de forma expresa detalla la OMM, en la actualidad, los datos sobre los recursos hídricos son incompletos y están dispersados, lo que impide en gran medida el trabajo conjunto entre países y la cooperación internacional para poder enfrentarse a retos globales, como el cambio climático.

    En esta línea trabaja el proyecto EUROCLIMA+ de la mano de AEMET en Centroamérica, donde están llevando a cabo, junto a las instituciones de los distintos países, la generación de escenarios climáticos para anticiparse a los impactos del cambio climáticoy planificar medidas de adaptación. En este sentido, el proyecto, financiado por la UE y en cuya gestión participa la FIIAPP, tiene la mirada puesta en prever el impacto, la vulnerabilidad y las necesidades de adaptación al cambio climático.

    La utilidad de los escenarios, en palabras del especialista del proyecto y meteorólogo de AEMET Jorge Tamayo, consiste en disponer de información para saber “qué es lo que va a ocurrir y qué medidas son las que se pueden aplicar”, y que además esta información pueda “ser utilizada por parte de los responsables de la gestión hídrica, para planificar”, por ejemplo “si tienen que hacer mayor número de embalses o tienen que redimensionar los que tienen actualmente, para intentar paliar estos efectos al menos conociéndolos”.

    Trabajar juntos en la adaptación o mitigación del cambio climático es trabajar juntos por un futuro más resiliente, tal y como demuestra EUROCLIMA+.

    Las opiniones vertidas en este blog son exclusiva responsabilidad de la persona que las emite.