• 28 mayo 2020

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    Expatriados FIIAPP: José Manuel Colodrás

    'Considero que la FIIAPP es un instrumento clave para la proyección internacional de la administración española'

    José Manuel Colodrás, inspector jefe de Policía y coordinador del proyecto que financia la Unión Europea y gestiona la FIIAPP,  EU-ACT, nos habla de su experiencia y de su día a día trabajando y viviendo en Ucrania 

    ¿Cómo fue tu llegada a Ucrania? ¿Recuerdas alguna anécdota? 

    Mi primer contacto con Ucrania fue en el mes de marzo de 2017, aunque mi despliegue definitivo no se produjo hasta mayo del mismo año. Me sorprendieron algunas costumbres, relaciones y actitudes de los ucranianos, entre otras cosas, la aparente frialdad de los eslavos. Hay que decir que es una primera impresión, ya que, en cuanto te ganas su confianza, puedes encontrar aquí amigos que te dan tanta o más confianza que en España, incluso con la barrera que supone el idioma.  

    Una anécdota que me llamó la atención es que el plato nacional en Ucrania es el «сало» pronunciado |salo| (tocino) loncheado y acompañado de ajo crudo y encurtidos (fundamentalmente pepinillos en vinagre). Se suele tomar como acompañamiento del vodka o de otras bebidas similares (el whisky es aquí tan popular como el gorilka, que es como se llama al vodka ucraniano. Me sorprendió, ya que no pensaba que se mantuvieran tradiciones culinarias que en muchos países de Europa están totalmente desterradas, la del salo y la de hacer encurtidos en casa. La relación familiar también es algo que, de forma un poco diferente a España, se cultiva en Ucrania: las comidas los domingos o las barbacoas al aire libre.  

    ¿Y el periodo de adaptación? ¿Qué fue lo que más te costó y lo que menos? 

    El periodo de adaptación fue rápido. La vida en la ciudad es relativamente fácilLo que más me costó (y aún me cuesta) es adaptarme a la mentalidad burocrática, herencia de la tradición soviética que impregna no sólo a la administración sino incluso al trabajo de las empresas privadas.  Cualquier gestión es complicada y los procedimientos para contratar, para realizar una simple transferencia bancaria, una solicitud de un certificado dificultan enormemente la implementación de nuestros proyectos de cooperación internacional y, a veces, también la vida diaria. 

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España? ¿Cuánto tiempo llevas ya allí y cuánto te queda? 

    He tenido experiencias previas, pero solo por unos meses (en África Occidental: Nigeria y Senegal). Como he comentado llevo unos 3 años y me quedan, en principio, unos meses, hasta diciembre de 2020. 

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día? ¿Es muy diferente a la rutina que llevabas en España? 

    , hay que decir que la rutina es muy diferente. En España como Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía, las relaciones personales, tanto con los subordinados y con los colegas, como con otras instituciones y personas, ocupaban la mayor parte del tiempo. 

     En el proyecto EU-ACT, en el día a día, incluso antes de esta cuarentena obligada por la COVID19, una parte muy importante del trabajo se desarrollaba telemáticamente, especialmente, la interacción con los otros miembros del proyecto: llamadas, correos electrónicos, mensajes y la utilización de una plataforma propia de nuestro proyecto que nos permite compartir todo el material en la nube. En ese sentido, el trabajo es muy diferente y ha hecho que la transición a estos momentos en el que el teletrabajo es obligado haya sido rápida y relativamente sencilla. 

    Las relaciones personales que se dan con beneficiarios (ucranianos) y con otros socios internacionales, también llevan bastante tiempo y, en este caso, también son muy distintas. Es necesario ponerse en una posición de colaborador y facilitador, más que pretender ser el protagonista de las actividades, es en ese sentido un cambio de perspectiva también muy interesante y enriquecedor.  

    Desde el punto de vista de la representación institucional, ahora represento no sólo a España, sino a toda la Unión Europea, y eso, desde luego, también amplía la visión que tenemos de nuestro trabajo, se tiene una consciencia clara de que la UE es un todo y que desde fuera cada vez nos ven más así, como “europeos”.  

    ¿Cómo es la relación con la FIIAPP? 

     Mi relación con la FIIAPP ha sido siempre muy positiva. Solo puedo decir que la mayoría de mis compañeros son también amigos, en especial los colegas que apoyan desde Madrid, que han hecho mucho más fácil mi trabajo y que he aprendido enormemente de ellos. Lo que espero es que esta relación con la FIIAPP, que empezó ya antes de este proyecto, se prolongue cuando el mismo se termine. Desde luego, considero que la FIIAPP es un instrumento clave para la proyección internacional de la administración española, algo de lo que históricamente hemos adolecido en comparación con otros países.  

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP? 

    Como he comentado, me ha permitido conocer una nueva metodología de trabajo, nuevos ámbitos de conocimiento (cuestiones socio-sanitarias, elaboración de políticas públicas, funcionamiento de los proyectos internacionales) y finalmente, me ha dado una visión más amplia de mi trabajo policial. Desde un punto de vista personal e incluso familiar, está siendo una gran experiencia que no solo recordaré toda mi vida, sino que sin duda va a tener un gran impacto en mi desarrollo personal y profesional. Es una oportunidad que tengo que agradecer a la administración española y que me motiva para dar lo mejor de  mismo en cada actividad, evento o reunión que mantengo en el marco del proyecto EU-ACT. 

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  • 08 febrero 2018

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    Expatriados FIIAPP: Manuel Marión

    “Kiev tiene mucho para ver, muchos atractivos. Es la gran desconocida de Europa”

    Conocemos Kiev (Ucrania) con Manuel Marión, subdirector del proyecto UE-ACT desplazado a la ciudad. Nos cuenta algunas anécdotas y su trabajo en el marco del proyecto financiado por la Comisión Europea y gestionado por la FIIAPP para mejorar la cooperación contra el tráfico de drogas y la delincuencia organizada.

     

     

    ¿Cómo ha sido tu adaptación al país? 

    Es fácil adaptarse a Kiev, una gran ciudad donde puedes encontrar de todo. Frente a mi casa encuentro jamón del bueno – y no es lo caro que podría uno imaginarse teniendo en cuenta que es un lujo importado – aceite de oliva y naranjas de España.

     

    Kiev tiene mucho para ver, muchos atractivos: ballet, teatro… es la gran desconocida de Europa. Y merecería la pena que se invirtiera en remozar algunos edificios antiguos con el mismo estilo que tienen las casas del centro de Viena, donde pasé viviendo diez años.

     

    Para mí es una ventaja hablar ruso, me puedo entender más o menos con la gente. Pues a pesar de la situación política y el fomento del uso del ucraniano, todos hablan ruso. La gente es cariñosa, aunque les cuesta mucho abrirse. La mayoría de los vecinos no te dicen ni buenos días cuando coincides en el ascensor, a menos que los conozcas de algo. Es la cultura de la desconfianza, deben pensar que los demás son espías o agentes del gobierno que quieren saber de su vida privada.

     

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos? 

    No ha sido el frío lo que más me ha costado. Tal vez entender la lógica que emplean para numerar los edificios y los portales. En una ocasión llevé a mi perro al veterinario y no encontraba la entrada porque estaba camuflada, hasta que vi un cartel pequeño que decía en ruso: “¡Sí, esto es la puerta!”.

     

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España? 

    Llevo muchos años viviendo en diferentes países: El Salvador, Guatemala, Viena, Ucrania… con alternancias en España y períodos más cortos en los Balcanes. La primera experiencia exterior es la que te marca de manera significativa. La pobreza – a veces más miseria que pobreza – que había en El Salvador me impactó. Viví en una zona muy rural. Me asombraba ver a tantos niños y niñas andando a la lejana escuela por las mañanas, con unas camisas de un blanco inmaculado.

     

    En Guatemala estuve viviendo en la capital y allí lo que me preocupaba era la seguridad de mi familia. Había muchos secuestros, mucha gente “ultimada” como decían en las noticias cuando asesinaban a alguien.

     

    ¿Cómo es tu trabajo día a día? 

    Viajo mucho fuera de Ucrania, tanto a Asia Central, como a África o Europa. Alrededor de la mitad del mes lo paso fuera. Acudo a reuniones que se organizan en torno al problema de la droga, las que organizamos nosotros, en representación del proyecto… principalmente en cinco países: Kyrgyzstan, Georgia, Ucrania, Pakistán y Tanzania.

     

    En Kiev tenemos una oficina donde trabajo con otros dos expertos. Preparo informes, leo los que hacen nuestros expertos, apoyo sus actividades… Hablo todos los días gracias a Skype, WhatsApp o Viber con varios expertos y contrapartes que se encuentran en otros países y por supuesto con FIIAPP en Madrid. El correo electrónico es mi principal herramienta de trabajo y comunicación.

     

    Recientemente he pasado dos semanas en Tanzania, coordinando un equipo de expertos de varios países para evaluar su capacidad de investigar el creciente tráfico de drogas – principalmente heroína – que llega por mar desde Afganistán para luego venir a Europa, así como ver la política que aplican respecto al consumo de droga y los tratamientos a drogodependientes. Por cierto, allí hay una ONG española dedicándose a su rehabilitación.

     

    ¿Cómo es tu relación con la sede de Madrid? ¿Y con tus compañeros en Ucrania? 

    Cordial, sin problemas. Principalmente con María, la coordinadora de programa, que es con la que casi a diario me tengo que “pelear” – en connivencia – para superar juntos los requisitos burocráticos.

     

    Cada país tiene sus costumbres, y la verdad es que en Ucrania cuando pides una factura formal todos salen corriendo. No hay manera. Y a ver cómo le digo yo a María que necesito urgentemente proveerme de unos servicios o materiales pero que no me darán factura…

     

    En el equipo están Marta, Iván, David, y Mónica. Todos muy majos y eficientes tratando de ayudar. Tengo que mencionar también a Ana, y especialmente a Sara, una gran ayuda del departamento de personal. Con ambas trabajé hace más de diez años en otros proyectos de la FIIAPP. Tampoco me olvido de Charo, del departamento de comunicación de la FIIAPP.

     

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP en Ucrania? 

    Es una oportunidad única. Debido a mis frecuentes viajes no paso mucho tiempo en Kiev, y me gustaría para poder conocer más su cultura, sus bonitos rincones, museos, teatros y sus alrededores. Kiev me permite practicar ruso, que llevaba estudiando diez años. Con el proyecto viajo a muchos países de habla rusa y siento una gran satisfacción al poderme comunicar en su idioma. Ucrania es un país que formó parte de la Unión Soviética y tienen todavía mucha influencia de aquellos tiempos, son culturas que hay que vivir para conocer bien.

     

    ¿Alguna experiencia o anécdota que resaltar de tu llegada al país? 

    Me llamó mucho la atención cuando llegué ver a abuelos y abuelas trabajando. La gente mayor, los retirados, tienen unas pensiones ridículas y no les da para vivir. Tienen que seguir trabajando como sea, hasta que no pueden más por su edad: venden frutas, vegetales… con tal de volver a casa con unas pocas grivnas de ganancia.

     

    En las estaciones de metro hay al final de las escaleras unas abuelas “vigilando” que todo vaya bien. Las porteras suelen ser abuelas, de 70 o más años.  Y no veas tú como cumplen su cometido… Las porteras de mi edificio – se turnan cuatro y están día y noche – me sometieron a un interrogatorio para ver quién era.

     

    También me llamó la atención que la gente es por regla general muy reservada y aparentemente triste. Aunque – puede ser contradictorio – les gusta como a nosotros la juerga y hay mucha vida nocturna, claro que no hasta tan tarde como en Madrid. Yo soy “salsero”, me gusta mucho bailar salsa, y hay pocas ciudades donde haya tantos locales con música caribeña y gente para bailar.

  • 27 abril 2015

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    Posteado en : Radio

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    La FIIAPP lucha contra la piratería y la falsificación en Ucrania

    El 26 de abril es el Día Mundial de la Propiedad Intelectual. Desde la FIIAPP lo conmemoramos haciéndonos eco del proyecto de cooperación financiado por la UE.

    Desde abril de 2014, gestionamos en Ucrania un proyecto de cooperación financiado por la Unión Europea (UE), también conocido como hermanamiento, cuyo fin es hacer frente al mercado de piratería y falsificaciones de Ucrania. Este país padece delitos desde descargas ilegales de películas hasta falsificación de medicamentos.

    Bajo el paraguas de este proyecto, expertos españoles y daneses en la materia expondrán a sus homólogos ucranianos sus protocolos de trabajo. El objetivo final es ofrecer una mayor seguridad a los ciudadanos del país y reducir los niveles de impunidad. Ya se han conseguido resultados. Uno de ellos es el anteproyecto de Ley sobre “La protección de los derechos de autor en Internet”.

    Conoce más a fondo el proyecto en nuestro programa de radio semanal en Radio5 (RNE), ‘Cooperación pública en el mundo’. Nuestro granito de arena para celebrar el Día Mundial de la Propiedad Intelectual.