• 20 septiembre 2018

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    Posteado en : Entrevista

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    “EUROCLIMA+ trabaja en un entorno innovador, intersectorial y de múltiples partes interesadas”

    Alexandra Cortés, experta en Comunicación y Visibilidad de EUROCLIMA+, nos cuenta las claves del programa contra el cambio climático en América Latina

    ¿Qué es EUROCLIMA+? 

     

    EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea que ofrece una amplia gama de servicios especializados orientados a apoyar la implementación de los compromisos del Acuerdo de París en el ámbito de la gobernanza climática, así como la financiación y la asistencia técnica para la ejecución de proyectos con los países latinoamericanos.

    La implementación de estos proyectos se realiza mediante el trabajo sinérgico de agencias de cooperación de países miembros de la Unión Europea, junto con dos agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU).  

     

     ¿Cuáles son los objetivos del programa? 

     

    El programa busca promover el desarrollo ambientalmente sostenible en 18 países de América Latina, en particular, para el beneficio de las poblaciones más vulnerables. Además, apoya a los países en la implementación de los compromisos establecidos mediante el Acuerdo de París sobre cambio climático. 

     

    ¿Qué hace cada una de las agencias que gestionan el programa?

     

    El espectro de temas cubiertos por EUROCLIMA+ incluye las principales áreas de desarrollo que forman parte de la agenda del cambio climático. Estos temas son impulsados gracias a la vasta experiencia de las agencias implementadoras del programa, seleccionadas sobre la base de su experiencia en el campo del cambio climático, el medio ambiente y el desarrollo sostenible en América Latina.

     

    Una o varias agencias se ocupan de cada uno de los componentes del programa. Así pues, la FIIAPP trabaja la Gobernanza Climática con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), ONU Ambiente y la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ). La agencia alemana se ocupa también del componente de Bosques, biodiversidad y ecosistemas, eficiencia energética, junto a Expertise France, de Producción resiliente de alimentos, también con la institución francesa, y de Movilidad urbana, con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Esta última trabaja además con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en los componentes de Eficiencia energética, Gestión del agua desde una perspectiva urbana y Gestión del riesgo de desastres. 

     

    ¿Qué aporta el trabajo conjunto de todas estas instituciones? 

     

    El trabajo conjunto de las diferentes agencias implementadoras aporta una amplia y complementaria experiencia en materia de cambio climático y desarrollo sostenible. Asimismo, promueve el intercambio entre Europa y América Latina, acortado distancias y promoviendo sinergias. 
     

    ¿Y el trabajo de la FIIAPP en concreto? 

     

    La FIIAPP lidera la implementación del componente de Gobernanza Climática, acompañando a los países en el diseño, actualización o implementación de políticas climáticas. Esto contribuirá a que los países de América Latina lleguen a 2020 con una legislación actualizada y planes adaptados a sus realidades.  

     

    Concretamente, la Fundación facilita el diálogo de políticas climáticas y presta apoyo técnico y financiero para el desarrollo y la puesta en marcha de políticas, planes, medidas y herramientas de adaptación y mitigación al cambio climático en América Latina. Trabaja mediante apoyo directo a los distintos gobiernos de los países, con acciones orientadas a sus demandas estratégicas y directas diseñadas conjuntamente con las instituciones latinoamericanas en el marco del programa EUROCLIMA+. 

     

    De acuerdo con los temas de mayor interés en la región y teniendo en cuenta el contexto y los principales retos para enfrentar el cambio climático, las líneas de acción del componente son serían la implementación de las NDCs, servicios climáticos, financiamiento climático, Educación, comunicación y participación, y género. 

     

    Las herramientas clave, al servicio de los 18 países latinoamericanos participantes, son la colaboración entre instituciones, la búsqueda de sinergias, el aprendizaje conjunto y el intercambio de información y de mejores prácticas. Para ello, el componente horizontal pone a disposición la experiencia tanto europea como latinoamericana en la materia. Además, fortalece las capacidades del personal de las Administración Pública, así como de otras personas involucradas, incluyendo a la sociedad civil.  
     

    ¿Cuáles son los retos de EUROCLIMA+? 

     

    EUROCLIMA+ trabaja en un entorno innovador, intersectorial y de múltiples partes interesadas. Las iniciativas se identifican y planifican a través de mecanismos participativos. Fomenta el diálogo y el intercambio regional, asegurando que los países de América Latina compartan las mejores prácticas y lecciones aprendidas.  

     

    El programa brinda servicios a los gobiernos de América Latina en función de sus necesidades, buscando promover el diálogo político, la gestión del conocimiento, el desarrollo de capacidades, la educación y la conciencia sobre el cambio climático. EUROCLIMA+ es impulsado por la demanda. Reúne experiencias de Europa y América Latina, así como la experiencia de los organismos especializados de las Naciones Unidas, apoya la cooperación Sur-Sur y los procesos de aprendizaje conjunto. 

     

    Ante este escenario, uno de los principales retos del Programa es justamente el trabajo sinérgico con 18 países de América Latina, región en la cual se comparten muchas fortalezas y necesidades, pero que al mismo tiempo presentan sendas diferencias, marcadas por su historia, cultura, política e interacción entre las mismas naciones. 

  • 15 febrero 2018

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    Posteado en : Reportaje

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    Causas y consecuencias de la contaminación atmosférica urbana

    Las ciudades se convierten en lugares prioritarios desde los que luchar contra el cambio climático. En América Latina, Euroclima+ apoya las políticas de mitigación para la reducción de emisiones

     

    Cuando los niveles de contaminación aumentan, el transporte público es gratis en París. Y solo los vehículos “limpios” pueden acceder a la ciudad. En Bruselas, se da prioridad a las bicis, como en Copenhague. O se limita la velocidad, como en Madrid. Mientras que Londres, Oslo y Estocolmo recurren a los peajes para restringir el tráfico.

     

    Controlar la circulación y el estacionamiento, fomentar el coche compartido y el transporte público o los premios a los coches ecológicos son algunas de las medidas tomadas en el sector del transporte para reducir la contaminación atmosférica urbana. Uno de los efectos del cambio climático más visibles en las ciudades de todo el mundo.

     

    Fuera de Europa, Tokio controla la polución a tiempo real, con índices que se pueden consultar online. Controles en la calle, multas y listados de infractores son otras de las medidas en uno de los lugares más poblados del mundo.

     

    Y es que la mayoría de la población mundial vive en las ciudades. Lo que hace necesario adoptar una perspectiva urbana del cambio climático, pues se calcula que el 70% de la población será urbana en 2050. Cuando los usos asociados al entramado de las ciudades producen más del 70% de las emisiones de CO2.

     

    Contaminación atmosférica, cambio climático y salud

     

    Este artículo plantea la reflexión sobre si somos conscientes de lo que significa la contaminación atmosférica urbana. Si somos conscientes de que la mala calidad del aire afecta a nuestra salud. Y de si somos conscientes de que provoca miles de muertes prematuras al año. Y aporta datos: 1.032.833 muertes al año en China, 621.138 en India, 54.507 en Ucrania, 32.668 en Turquía, 26.241 en Brasil, 26.160 en Alemania o 16.798 en México.

     

    El programa Euroclima+, financiado por la Unión Europea para hacer frente al cambio climático en América Latina, apoya el desarrollo de políticas de mitigación relacionadas directamente con la reducción de gases de efecto invernadero y otras emisiones.

     

    Euroclima+ Chile
    Encuentro de Euroclima+ en Chile

     

    Planes específicos con este objetivo se desarrollan en los sectores industriales y del transporte. Pues el aumento demográfico hace que los patrones de producción y consumo choquen con los recursos limitados. Según la huella ecológica, si no se toman medidas, en 2030 será necesario el equivalente a dos planetas Tierra para cubrir nuestras necesidades.

     

    Con presencia en 18 países latinoamericanos, el programa trabaja en conformidad con la convención de las Naciones Unidas sobre cambio climático y según las necesidades de una región que acoge a algunas de esas ciudades en expansión.

     

    El cambio climático en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

     

    Otra de las tareas de Euroclima+, cuyo componente de gobernanza climática lidera la FIIAPP, es la evaluación de esas políticas climáticas, que permite redefinir o rediseñar las acciones en el marco de acuerdos o el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Un total de 17 metas que establecieron en 2015 varios líderes mundiales por un mundo mejor en 2030. Y que, en resumen, persiguen “acabar con la pobreza, luchar contra la desigualdad y parar el cambio climático”.

     

    Entre ellos, el número 11 hace referencia a las “ciudades sostenibles” – con un apartado de “impactos medioambientales” – y el número 13 se centra en la acción contra el cambio climático. Pero ¿cómo se está avanzando al respecto?

     

    theglobalgoals_icons_color_goal_11    theglobalgoals_icons_color_goal_13

     

    La Unión Europea estudia el progreso en torno a estos objetivos. En su último documento (Sustainable development in the European Union, 2017) determina que la concentración de población e industria sigue siendo un riesgo para la calidad del aire. A pesar de los avances, los niveles de contaminación atmosférica continúan estando por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

     

    Sin embargo, como parte de su estrategia para 2020, la UE estableció el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%, en comparación con 1990. Para 2015, la meta ya se había superado, con una reducción del 22%.

     

    Las ciudades también se comprometen

     

    En este contexto, las ciudades son conscientes de su necesario protagonismo. Y así lo reivindicaron en la última Cumbre del Clima de la ONU (COP23), celebrada en Bonn en noviembre de 2017 y en la que reclamaron más herramientas para combatir el cambio climático.

     

    En concreto, se abordó la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y su fin último: frenar el calentamiento global. El objetivo sigue siendo que las temperaturas terrestres no aumenten más de 2º C para 2050. Para lo que es necesario que las emisiones se reduzcan un 80%.

     

    A ese encuentro también asistió Euroclima+ , reuniéndose con varios ministros de los países de la región para dar seguimiento a los objetivos a los que ya se comprometieron dentro del Acuerdo de París (COP21), y para reforzar el diálogo en torno a las políticas climáticas.

     

    Muchas de las urbes que se dieron cita en Bonn pertenecen también a la red C40, que reúne a más de 90 ciudades para luchar contra el impacto climático a través del trabajo común. Entre los objetivos principales, “reducir los gases de efecto invernadero e incrementar la salud y el bienestar de los ciudadanos”.

     

    Solo esta red representa a “más de 650 millones de personas y un cuarto de la economía mundial”, lo que vuelve a convertir a las ciudades en el lugar prioritario a la hora de abordar este problema.

     

    Un ejemplo de este compromiso se refleja en el breve documental difundido por la red sobre el trabajo de 6 ciudades: Bogotá, Ciudad del Cabo, Nueva York, Paris, Portland y Seúl.

     

     

    Y es que al final, el siguiente paso es que nosotros, como personas individuales, también tomemos conciencia de que estas medidas no pretenden hacernos la vida más difícil. Al revés, nos permitirán vivir en un futuro.

    El truco está en cambiar algunos hábitos, con pequeños gestos, por insignificantes que parezcan. Más de 7.000 millones de pequeños gestos vencen al cambio climático.