• 14 junio 2018

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    Posteado en : Opinion

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    La importancia de la cooperación internacional en la vigilancia aduanera

    El carácter transnacional de los delitos a los que se enfrenta la vigilancia aduanera, exige esfuerzos de cooperación y coordinación internacional de las instituciones responsables

    El Servicio de Vigilancia Aduanera es, en España, una Dirección Adjunta integrada en el Departamento de Adunas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria y perteneciente al Ministerio de Hacienda y Función Pública. Está compuesta por funcionarios con la consideración de agentes de la autoridad (policías fiscales y policías judiciales) que desarrollan su trabajo en todo el territorio nacional, en su espacio aéreo y en sus aguas jurisdiccionales. Respecto a las tareas que aborda, estas consisten, fundamentalmente, en la represión de los delitos e infracciones de contrabando, en la lucha contra el tráfico de drogas y otros delitos conexos, contra el blanqueo de capitales y contra el fraude fiscal y la economía sumergida. Todos ellos tienen cada vez una dimensión más global.

     

    En todo lo relativo a la cooperación internacional en vigilancia aduanera, la coordinación y la cooperación entre organismos estatales, europeos y con terceros Estados tiene una importancia vital; en general para los ciudadanos y el Estado y, en particular, para los órganos implicados en esta cooperación, como la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.

     

    La envergadura de las actividades ilícitas que, desde este organismo nosotros perseguimos, se pone de manifiesto de varias maneras: en primer lugar, porque se trata de acciones que trascienden las fronteras de los Estados; y, en segundo lugar, porque los autores se aprovechan de las diferencias en la legislación que existe entre los diferentes Estados, buscando subterfugio en esos huecos legales para desarrollar su actividad delictiva.

     

    En este sentido, la lucha contra este tipo de ilícitos tan complejo tiene dificultades múltiples a pesar de que tiende a culminar con éxito. En la mayoría de los casos, la fluidez en el intercambio de información y la capacidad de coordinación entre medios operativos de diferentes países es lo que lo posibilita.

     

     

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    Una de las actividades del proyecto de hermanamiento con Turquía

     

     

    El proyecto de hermanamiento “Mejora de la vigilancia marítima en las aduanas turcas”, gestionado por la FIIAPP, viene desarrollándose en la actualidad entre la aduana española y la turca. Este proyecto aspira a mejorar el conocimiento y las técnicas dentro de cada Estado para poder mejorar internamente y poder implementar en nuestro registro y en nuestro trabajo del día a día nuevas técnicas y nueva táctica operacional que nos permitan idear y tener una visión nueva para poder operar contra estas mafias.

     

    Laura Rebollo Villarino es Jefa de las Áreas de Operaciones Aeronavales y de CECOP, dependiente de la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria

     

     

    Sobre el proyecto

     

    El proyecto de Mejora de la vigilancia marítima en las aduanas turcas, financiado por la Comisión Europea y gestionado por la FIIAPP en colaboración con Douanes & Droits Indirects, tiene como objetivo tratar de mejorar la capacidad de vigilancia de las aduanas marítimas en Turquía. Además, también pretende asegurarse de que el país cumple con las obligaciones establecidas por la Unión Europea a los Estados Miembros en esta materia.

     

    Desde el pasado mes de noviembre, expertos españoles procedentes del IEF y de la AEAT trabajan conjuntamente con sus homólogos turcos para mejorar las facultades y procedimientos de la vigilancia aduanera en el país, desde el comercio ilegal a la falsificación pasando por otros delitos conexos. España y Turquía presentan paralelismos en este sentido, puesto que ambos países tienen una gran extensión de costa y también han de lidiar con un estrecho que forma cuello de botella para el tráfico marítimo. Además, los dos países son un puente para la conexión entre dos continentes, por lo que los riesgos y amenazas a los que se enfrentan son muy similares.

  • 19 abril 2018

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    Posteado en : Entrevista

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    Expatriados FIIAPP: Carlos Ossorio

    “El pueblo turco es muy hospitalario, divertido y amable”

     

    Carlos Ossorio nos cuenta su experiencia como coordinador del proyecto de cooperación financiado por la Unión Europea para reforzar el sistema de gestión de pesca en Turquía. Hasta enero de 2017, Ossorio era Inspector de pesca marítima del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Fue entonces cuando la FIIAPP lo contrató para este proyecto de hermanamiento (Twinning).

     

    ¿Cómo ha sido tu adaptación al país?

    Ha sido mucho más sencilla de lo que esperaba. En Turquía, la comunidad española, la iberoamericana y la internacional son muy activas. Por lo que siempre hay actividades culturales y sociales previstas para cada fin de semana.

     

    Sin duda, mis tres hijas y mi esposa han ayudado mucho y son las que hacen sumamente fácil mi adaptación. Además, cuento con el apoyo de los compañeros de España y de mis fabulosos colegas turcos. La verdad es que soy muy afortunado.

     

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos?

    Hay trámites administrativos que llevan su tiempo, y en algún caso son desesperantes. El permiso de residencia, el trámite de la mudanza y el acostumbrarse al sonido y llamada a la oración 5 veces al día quizá sea lo que más me está costando.

     

    Lo que menos me ha costado es adaptarme a las costumbres gastronómicas y culturales de Turquía. El pueblo turco es muy hospitalario, divertido y amable y compartimos muchas similitudes con ellos, más de las que creemos.

     

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España?

    Es mi primera experiencia de largo tiempo en el extranjero, con una duración de un año y medio, pero desde luego es para repetir. No me canso de recordar que las facilidades para el traslado de la familia (colegios, mudanza, vivienda) se hacen muy cómodas, aunque lleven su tiempo.

     

    Hay una fabulosa conexión Turquía-España, muy consolidada gracias a nuestra “antena” Nilufer, que hace que la cooperación institucional sea muy fluida y sencilla. Experiencia inmejorable

     

    ¿Cómo es tu trabajo y el día a día?

    Hay un parte común que es el saludo a los compañeros y posterior té mañanero. Hasta seis tés pasan por mis manos en un día. El día a día es intenso y nunca hay descanso, siempre hay una misión pendiente o un informe que revisar o un cambio de presupuesto que preparar con los compañeros de Madrid o un viaje de misión de expertos que programar…

     

    Con los compañeros turcos suelo consultar muchos temas, tanto a la coordinadora de la parte turca, Esra, como a los jefes de proyecto turcos (Borja y Erdinç). Además, paso revista con los asistentes de temas pendientes y las actividades que tenemos que programar.

     

    ¿Cómo es tu relación con la sede de Madrid? ¿Y con tus compañeros en Turquía?

    Mi relación con los compañeros es muy buena. Tengo mucha suerte con los compañeros de proyecto: Pablo, Cristina, Esther y Sonsoles, que me apoyan y aconsejan constantemente. Pero incluso el departamento de Recursos Humanos, con Sara y Ana entre otras, siempre están pendientes de echarme una mano cuando necesito algo. Son con las unidades que más trato.

     

    Además, estoy muy contento con los coordinadores españoles de otros proyectos que también están aquí, en Turquía, son extraordinarios. Tienen mucha competencia y conocimiento. Da gusto consultarle algo a Pedro Barceló y a Pedro Gómez. Pero la anfitriona en Turquía es Vanessa Untiedt, siempre resolutiva y que conoce a todo el mundo.

     

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP en Turquía?

    Es una experiencia muy positiva y enriquecedora en lo personal y, sobre todo, en lo profesional. Es un cambio respecto de mi actividad anterior, puesto que como inspector de pesca marítima me correspondía participar en labores de control e inspección en puertos, así como labores de control en importaciones de productos de la pesca procedentes de terceros países.

     

    Ahora eso me ha permitido aplicar mi conocimiento en muchos ámbitos de formación, así como en el intercambio de buenas prácticas.

     

    ¿Alguna experiencia o anécdota que resaltar de tu llegada al país? 

    Tengo la suerte de haber caído de pie y tengo un grupo de compañeros y amigos turcos relacionados con la pesca que me han incluido en su sociedad gastronómica Çi Köfte Club. Cada mes y medio celebramos una sesión en casa de uno de los miembros que están solteros.

     

    En esas reuniones comemos una especie de “albóndigas picantes de verduras”, a las que he sucumbido, que se completa con quesos, ensaladas, olivas, pescado, fruta… que, cómo no, acompañamos de bebida. Algunos, con la bebida tradicional, el Raki, parecida al anís español. Y los que no beben alcohol, con Ayran (bebida de yogur). Me siento uno más en este grupo.

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  • 19 enero 2017

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    Posteado en : Entrevista

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    Expatriados FIIAPP: Vanessa Undiedt

    Vanessa Undiedt nos cuenta sobre su experiencia personal en terreno como enviada especial en Turquía.

    Vanessa Untiedt vive en Ankara, Turquía, desde el 16 de junio de 2016. Es Letrada de la Administrción de Justicia y enviada especial de la FIIAPP a Turquía. Allí trabaja en un proyecto de hermanamiento, financiado por la Unión Europea, de fortalecimiento del sistema de justicia gratuita en en el país.

     

    Previamente a Turquía ha tenido otras oportunidades de trabajo en terreno, en Croacia, Ucrania, Rumanía y Albania, pero esta es su primera experiencia de larga duración.

     

    Desde la FIIAPP queremos conocer cómo está siendo su experiencia en terreno.

     

    Esta es la primera de una serie de entrevistas a expatriados que trabajan para proyectos de la FIIAPP en las que nos cuentan sus experiencias en terreno con un enfoque personal y más humano.

     

    ¿Cómo ha sido la adaptación al país?

    La adaptación ha sido estupenda. He venido con mi marido y mis tres hijos pequeños. Ellos están yendo al colegio alemán. Hemos conocido a mucha gente de distintos países: Italia, Francia, Gran Bretaña, Laos, Japón, España, Suecia, Alemania, Bélgica, Nicaragua… la experiencia está siendo muy enriquecedora.

     

    ¿Qué ha sido lo que más te has costado? ¿Y lo que menos?

    Lo que más me ha costado ha sido la situación política del país, pues cuando apenas llevaba un mes en Ankara, aconteció el golpe de estado, y en esas circunstancias convencer a tu familia que está en España de que la situación es segura y que no vas a dejar el proyecto…no fue fácil.

     

    Lo que menos, el día a día, la ciudad, su ritmo de vida y sus costumbres. Por otro lado, Turquía es una maravilla para viajar, con multitud de lugares para descubrir.

     

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día?

    El día a día en el trabajo depende mucho de que haya una actividad con expertos o que no.

    Cuando no se está ejecutando una actividad, hay que organizar las próximas, pensar qué puede ser bueno para alcanzar el objetivo planteado en el proyecto, fijar nuevos objetivos, localizar a las personas especializadas que van a venir a trabajar y explicarles detalladamente en qué consiste su tarea.

    Cuando se está ejecutando la actividad, la semana está repleta de reuniones, seminarios, encuentros, talleres, y la actividad es frenética.

     

    ¿En qué materias del proyecto estás más especializada?

    El proyecto es relativo a la justicia gratuita y, como letrada de la Administración de Justicia, estoy especializada en las relaciones entre la justicia gratuita y el juzgado, y entre el juzgado y el solicitante de la justicia gratuita.

     

    ¿Cómo es tu relación con la sede en Madrid? ¿Y con los compañeros en Ankara?

    Con la sede de FIIAPP en Madrid mi relación es estupenda. Tengo una relación diaria con Esther Utrilla, que siempre atiende a mis dudas y está al otro lado para escucharme o ayudarme. Carolina Morales, Eva Aranda y ahora María Gutierrez… La verdad es que es un equipo estupendo.

     

    En Ankara trabajo en el Ministerio de Justicia y tengo dos beneficiarios: el propio ministerio y el colegio de abogados. La relación con ellos no es mala, pero al tener que negociar muchas cosas con ambos, en ocasiones no resulta sencillo.

     

    En mi oficina mi equipo es muy bueno. La asistente del proyecto y la intérprete son muy colaboradoras y nos llevamos muy bien, lo que facilita nuestro día a día. Por otro lado, el país beneficiario también cuenta con una consultora residente, que es una jueza muy trabajadora.  Por último, el colegio de abogados también cuenta con una persona de contacto, con quien trabajo en estrecha colaboración y de forma fluida.

     

    ¿Cómo valoras la experiencia de trabajar como expatriada de la FIIAPP en Turquía?

    Laboralmente hablando es la mejor experiencia que he tenido. En muchas ocasiones es muy estresante, otras veces es desesperante porque te planteas si realmente se van a alcanzar los objetivos fijados, pero luego te das cuenta que vas avanzando y eso te hace sentir completamente satisfecha. Cada pequeño logro es un paso hacia delante que hace que te vayas aproximando al objetivo.

     

    Personalmente mi familia y yo estamos integrados en Ankara. Hemos hecho un grupo de gente bastante grande y conocemos a personas de diferentes países y culturas lo cual es enriquecedor.

     

    ¿Hay algo más que te gustaría resaltar de tu experiencia en el país?

    Sí, quiero contar que al estar en Turquía y teniendo tan de cerca el drama de los refugiados, mi marido y un grupo de voluntarios está colaborando con UNHCR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. Se reúnen en una casa y preparan sandwiches para 100 personas, 100 zumos y 100 piezas de frutas y los llevan a uno de los centros que la Agencia tiene en Ankara, donde los refugiados han de esperar durante horas, al objeto de pasar la preceptiva entrevista para obtener la condición legal de refugiado. Se trata de una sala de espera donde familias enteras aguardan su turno. Al ver que había muchos niños y dado que en el proyecto en el que trabajo estamos en contacto con ONGs, un grupo del colegio alemán de Tenerife de la clase de 3 de primaria ha comprado juguetes pequeños que hemos traído para poder entregarlos a los niños junto con el sandwich.

     

    Es una forma maravillosa de unir: España – Turquía/Solidaridad – niños -refugiados. Siempre teniendo el proyecto como punto de conexión ya que nos hemos puesto en contacto a través de las ONGs con las que trabajamos para estudiar la posibilidad de la entrega de los juguetes.

     

    Lo bonito de estos proyectos es que te dan la posibilidad de no estancarte en un punto en concreto y de poder hacer muchas más cosas buenas para el país y sus ciudadanos.

     

    Escucha en nuestro programa Cooperación Pública en el Mundo, en Radio 5 (RNE), más cosas sobre el proyecto en el que trabaja Vanessa en Turquía: