• 16 abril 2021

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    Posteado en : Interview

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    “La evasión tributaria no es solo un tema de caja sino un tema de equidad”

    El experto Fernando Peláez Longinotti, responsable del área de estudios económicos-tributarios de la Administración Tributaria de Uruguay nos cuenta como el programa EUROsociAL+ de la Unión Europea, a través del área de Gobernanza Democrática liderada por FIIAPP, está trabajando junto a la Administración Tributaria paraguaya para reducir la desigualdad a través de la lucha contra la evasión fiscal.

    ¿Por qué la lucha contra la evasión fiscal es una herramienta tan potente para lucha contra la desigualdad?

     Nos encontramos en un momento crítico no solo en la región latinoamericana sino a nivel global en el que hay necesidades fiscales latentes. Y los sistemas tributarios producen unos resultados, pero nunca se está recaudando todo su potencial, en ningún país. Por ello, es necesario ver qué tipo de acciones podemos llevar a cabo para maximizar la recaudación potencial. Porque la evasión produce perdidas para el Estado y produce inequidad tributaria, unos pagan más que otros, no es solo un tema caja sino un tema de equidad. Es un círculo virtuoso que es bueno conocer para que la administración pública pueda tomar las medidas. Elevar la recaudación fiscal requiere una lucha sin cuartel contra el fraude porque permite identificar medidas para prevenir y reducir los niveles de evasión y lograr mejorar la eficiencia del gasto público en la prestación de servicios públicos, como en educación y salud.

    ¿Qué trabajo has realizado en el marco de EUROsociAL+ para la Subsecretaría de Estado de Tributación de Paraguay (SET) y cuáles son sus principales conclusiones?

    A través de una metodología elaborada por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) realizamos la medición del incumplimiento del impuesto de la renta empresarial para medir la trayectoria y el comportamiento de la tasa de evasión fiscal en el país. A través de este análisis logramos conocer qué porcentaje del impuesto potencial se deja de recaudar – que en el caso de Paraguay se encuentra dentro del rango de los países de la región – y conocer la tendencia de ese fenómeno. Además, a través del análisis de microdatos se pudieron identificar casos concretos de empresas con los que la SET pudo tomar acciones específicas para incrementar la recaudación.

    ¿Existe diferencias en el incumplimiento del pago de impuestos entre hombres y mujeres?

    No, no existen. Sin embargo, este trabajo, en consonancia con la transversalidad de género del programa EUROsociAL+, adoptó una estrategia de abordaje singular para incluir la perspectiva de género en la evasión tributaria. Los resultados revelaron datos de gran interés para el diseño de políticas públicas específicas para fomentar la igualdad de género mediante el emprendimiento empresarial femenino. Observamos que la proporción de mujeres empresarias es mucho más pequeña que la de hombres empresarios, en una relación del 35% de mujeres frente al 65% de hombres, y esa proporción se hace mayor en algunos sectores de actividad como en el agro, en una relación de 1 a 9. En cambio, hay sectores relacionados con oficios más vinculados tradicionalmente a la mujer donde hay una mayor representación de empresarias, como en el comercio, textil y hostelería, donde representan más del 50%.

    Además, al analizar el nivel de ingresos promedio, se determinó que las mujeres están concentradas en los niveles de ingreso inferiores. En conclusión, hay menos mujeres empresarias, tienen barreras de acceso a determinados sectores, y cuentan con ingresos más bajos. De cada 10 personas empresarias en Paraguay, 3 son mujeres frente a 7 hombres.

  • 18 marzo 2021

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    Posteado en : Opinion

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    Por unas políticas de reconstrucción que no dejen a nadie atrás

    El cambio climático ha situado a tres de cada diez viviendas de Centroamérica y el Caribe en situación de riesgo. A esta vulnerabilidad ambiental se ha de añadir la vulnerabilidad social agudizada por los efectos de la pandemia.  Urge, por tanto, poner en marcha políticas integrales para reducir las desigualdades y mitigar la pobreza.

    La COVID-19 no afecta igual a todas las personas. Y no afecta igual en todos los territorios. Casi el 60% de la población de Centroamérica vive en zonas urbanas, muchas de ellas no planificadas, según los cálculos de ONU-Hábitat. Barrios con altos grados de hacinamiento, dispersos, mal conectados y sin apenas servicios e infraestructuras cuya población ha visto incrementada su vulnerabilidad a causa de la pandemia. Específicamente, el impacto en los asentamientos informales ha sido mayor a causa de la inaccesibilidad al agua potable para una correcta higienización, el hacinamiento en viviendas y la dificultad de acceso a los servicios sanitarios. Además, la pandemia ha tenido importantes efectos negativos en la economía familiar ya que muchas personas que viven en asentamientos trabajan en la informalidad, fundamentalmente las mujeres. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 126 millones de mujeres trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Lo que supone casi el 50% de la población femenina de la región.

    “Desde que inició la pandemia la situación en el barrio fue un caos porque vivimos muy pegadas unas casas a otras y conviven hasta 15 personas en viviendas muy pequeñas. En mi casa, que tiene tres cuarticos, éramos tres y ahora somos ocho porque ha tenido que venirse a vivir con nosotros mi hija y mis nietos.  Dependo de una pensión que me da el gobierno por invalidez, pero es muy pequeña”, nos explica Alicia Bremes desde Pueblo Nuevo, un barrio del distrito de Pavas en San José de Costa Rica. Los distritos de Pavas y Uruca agrupaban en agosto del 2020 más del 15% de los casos activos de COVID en todo el país.

    “¿Cómo vamos a lavarnos las manos si no tenemos acceso a agua? ¿o cómo vamos a desinfectarnos con gel si el precio es tan elevado?” se lamenta Bremes, quien ha sufrido en su hogar las consecuencias de la pandemia. “Uno de mis hijos arregla celulares y ha estado sin trabajo muchos meses. Tengo otro hijo con discapacidad que iba todos los días a un taller del psiquiátrico y sufrió mucho porque ya no tenía a donde ir. Como es muy callejero cogió la COVID y sufrió fiebres y asfixia, pero se recuperó. Pero tengo muchos vecinos, de todas las edades, que fallecieron”, asegura.

    Tal y como explica Alicia Bremes, la situación en los barrios es de extrema vulnerabilidad. “Muchas madres del barrio trabajaban en limpieza de hogares y les despidieron por la pandemia. La COVID también ha disminuido la venta ambulante de la que dependen muchas familias para poder comer diariamente”, afirma. Por ello, es imprescindible centrarse en las necesidades de los colectivos más vulnerables y tratar de amortiguar los efectos de la pandemia que rápido se ha convertido en una crisis socio económica además de sanitaria.

    En este contexto, el Consejo de la Integración Social (CIS) solicitó a la Secretaría de la Integración Social Centroamericana (SISCA) que, con el apoyo del Programa EUROsociAL+ de la Unión Europea, gestionado por FIIAPP, IILA y Expertise France, y en alianza con agencias y programas de Naciones Unidas, FAO, OIT y ONU HABITAT, elaborasen un “Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia de Centroamérica y República Dominicana”. El Plan es una hoja de ruta común regional y está compuesto por una serie de proyectos estratégicos articulados en torno a tres ejes de intervención: la protección social, el empleo y el desarrollo urbano sostenible.

    El Plan, que ha sido respaldado por los Consejos de Ministras y Ministros de Trabajo, de Vivienda y Asentamientos Humanos de Centroamérica y República Dominicana, centra sus esfuerzos en la reducción de la pobreza y la desigualdad socio espacial, cuya expresión territorial más evidente son los asentamientos informales, que se estima suponen el 29% de la población urbana centroamericana. A pesar de los esfuerzos nacionales por reducir la población residente en asentamientos informales en los últimos 15 años, mucha gente sigue viviendo en esta situación. A lo que hay que sumar los riesgos derivados por el cambio climático, que expone a un creciente número de habitantes a los efectos de eventos climáticos extremos como huracanes o deslizamientos.

    Urge ampliar la mirada y pensar en el barrio como el entorno que nos permita hacer efectivo el derecho a la ciudad, para lo que habremos de atender no solo a la provisión de viviendas, si no asegurar que éstas cuenten con las infraestructuras, servicios y equipamientos necesarios.

    Persisten todavía muchos desafíos que afrontar para cambiar el rostro de la pobreza y la desigualdad por un rostro de progreso sin dejar a nadie atrás. Por ello es urgente apalancar recursos financieros adicionales  para la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Reconstrucción Social y Resiliencia, un instrumento que permitirá mitigar los efectos de la pandemia y configurar sociedades más resilientes, socialmente más justas e igualitarias y ambientalmente más sostenibles.

    Fotografía de la autora del artículo, Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

    Cristina Fernández, arquitecta urbanista experta de EUROsociAL+ y colaboradora de Fundemuca

     

     

  • 11 marzo 2021

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    Posteado en : Opinion

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    La FIIAPP, una organización de conocimiento

    Desde el área de Gestión del Conocimiento, David R. Seoane, nos ofrece este artículo en el que explica que la FIIAPP, en su labor de promover el aprendizaje entre administraciones y acompañar políticas públicas que beneficien a la ciudadanía, realiza un importante trabajo en la gestión global del conocimiento.

    La razón de ser de la FIIAPP como institución es promover el aprendizaje entre Administraciones Públicas homólogas de diferentes países mediante el intercambio y la transferencia de conocimientos. La materia prima con la que trabajamos es, por lo tanto, el conocimiento. Somos una organización de conocimiento.

    A lo largo de los últimos años, en la FIIAPP hemos hecho, además, una apuesta firme por avanzar en la implantación de la gestión del conocimiento como una de nuestras prioridades transversales para crecer como organización. Esta decisión nos ha llevado a dar pasos importantes en nuestra manera de trabajar que nos ha permitido alimentar nuestra planificación estratégica y nuestra gestión y establecer complementariedades con las funciones de programación, seguimiento y evaluación de los proyectos y programas de cooperación técnica pública en los que trabajamos. Durante todo este proceso, en el que la organización continúa inmersa, hemos mantenido siempre el convencimiento de que nuestra hoja de ruta para construir una mejor FIIAPP pasa ineludiblemente por el fomento de la innovación, el aprendizaje continuo y la incorporación de buenas prácticas a nuestras intervenciones.

    Para ello, en el seno de la Fundación, hemos definido una categorización de los tipos de conocimiento con los que trabajamos y que nos son indispensables. Estos son: el conocimiento estratégico, el conocimiento metodológico y el conocimiento procedimental. Esta tipología nos permite definir y organizar aquellos conocimientos que consideremos críticos, fundamentales, para el desarrollo de las funciones de la organización y la consecución de sus objetivos.

    Disponer de conocimiento útil en estos tres niveles es clave para que nuestros proyectos se traduzcan en resultados de desarrollo. En el plano estratégico, para tomar decisiones mejor informadas, necesitamos saber gestionar cuáles son las prioridades de la agenda internacional, cual es la oferta de capacitación de las Administraciones Públicas españolas y europeas y cuál es la demanda de los países socios. En el plano metodológico, debemos poner en marcha metodologías que aseguren una transferencia de conocimientos horizontal, innovadora y orientada a las necesidades reales de nuestros interlocutores. Por último, en el plano procedimental es imperativo que sigamos procedimientos sólidos y rigurosos que nos permitan hacer una gestión económica, jurídica, logística… que cumpla con los más altos estándares de calidad. Para todo ello, además de esfuerzo y constancia, solo necesitamos una cosa: conocimiento.

    Asimismo, en el trabajo diario de la FIIAPP hemos ido desarrollando mecanismos y herramientas (guías, protocolos, manuales, videos explicativos, sesiones informativas, ejercicios piloto etc.) que nos permiten captar, procesar y difundir estos tipos de conocimiento para progresar en eficiencia y eficacia. Estas tres fases – captar, procesar y difundir – componen el ciclo de la gestión del conocimiento que la Fundación ha adoptado como propio y que nos esforzamos a diario por consolidar como nuestra verdadera cultura de trabajo colectivo.

    En la FIIAPP, creemos que las organizaciones aprenden y por ello dedicamos importantes esfuerzos y recursos en mejorar nuestras capacidades para gestionar cada día mejor nuestro conocimiento. Solo así, andaremos el camino para cumplir con nuestra esencia y nuestra verdadera misión como organización.

    David R. Seoane, Técnico de Comunicación y Gestión de Conocimiento en FIIAPP

  • 11 febrero 2021

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    SENSEC, una experiencia, un sentimiento

    El proyecto de cooperación SENSEC-UE lleva 3 años trabajando para mejorar la eficiencia, la efectividad y la rendición de cuentas de los servicios de seguridad interior de Senegal. Para ello muchas personas han aportado su valía profesional, una de ellas es Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras que nos cuenta su experiencia personal en este proyecto.

    Todo viaje a lo desconocido comienza con una mezcla de sentimientos. La incertidumbre que forma parte habitualmente de nuestra vida se vuelve más clara y patente. Son las mismas sensaciones que uno tiene cuando comienza unas vacaciones hacía un país lejano y desconocido. En este caso hay que añadirle la responsabilidad profesional que te envuelve cuando vas a comenzar un nuevo proyecto. Llena de emoción, porque amo mi trabajo; soy muy afortunada.

    Así comenzó mi viaje a África, con una maleta llena de muchos años de experiencia profesional y vivencias personales y preparada para tomar las riendas de unos quehaceres hasta ahora desconocidos en cuanto a la forma, sobre seguridad y gestión de fronteras.

    No se trataba de un abandono de mi zona de confort, era toda una autopropulsión.

    Tras un viaje en el que mi mirada de curiosidad hacia lo diferente se mezclaba con la mirada de lo diferente hacia mí, llegué a mi destino, Dakar, con los ojos cerrados porque la oscuridad a las dos de la mañana lo envolvía todo. Las primeras semanas de bombardeo de información se siguieron por otras más caóticas de cierre de fronteras por la COVID, que en aquel momento nacía en nuestro país y en el resto del planeta. Todos los continentes se vieron afectados.

    No fue fácil. No lo fue para nadie y para mí, tampoco.

    África tiene otro ritmo, otros olores, otros colores y otros sabores diferentes a lo que yo conocía.

    Tienes que bucear dentro de todo ello para comprender el funcionamiento diario de un país que muestra de forma cotidiana una sonrisa a pesar de todas las calamidades y pobreza.  Las relaciones interpersonales tienen también sus propios códigos, como el hecho de que algún guapo y fornido senegalés te pregunte por la familia nada más conocerte. Un café con otro miembro femenino del equipo de trabajo me clarificó el asunto. Es típico antes de proponerte una cita, averiguar tu situación sentimental, tu descendencia o no u otro tipo de relación personal. A esa pregunta se responde nombrando a los miembros de la familia o bien lo que uno considere en ese momento, abriendo o cerrando la puerta a interacciones más intensas.

    Poco a poco fui conociendo a toda la gente que formaba parte de este proyecto, Policía, Gendarmería, Aduanas, administrativos de todos los Ministerios, personal de todas las partes del mundo que se encuentran trabajando en y para este país, compañeros españoles desplazados aquí por una u otra razón y que te brindan todo su apoyo.

    Y así, tejiendo relaciones profesionales y personales, apoyada por el equipo técnico desde Madrid, fuimos creando puestos fronterizos en lugares estratégicos, comisarías para luchar contra la inmigración irregular y la trata de personas, tan necesario para ellos como para nosotros, hangares para aeronaves policiales, destacamentos fluviales para luchar contra todo tipo de tráficos ilícitos, creando de la nada manuales para perennizar todas las formaciones que hemos dado a más de 400 policías, gendarmes y aduaneros.

    Hemos formado pilotos de aviones ultraligeros y drones y les hemos enseñado a navegar y vigilar con nuevas embarcaciones la zona de los “mangroves de Sine Saloum”, zona de especial belleza, donde existe todo tipo de piratería que uno pueda imaginar. Hemos contribuido con mucho esfuerzo a que haya un poquito más de seguridad en un país donde la palabra “téranga”, el espíritu de la hospitalidad es su seña de identidad.

    Y después de un año de duro trabajo, habiendo dejado atrás las sensaciones iniciales de miedo e incertidumbre, en breve cogeré de nuevo un avión sin retorno por el momento, dejando en este país mucha de mi experiencia profesional y muchos sentimientos. Puedo asegurar que me llevo la maleta cargada de vivencias irrepetibles. He tardado todo este tiempo en conocer la verdadera esencia de África y estoy convencida de que todavía me queda mucho por descubrir y muchos códigos por descifrar.

    Pero eso será para el próximo viaje a Senegal.

    Nuria Roncero, experta principal del componente de control y vigilancia de fronteras del proyecto SENSEC-UE

  • 07 enero 2021

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    “SEACOP ha creado los puentes necesarios para llevar a cabo futuras operaciones contra el tráfico de drogas”

    Alberto Morales, Inspector Jefe de la Policía Nacional y experto clave del proyecto de cooperación portuaria, SEACOP, nos relata la evolución de las cuatro fases del proyecto de cooperación europea, que está a punto de finalizar.

    A lo largo de los años 2003 a 2008 se observa en Europa un incremento notable del tráfico de drogas (cocaína) vía marítima, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (FFCCSE) presionaron en crear lo que posteriormente se denominó policialmente “muro de contención”, y que supuso que las rutas habituales de transporte se derivasen hacia África como ruta alternativa.

    En ese marco nace el proyecto SEACOP, un proyecto que necesitó realizar sobre el terreno visitas a los diferentes países productores, de tránsito y destinatarios de la droga, requiriendo adaptar y consensuar las necesidades de todos ellos en un proyecto sobre el que se contribuyese a esta lucha.

    Así nace y surge el proyecto SEACOP, un proyecto que se basa en cuatro pilares principalmente como son: equipos de inteligencia (MIU); equipos de control portuario (JMCU); bases de datos y cooperación a nivel regional y transregional.

    Es en África donde inicialmente se focalizan los primeros esfuerzos desde el año 2008 y los avances eran más que notables. Por primera vez éramos capaces, como especialistas, de aunar los esfuerzos de las agencias que operan en los tres países en los que se desarrollaba el SEACOP: Senegal, Ghana y Cabo Verde.

    El idioma siempre ha sido un pequeño problema para que entre ellos se comunicasen de forma fluida e inclusive intercambiasen experiencias o métodos de trabajo pero, poco a poco, con diferentes encuentros entre ellos, viéndose las caras han logrado entablar diversas comunicaciones entre los equipos.

    Por parte de los especialistas policiales, que participaban en el proyecto, se pudo confirmar como había una clara necesidad de homogeneizar las formaciones que se impartían a los agentes u oficiales que formaban parte del proyecto, aunque muchos de ellos habían tenido poco contacto con ordenadores u otros medios utilizados para el desarrollo de inteligencia y búsquedas en embarcaciones.

    Las actividades desarrolladas, en esos tres países, permitieron que incluso por parte de la Unión Europea se considerase la extensión del proyecto a diversos países africanos en una II fase con objetivos tales como: Sierra Leona, Togo, Benín o Costa de Marfil, entre otros, siendo un verdadero reto para todos los integrantes del proyecto.

    En fases posteriores, se constata la necesidad no sólo de involucrar a los países que eran destino de parte de la droga producida en Latinoamérica, sino que además se sigue extendiendo en sucesivas fases III y IV a otras regiones como el Caribe y los países productores y de tránsito de la droga en Latinoamérica.

    La zona del Caribe es especialmente sensible al tráfico de cocaína en embarcaciones de recreo y esa es la razón por la cual SEACOP establece alianzas con otros proyectos ya operativos en la zona, con el fin de potenciar los puntos fuertes y reforzar los débiles, tales como la conexión entre las islas, las formaciones sobre profiling de embarcaciones, elementos que levantan sospechas de los oficiales cuando visitan las marinas, trabajo en equipo y como no dotarles del material necesario para poder realizar las búsquedas en embarcaciones sin perjudicar o dañar demasiado las mismas.

    Esa misma formación, aunque adaptada a las necesidades de cada país, se ofrecía por los especialistas a los diferentes oficiales que forman parte de este. Nuestra experiencia tras más de veinte años luchando contra el tráfico de drogas se ha puesto a su servicio siendo muy gratificante ver cómo, poco a poco, adquirían el nivel adecuado para engrosar la familia que hoy supone pertenecer al SEACOP.

    Los países productores son más que relevantes para el proyecto, países como Colombia con la experiencia adquirida en su lucha diaria contra el tráfico de drogas o Argentina donde el problema fluvial se añade a sus problemas en puertos, suponía un reto que, sin duda, ha tenido reflejo en las labores tanto de formación regional como transregional y en las cuales los países aportaban su granito de arena sobre la manera como desarrollaban las labores en cada una de las fronteras y a nivel internacional.

    Si bien el gran problema que hemos encontrado ha sido sin duda la itinerancia de los oficiales en sus puestos, la necesidad de ese compromiso de permanencia ha sido uno de los puntos débiles que, sin duda, se tendrá en cuenta en futuros proyectos.

    Nos quedamos con el buen sabor de boca de la labor bien realizada, con el placer de saber que se han creado los puentes necesarios para llevar a cabo futuras operaciones contra el tráfico de drogas y sobre todo de crear esa red de contactos que supone uno de los mayores valores que puede aportar este proyecto.

    Atrás quedan horas de trabajo, muchos casos analizados y horas de formación que nos ha dejado siempre una satisfacción, que se ha potenciado el desarrollo de esas labores que, hoy día, vienen desarrollando y que, al menos, seguirá en los próximos años como uno de los referentes en la lucha contra el tráfico marítimo de cocaína.

    Alberto Morales, Inspector Jefe de la Policía Nacional y experto clave del proyecto

  • 10 diciembre 2020

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    Expatriados FIIAPP: Diego Herrero de Egaña

    Diego Herrero de Egaña, nos ofrece esta entrevista en la que nos relata cómo ha sido su paso por Turquía para coordinar del proyecto Twinning de formación de productores pesqueros financiado por la Unión Europea y gestionado por la FIIAPP

    ¿Cómo ha sido tu adaptación al país?

    Llegué a Turquía en abril de 2019, la adaptación fue relativamente sencilla pues es un país con grandes similitudes con España, desde el clima hasta la amabilidad y hospitalidad de los turcos. Todo nos resulta muy familiar. Turquía es un país muy fácil para vivir donde a los españoles no nos hace falta una gran adaptación.

    ¿Qué ha sido lo que más te ha costado y lo que menos?

    Lo que más cuesta, en mi caso, es la separación familiar, pero exceptuando esa situación insisto en que Turquía es un país fácil para nosotros y no es complicado habituarse a vivir aquí.

    Lo que menos cuesta es que se trata de un gran país, muy bonito, con muchísima cultura grecolatina, europea, en definitiva, y unido al recibimiento que te ofrecen en todo el país y la cortesía de su gente hace que visitar Turquía y conocerla sea un lujo para cualquiera.

    ¿Es tu primera experiencia fuera de España? Si no es así, ¿está siendo muy diferente a las anteriores?

    No es mi primera experiencia fuera de España pues más de la mitad de mi vida laboral ha sido, por desgracia, fuera. Influye mucho el destino a la hora de hacer comparaciones, pero también las circunstancias personales y eso sí se nota mucho a la hora de comparar.

    El principal problema que puede tener Turquía para un español es la distancia porque en todo lo demás uno se encuentra como en casa. La verdad es que es muy diferente a otras experiencias, pero más que nada porque es un país muy fácil para vivir y en otros lugares donde he vivido no era tan evidente.

    Y después hay un factor que ha cambiado todo que es la existencia del SARS COV 2 que nos ha afectado, en todas partes, a nuestro modo de vida y que sí tiene una gran influencia en el lado laboral, en cuanto al desarrollo del proyecto, y en el personal, pues el hecho de no acudir a diario al ministerio afecta a la regularidad de las relaciones.

    ¿Cómo es tu trabajo y tu día a día? ¿Es muy diferente a la rutina que llevabas en España?

    Con la llegada del virus todo ha cambiado en todas partes y ahora veo muy lejano mi modo de vida anterior que era muy simple y sencillo pues consistía, básicamente, en acudir al Ministerio de Agricultura y organizar las actividades y acciones previstas en el proyecto, en colaboración con el ministerio turco.

    Por las circunstancias especiales de este proyecto relacionado con los productores de pesca tengo que desplazarme a menudo y viajar mucho por la costa del país y eso no lo hacía en España. En cambio, en este proyecto hemos realizado actividades recorriendo toda la costa turca en diversas etapas manteniendo dos encuentros diarios en lugares diferentes a lo largo de una semana. Es como realizar una gira de un grupo musical haciendo miles de kilómetros en un microbús y con el tiempo muy ajustado.

    ¿Cómo es tu relación con el equipo FIIAPP en Madrid? ¿Y con tus compañeros en Turquía?

    La verdad es que tengo la fortuna de poder decir que muy buena. He trabajado con unos técnicos muy profesionales y con una larga experiencia y en un proyecto complicado de por sí, unido a la COVID19, es muy de agradecer. Además, creo que también mantengo buena relación con los demás técnicos y equipo de FIIAPP.

    ¿Cómo valoras tu experiencia de trabajar como expatriado de la FIIAPP?

    Muy positivamente. Creo que trabajar fuera de tu país y con personas de otra cultura es siempre un reto, pero es a la vez muy enriquecedor.

    Por otro lado, tras otras experiencias, también llegas a comprender que con todos los puntos fuertes que tiene un proyecto de estas características no dejas de ser un ser extraño en otra administración. Además, pides muchas cosas y eso, lógicamente, crea tensiones y tienes que llegar a saber administrarlas.

    ¿Alguna experiencia o anécdota que resaltar de tu llegada/adaptación al país?

    Anécdotas siempre hay muchas en todas partes porque, al llegar a vivir a otro país casi todo te llama la atención. Desde el punto de vista general, algo que sí llama mucho la atención en Ankara es la honradez de la gente. Es inconcebible que un taxista te engañe o el hecho de olvidarte el teléfono o la cartera en una cafetería es muy llamativo pues te lo guardarán y devolverán sin haberlo tocado.

    En cuanto al mundo laboral, y en referencia a la administración, llama mucho la atención la disposición de las sillas en los despachos pues primero están distribuidas para acoger a mucha gente, y, además, no miran de frente al interlocutor sino de lado.