• 06 agosto 2020

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    Posteado en : Opinion

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    “La frontera es un punto de transición, un lugar temporal que acrecienta la vulnerabilidad y dificultad de los migrantes”

    Una especialista de EUROsociAL+ nos cuenta la situación de vulnerabilidad a las que se enfrentan las personas migrantes en las fronteras

    Bárbara Gómez, técnica del proyecto EUROsociAL+ nos relata acerca de los peligros que corren las personas migrantes en las fronteras y cómo se ven acrecentadas las desigualdades mientras permanecen en esta situación, especialmente en el cruce entre México y Estados Unidos. Además, nos habla de cómo las políticas públicas son la clave para garantizar un marco legal que proteja los derechos humanos básicos de las personas migrantes.

    Sin lugar a dudas, hemos abandonado la idea habitual de ver la frontera como una mera línea que se puede borrar fácilmente, para verla, siguiendo al filósofo Eugenio Trías, como un auténtico territorio en el que se hacen patentes no solo conflictos o choques culturales, sino también intercambios y trueques varios. Al fin y al cabo, una concepción diferente de la “experiencia del límite”.

    La flexibilidad en la movilidad de personas a través de estas fronteras sumado a la complejidad de nuestra sociedad actual, y a los siempre presentes problemas de búsqueda de oportunidades debido a la pobreza y a la desigualdad social de muchos estados, unido a los conflictos regionales, ha propiciado el fenómeno de la migración que ha crecido hasta convertirse en una situación global. Esta realidad se ha hecho últimamente más patente por los últimos acontecimientos acaecidos en el contexto actual de la migración en tránsito por México cuando en octubre de 2018 inició la caravana en la que poco más de seis mil personas llegaron hasta Tijuana para solicitar asilo en Estados Unidos[1]. El foco en este acontecimiento se agudizó por el continuo reforzamiento de la frontera suroeste de los Estados Unidos donde el actual presidente insiste a pesar de la negativa y no aprobación del gasto por parte de los demócratas, en la construcción del muro fronterizo con México.

    El fenómeno migratorio en México, en los últimos 12 años, inició un cambio profundo, en su volumen, sus patrones e impactos, es decir, se experimentó una fuerte transformación en la dinámica migratoria en esta región del país. Se ha observado que esta nueva dinámica ha traído consigo consecuencias de índole social, económico y cultural en las distintas ciudades fronterizas y en la región en general.

    El Programa de la Unión Europea y gestionado por la FIIAPP, EUROsociAL+, está atento al fenómeno migratorio en la región latinoamericana, y en particular en la región centroamericana, y con un abordaje multidimensional, también está prestando atención a cómo se está gestionando la migración en las áreas de frontera, mejorando los sistemas de gobernanza transfronteriza. En este marco ha acompañado la elaboración de un estudio diagnóstico que pone el foco en todas las fases y etapas de dicho fenómeno en un contexto de crisis económica, social y política.

    A tal efecto, había varias preguntas que responder: ¿qué sucederá con los migrantes indocumentados que lleguen a la frontera suroeste de Estados Unidos? ¿Qué tan probable es que decidan residir en la región fronteriza de México ante la imposibilidad de cruzar la frontera o pedir asilo? ¿El gobierno mexicano está preparado ante esta posible contingencia?

    De vital importancia era analizar en qué situación de partida se encontraban los territorios de frontera que en la mayoría de los casos no sólo se veían obligados a acoger a los migrantes provenientes de Centroamérica y que no conseguían cruzar la frontera, sino que a la par, asumirían de nuevo todos aquellos y aquellas deportados/as afectados por las férreas políticas migratorias de Estados Unidos. El análisis partió de este planteamiento y de cómo todo ello tendría efectos en una nueva organización del territorio, de las políticas públicas puestas en marcha para la gobernanza multinivel, la cohesión territorial y, por ende, para la cohesión social como respuesta al sentido de pertenencia de la ciudadanía tan heterogénea que habita en la frontera.

    El estudio, por tanto, plantea comprender las trayectorias vividas por los/as migrantes, así como sus vivencias durante su estancia temporal o forzada en las ciudades fronterizas de esta región. El análisis incluyó tanto a mexicanos/as que han sido deportados o retornaron desde los Estados Unidos, así como a hombres y mujeres procedentes de Centroamérica y del Caribe.

    La frontera norte de México abarca al conjunto de municipios colindantes con la frontera estadounidense, bajo el supuesto de que ahí se observa el mayor dinamismo de las actividades de interés. Se trata de 38 municipios colindantes que pertenecen a seis entidades federativas: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. En la actualidad se ha constituido en una región de estrecha relación con los Estados Unidos; existen intercambios permanentes de mercancías, servicios en ambos sentidos, así como un inmenso flujo de personas que cada día cruzan en ambas direcciones. Por mencionar algunos datos de interés. La región fronteriza de Baja California es la que tiene el mayor número de inmigrantes (168 mil); el 38,4% de la población es nacida en una región no fronteriza o en el extranjero. Este porcentaje aumenta a más del 50% en municipios como Tijuana y Tecate (Baja California). Baja California y Sonora han recibido la mayor parte de las y los migrantes deportados de EE. UU, en su conjunto registran 67% de los eventos. Los hombres componen la gran mayoría de los eventos de repatriación de mexicanos desde Estados Unidos, suponiendo un 91% frente al 9% de las mujeres. No obstante, la vivencia del suceso en términos cualitativos, no serán de la misma índole para hombres y para mujeres siendo estas las más vulnerables al llevar consigo en la mayoría de los casos, sus hijos e hijas a cargo. Pero además se observa que la gran mayoría de los eventos están asociados a migrantes con edades jóvenes, prácticamente la mitad tiene entre 20 y 29 años. Entre enero y octubre de 2018 hubo 9,348 eventos de menores (MENAS) entregados a las autoridades mexicanas por parte de sus pares estadounidenses, lo que representa 6% del monto total.

    Trayectorias vividas por las personas migrantes

    Asimismo, no sería del todo justo presentar este trabajo que desde EUROsociAL+ se auspicia, únicamente con datos estadísticos. Es lícito igualmente tener en cuenta la dimensión humana de todas estas vivencias de “transición” que debido a la desigualdad se potencian exponencialmente.

    Desprovistos de derechos, e incluso desprovistos del derecho a tener derechos, los migrantes indocumentados son en nuestra época la expresión más clara de la privación consciente de derechos humanos básicos para la totalidad de un grupo humano. Al excluirlos de la legalidad, el Estado sitúa a los migrantes indocumentados por fuera de los límites de la ley, al mismo tiempo que les aplica leyes que los excluyen sistemáticamente. Esto es, la vulnerabilidad de este colectivo es originada en buena medida por la denegación del derecho de acceso a la justicia, y EUROsociAL+ trabaja para cambiar esta situación. El acceso a la justicia es un derecho clave, que actúa como una especie de pasarela para el acceso a servicios básicos como salud, educación, vivienda, empleo, etcétera. Pero también implica la defensa de personas extranjeras detenidas o privadas de libertad, la atención a víctimas de la violencia de género o asistencia jurídica a menores no acompañados.

    Quizás esta situación ambigua de estar “fuera de la ley” es lo que ha propiciado determinadas situaciones de violencia que los propios migrantes sufren en su periplo transitorio. Sin un marco legal que les ampare, en tierra de nadie, su desprotección es mayor y por ello, sus derechos se diluyen. Uno de los ejemplos más expresivos de esta forma de violencia la sufren las mujeres.  La mujer se encuentra en una situación muy vulnerable al atravesar fronteras. Y EUROsociAL+ justamente está abordando los efectos diferenciados de la corrupción en las mujeres, cruzando dos fenómenos que en su persecución no siempre se cruzan: corrupción y trata. A esta ecuación se le añade una variable más, migración, pues la mayoría de las mujeres que son objeto de trata son también migrantes.

    En la frontera, las personas migrantes están en un cruce de caminos entre el aquí y el allá, con sus pertenencias en un morral o en una bolsa de plástico, y sus sueños y esperanzas a flor de piel. En este espacio fronterizo, estas personas prefieren la información informal que llega de familiares y amigos, sobre cualquier otra fuente, para compensar por la vulnerabilidad extrema de su experiencia en la frontera. Consciente de esta situación, EUROsociAL+ también está trabajando para que este grupo vulnerable pueda ejercer su derecho de acceso a la información plenamente; mejorando la trasparencia pasiva con las instituciones que tienen la competencia para gestionar el fenómeno migratorio, pero también la activa, promoviendo que estas personas puedan ejercer su derecho a solicitar información básica que puede mejorar su vida en un país que no conocen.

    La frontera es un punto de transición, de transitoriedad, un lugar temporal que acrecienta su vulnerabilidad, la dificultad. Compartir la vulnerabilidad les permite crear vínculos profundos durante su corta estadía en la frontera, mientras deciden si seguir adelante o establecer su nueva residencia en los territorios de paso. Cualquiera de las dos decisiones les arrojará a la dimensión más desfavorecida de la desigualdad. Los gobiernos no deben olvidarse de la frontera y utilizar todos los instrumentos que tienen a sus manos para que los efectos de sus políticas públicas también lleguen a los territorios inhóspitos muchas veces olvidados.

    Bárbara Gómez, Técnica de Proyecto, área de Gobernanza Democrática de EUROsociAL+ en la FIIAPP

    [1] El Colegio de la Frontera Norte México (COLEF), 2018.

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  • 23 marzo 2018

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    Posteado en : Entrevista

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    “Piensan que es mejor morir que quedarse en casa sin hacer nada”

    Abdou Salam Moumouni es comisario de policía y jefe de la División de Investigaciones Especiales en Níger y nos habla sobre la trata de personas

     

    El comisario es responsable de la lucha contra la trata de personas y el tráfico ilícito de inmigrantes y documentación falsa en su país y trabaja en el proyecto ECI-Níger, con sus homólogos españoles y franceses. El proyecto, con una duración de tres años, está financiado por la Comisión Europea y gestionado por la FIIAPP.

     

    ¿Cómo es la experiencia de trabajar y ser parte del proyecto Equipo Conjunto de Investigación en Níger (ECI-Níger)?

    Ser miembro del ECI es un placer para mí por su naturaleza multicultural, y multidisciplinaria. El contacto con otras nacionalidades como los franceses y los españoles nos ha enriquecido y nos ha ofrecido experiencia, aportándonos nuevas ideas y nuevas formas y medios para trabajar en materia de investigación. A nivel personal, también ha sido muy positivo el intercambio cultural, tanto para mí como para aquellos que están viviendo la experiencia.

     

    En Europa hay todo un discurso sobre la migración y en ocasiones, no se tiene en cuenta el punto de vista y las políticas de los países africanos. ¿Cuáles son en el Estado de la República de Níger?

    A ese nivel debo aportar dos precisiones importantes que son los textos jurídicos que hacen referencia a la lucha contra la trata de personas en Níger. Una ordenanza que data de 2010, y posteriormente una ley de 2015 que organiza la represión de la trata y el tráfico ilícito de personas. Esos dos textos nigerinos son realmente más protectores que represores porque además de la represión abarcan la protección y la cobertura de las víctimas.

     

    Hay que entender que hay ideas que llegan a Occidente, sobre todo a Europa, que hacen que las personas piensen que Níger es un país que no respeta en absoluto los derechos humanos y el tráfico ilícito de personas migrantes. Pero yo pienso que es todo lo contrario, porque si comparamos la legislación europea y la legislación nigerina creo que estamos más avanzados en cuanto a la cobertura de los migrantes víctimas de trata o de tráfico lícito.

     

    Las personas que nosotros buscamos en el marco de las investigaciones que llevamos a cabo y su represión no son las personas migrantes sino los “passeurs”.


    ¿Y quiénes son los pasadores?

    Son las personas que planifican el viaje de los migrantes, recibiendo por ello una contraprestación de cualquier tipo. Estos migrantes son a menudo víctimas de secuestro o de extorsión económica, y están expuestos al maltrato e incluso a la prostitución. No es fácil descubrir estos casos, sobre todo cuando la persona migrante no se reconoce como víctima y colabora de alguna manera con la organización. Consienten ser víctimas de esa infracción. Nosotros trabajamos para luchar contra estos fenómenos, siempre protegiendo a los migrantes contra los pasadores. Estos pasadores son condenados a penas de prisión que llegan en ocasiones a 15 o 20 años.

     

    En caso de ser arrestados, los pasadores pasan a prisión preventiva. En el caso de los migrantes, se les interroga para conocer su situación y son sometidos a detención administrativa en caso de que se encuentren en situación irregular. Se les trata de la forma más adecuada que podemos para que estén bien: se cubre su alimentación y unas condiciones básicas. Además, se les facilita el acceso a su familia o a su consulado y a un medio de comunicación si lo demandan. Se les ofrecen visitas y cuidados médicos y después normalmente son derivados a organizaciones internacionales como la Oficina Internacional para las Migraciones (OIM) para el retorno voluntario a su país de origen.

     

    En el caso de los solicitantes de asilo tenemos lo que llamamos la Dirección General de la Migración, que forma parte del Ministerio del Interior. Los derivamos directamente desde la Dirección de Vigilancia del Territorio (DST), por la vía de la Oficina Internacional para las Migraciones (OIM) o del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, para que se encarguen de ellos y, si la solicitud está justificada, el Estado de Níger normalmente les da el título de asilo sin dificultad.

     

    Los migrantes en ocasiones no son conscientes de que son parte de una red de trata de personas y que alguien se va a beneficiar económicamente a costa de su sufrimiento y /o explotación. ¿Conoce algún caso?

    La pregunta es difícil, porque la respuesta puede ser múltiple. Hay quien sabe que está arriesgando su vida, su dignidad, su fortuna, y hay quien no.

     

    En lo que respecta a la explotación inicial por parte de los pasadores, que sacan beneficio del paso de los migrantes, un ejemplo sería el trayecto entre Burkina Faso y Niamey. El transporte cuesta como mucho 5.000 francos CFA, no más de unos 5 euros, pero los migrantes están dispuestos a pagar más de 100 euros para realizar este trayecto. Ellos saben que es más barato, pero los pasadores les convencen de que si pasan por la vía oficial de la policía, con los casos de expulsión que hay hoy en día, no conseguirían cruzar la frontera. Así que se ha extendido la idea de que es mejor confiar en los pasadores que en la policía.

     

    En el caso de aquellos que tienen más conciencia de la suerte que pueden correr, el fin justifica los medios. Algunos saben que están corriendo un riesgo, pero como hay una falta de programas de desarrollo para el empleo, piensan que es mejor morir que quedarse en casa sin hacer nada. Otros no saben exactamente lo que les espera porque los pasadores les hacen creer que van a llegar al paraíso, que llegarán a Europa y les espera un trabajo, que hay muchos puestos vacantes y que están esperando su llegada para ocuparlos.

     

    En el caso de las que son víctimas de trata a menudo son consentidoras, por ejemplo, en el caso de la prostitución. Hay algunas personas que saben que van a tener que prostituirse y en su país se veían obligadas a hacerlo porque no tenían alternativa.

     

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    ¿Qué piensan los nigerinos de lo que está pasando con la migración y todas estas medidas que se están poniendo en marcha para evitar que la gente muera en el desierto?

    Cuando dices “los nigerinos” es la opinión pública de Níger incluyendo a aquellos que están en el negocio del tráfico de migrantes. Los que están en este negocio piensan que, hasta el momento, el Estado les ha perjudicado mucho, ya que les han impedido su actividad a través de la represión y de la sensibilización. Hay muchos que quieren renunciar al tráfico, pero piensan que no han encontrado alternativa social para dejarlo.

     

    Para saber cuál es la opinión pública de Níger, la respuesta es clara: si vemos las estadísticas, son muy pocos los nigerinos que son candidatos a la inmigración clandestina. Sin embargo, son muchos los que se preguntan por qué hay tantos inmigrantes de los países de la CEDEAO que se encuentran en este tipo de situaciones, hasta llegar a morir en el desierto. En estos casos, para los nigerinos esta situación no se justifica.

     

    Para los pasadores , en cambio, si se justifica porque para ellos la llegada de migrantes a Níger es un negocio y el hecho de pararlo es un golpe. Es lógico, son como una mafia.

    ¿Cuáles son las medidas que piensa que pueden evitar que estas personas tomen la decisión de entrar en ese sistema de migración irregular?

    En primer lugar, la máquina de la represión está en marcha, es lo que hacemos todos los días sobre todos los territorios.

     

    La máquina de la sensibilización está igualmente en marcha, pero hay que seguir sensibilizando a la población que debe buscar un trabajo y no dejarse matar, morir en el desierto o ser explotado por los pasadores. Son necesarios programas de desarrollo concretos para crear el mayor número de empleos posible para estas personas, para su realización e inserción social y poner en marcha las medidas para evitar que emigren.

     

    En este sentido, hay muchas empresas europeas que están sufriendo y que pueden venir a invertir en África: África las necesita. En el continente africano hay materia prima y mano de obra cualificada. Habría que acompañar a los países africanos, invirtiendo en el sector industrial, en la agricultura y en la formación para poder evitar una gran parte de esas salidas voluntarias, ya que hay un buen número de diplomados entre los migrantes que se van a vivir a Europa.

     

    Si la persona que emigra, por ejemplo, es un ingeniero, va a desarrollar en Europa un trabajo en ocasiones muy por debajo de sus cualificaciones. Si se dieran las condiciones adecuadas en África, creo que este tipo de personas no migraría.

  • 11 junio 2015

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    Cooperación: Asilo y protección internacional

    Los días 15 y 16 de junio se celebra una reunión en Rabat sobre migración con dos cuestiones claves sobre la mesa: el asilo y la protección internacional.

    En los últimos meses se ha subrayado la imperiosa necesidad de gestionar los flujos migratorios, un tema, hoy en día, de vital importancia para millones de personas.

    Es evidente que, en la actualidad, a raíz de constatar las continuas crisis de diversa índole tanto en el continente africano como en Oriente Próximo, encontramos numerosos ejemplos de seres humanos que han abandonado lo que tenían con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura en los países vecinos o, incluso, en zonas más lejanas y, a priori, desconocidas. Las recientes tragedias en el Mediterráneo ponen de manifiesto la magnitud de la desesperación de estas gentes y la urgencia por encontrar respuestas inmediatas y eficaces a esta gran problemática.

    De este modo, observamos como países en Europa, África, o en otras regiones, reconocen el tema de la migración como un punto central en sus agendas políticas. Muchos de ellos, han iniciado acciones para adaptar y desarrollar sus políticas migratorias aportando respuestas concretas a la compleja situación actual. Ejemplo de ello son Mali, Marruecos o Cabo Verde, países que han desarrollado recientemente sus políticas migratorias nacionales con el fin de responder a este fenómeno. Esta cuestión aparece igualmente en el corazón del debate europeo. La Comisión Europea ha presentado su Agenda Europea en materia de migración, así como las primeras propuestas para una intervención global que mejore la gestión de esta problemática.

    La FIIAPP no es ajena a estos debates. Diez intensos años de trabajo continuo en este área avalan su contribución a través del programa de Migración y Desarrollo que apoya iniciativas nacionales e internacionales facilitadoras del intercambio de buenas prácticas y cooperación conjunta en la materia.

    La FIIAPP participa, en concreto, en el “Proceso de Rabat”, el Diálogo Euroafricano sobre Migración y Desarrollo que ofrece un marco de consulta y coordinación cuyo objetivo es favorecer la organización de la migración legal, la lucha contra las migraciones irregulares y facilitar las sinergias entre migración y desarrollo.

    Recientemente, fruto de la IV Conferencia Ministerial Euroafricana sobre « Migración y Desarrollo » celebrada en Roma a finales del 2014, las cuestiones de asilo y protección internacional han cobrado especial relevancia y, por ello, a día de hoy, son prioritarias para El Proceso de Rabat.

    El asilo y la protección internacional, una cuestión central en el contexto actual. 

    Las múltiples crisis actuales generan movimientos masivos de población. La zona del Proceso de Rabat (Norte de África, África Central, África del Oeste y Unión Europea) se ve directamente afectada tanto por sus propias crisis internas (crisis marfileña, centroafricana, maliense, libia y más recientemente, en el Norte de Nigeria) como por las crisis de los países vecinos (Eritrea, Somalia, Siria…).

    Una de las consecuencias directas de estas crisis es el aumento considerable del número de refugiados y solicitantes de asilo en busca de protección.

    Es en este contexto el consorcio del Proyecto de Apoyo al Proceso de Rabat en el que participa la FIIAPP organiza el 15 y 16 de Junio de 2015 en Rabat una reunión sobre asilo y protección internacional, evento que será copresidido por España y Marruecos.

    Este encuentro temático contará con la participación de representantes y expertos nacionales e internacionales con el objetivo, entre otros, de promover espacios de colaboración y concertación sobre las cuestiones de asilo y protección internacional. Se quieren identificar líneas de acción que permitan desarrollar sistemas de protección eficaces y reforzar la cooperación regional en estas áreas y en la zona del Proceso de Rabat.

    Maxence Defontaine

    Responsable de comunicación del proyecto “El Proceso de Rabat”

    Más información sobre el Proceso de Rabat y sobre esta próxima reunión en la página web: www.processusderabat.net.