• 10 enero 2019

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    Posteado en : Entrevista

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    “La Fiscalía investiga el narcotráfico desde la especialidad y desde la experiencia”

    Ignacio Miguel de Lucas Martín, fiscal de la Fiscalía especial Antidroga de la Audiencia Nacional y colaborador del proyecto EU-ACT, nos cuenta cómo se investiga el narcotráfico, ahondando en la relevancia que tiene la cooperación internacional en esta materia.

    ¿Cómo investiga la Fiscalía española el narcotráfico? 

     

    La Fiscalía General del Estado tiene varias Fiscalías especiales, entre ellas la Fiscalía especial Antidroga, que aborda el narcotráfico desde dos puntos de vista: desde uno, digamos, central, en la Audiencia Nacional hay doce fiscales antidroga que trabajamos en las investigaciones relacionadas con el narcotráfico cuando el delito se comete por una organización criminal y afecta a varias provincias; esos son los límites competenciales de la Audiencia Nacional y también de nuestra Fiscalía especial. El segundo punto de vista lo componen los delegados en determinadas provincias, por ejemplo, en Cádiz (Algeciras) donde la especialización es un grado e incluso una necesidad. 

     

    Por lo tanto, la Fiscalía investiga el narcotráfico sobre todo desde la especialidad y desde la experiencia, trabajando de manera muy próxima y cercana con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. 

     

    ¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta la investigación sobre narcotráfico? 

     

    Obviamente, hay una falta de medios, comparativamente hablando, si nos fijamos en las organizaciones criminales, pues éstas disponen de unos recursos financieros y humanos ilimitados, mientras que nosotros tenemos unos recursos limitados; además, ellos no tienen barreras a la hora de hacer uso de la globalización, de la transnacionalidad y nosotros tenemos que reunir una serie de requisitos, seguir unos parámetros legales que nos marca nuestra actuación para que la prueba que obtengamos sea admisible en juicio. 

     

    También tenemos una dificultad inicial: la necesidad de que la sociedad se dé cuenta de que el narcotráfico no es una cuestión menor; es necesario que la sociedad perciba que el narcotráfico es una amenaza real, importante, no solo para la salud en términos del daño que pueda producir una determinada sustancia sino también en términos de seguridad, en términos de integridad de las instituciones. 

     

    En mi opinión, en muchos casos se frivoliza con la droga y eso tiene una consecuencia: se percibe el narcotráfico como algo que no tiene un perjuicio directo sobre la ciudadanía, no hay una víctima individualizada (salvo que alguien tenga en su familia a alguien con una grave adicción). Pero fuera de esos casos, que afortunadamente ya no se perciben con la misma visibilidad de antes, la sociedad, me temo, no percibe la gravedad del problema 

     

    ¿Qué importancia tiene la cooperación entre fiscales de distintos países en la lucha contra el narcotráfico?

     

    Es fundamental, es un requisito necesario. Hoy por hoy no se puede combatir el narcotráfico simplemente a nivel nacional, porque éste opera en países de producción, de tránsito y de destino. Si no se actúa al mismo tiempo en las tres áreas, lo único que conseguimos es detener a unas personas en lugar concreto -pongamos España- que mañana serán reemplazadas por otras, pero los proveedores que suministran las sustancias seguirán libres para enviar cargamentos de droga a nuestro país. 

     

    Entonces, obviamente, si no desmantelamos toda la cadena, incluyendo países de producción y tránsito, no estamos siendo eficaces. 

     

    ¿Cómo coopera España con otros países en la lucha contra el narcotráfico? 

     

    Se puede establecer una diferenciación: a nivel de la Unión Europea, tenemos un marco común, un marco legal, en muchos casos también un reconocimiento directo mutuo de las resoluciones judiciales. Existe, por tanto, un contacto directo entre jueces y fiscales y compartimos un nivel de garantías. 

     

    Si hablamos de Latinoamérica, pese a que pudiera parecer otra cosa por el hecho de tener una cultura y una lengua común, la situación es mucho más dispersa. No existe ese grado de confianza mutua, las instituciones no siempre tienen la misma fortaleza… Con lo cual el trabajo es más complejo. Hay que tratar de establecer plataformas, mecanismos que permitan generar esa confianza y esa comunicación directa entre fiscales. 

     

    Entonces, ¿cómo trabaja la Fiscalía Antidroga con Latinoamérica? 

     

    Desde la Audiencia Nacional lideramos una Red de fiscales antidroga en Iberoamérica que está constituida por 16 fiscalías antidroga y con puntos de contacto en todos los países. A través de la red tratamos de establecer estos canales de comunicación entre fiscales de manera fluida, frecuente, ágil y segura para intercambiar información y también para coordinar investigaciones. Esta red, constituida en 2014, exige mucho trabajo de mantenimiento, pero también da frutos. 

     

    A raíz de la Red de fiscales de Iberoamérica y, auspiciada por el proyecto EU-ACT que gestiona la FIIAPP, ha surgido la Red de fiscales del mar Negro. 

     

    Exacto. Esta red sigue exactamente los mismos parámetros que la Red de Iberoamérica, es decir, confianza mutuaintercambio de información y marco operativo común. En definitiva, contacto directo entre los fiscales. 

     

    A partir de ahí, lo que se espera de esta plataforma es que sea capaz de mejorar la cooperación entre fiscales especializados, que complemente -pero no reemplace- los mecanismos tradicionales de cooperación internacional, lo que llamamos comisiones rogatorias. 

     

    La comisión rogatoria es la manera de introducir legalmente la prueba obtenida en otro país, pero en muchos casos son lentas y eso hay que mejorarlo. ¿Cómo? A través de mecanismos más flexibles que permitan comunicación directa, intercambio de información espontánea y que los compañeros de otros países dispongan de la información con rapidez. 

     

    ¿La situación de las fiscalías de estos países es comparable a la de los países de la Red Iberoamericana? 

     

    No es comparable. Algunos de estos países no tienen fiscalías especializadas y son más formalistas que en Latinoamérica. Además, hay estructuras que hay que tratar de fortalecer. 

     

    Uno de los mayores desafíos de esta red es superar esta formalidad, que no se trata de reemplazar, pero sí de complementar, conseguir que la información se comparta a través de otros canales. La formalidad ralentiza el proceso. 

     

    Si yo mando una solicitud de aquí a Ucrania y yo, desde esta Fiscalía Antidroga la mando a la autoridad central, de ahí lo mandan al Ministerio de Asuntos Exteriores o al Ministerio de Justicia, de allí a la unidad de cooperación internacional y de allí al fiscal especializado, supone un recorrido muy largo. Cuando, en realidad, solo se trata de que el fiscal de aquí se comunique con el de allí y le transmita la información, que el fiscal de allí disponga de la información y la pueda utilizar. 

     

    ¿Cómo y cuándo surge la Red del Mar Negro? 

     

    Surge en septiembre del 2018 en Odessa, donde se constituye con representantes de Ucrania, Georgia, Armenia, Rumanía y Moldavia. Surge por la necesidad común de todas las fiscalías de abordar un problema que no es nacional, sino que es transnacional y que exige una cooperación de todos los países. 

     

    ¿Se han obtenido ya resultados? 

     

    Sí, ya se están obteniendo. Es sorprendente que en tan breve espacio de tiempo algunos fiscales han sido ya capaces de identificar investigaciones comunes, investigaciones transnacionales y hayan tenido la voluntad de compartir ya información. 

     

    ¿Qué papel ha tenido la FIIAPP en la creación de esta red? 

     

    Decisivo. Sin la FIIAPP y sin el proyecto EU-ACT, la red no hubiera podido surgir. Porque les ha brindado una posibilidad, les ha presentado una idea, una plataforma y ha sido capaz de ilustrarles. La idea se les ha explicado bien, ellos la han entendido y han considerado que funcionaría. Además, les está poniendo los medios, acompañándolos para que ellos puedan ponerla en marcha. Pero, sobre todo, y para mí es lo fundamental, ha sido capaz de decir: vosotros tenéis una necesidad, que estáis abordando de esta manera, pero podéis abordarla mejor de esta otra. Y los países así lo han entendido. 

  • 25 octubre 2018

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    Posteado en : Entrevista

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    “La producción y el consumo de hoja de coca están muy arraigados en Bolivia”

    Javier Navarro, inspector de la Policía Nacional y experto técnico en el proyecto FIIAPP de Apoyo a la fuerza especial de lucha contra el narcotráfico en Bolivia, nos muestra en esta entrevista lo complejo que es perseguir la producción y del tráfico ilegal de hoja de coca en Bolivia, donde existe el cultivo y el consumo legal

    ¿Cómo está considerada la hoja de coca en Bolivia?

     

    La producción y el consumo de hoja de coca están muy arraigados en la sociedad y en sus costumbres. El Estado Plurinacional de Bolivia tiene reconocidas 20000Ha de cultivo de hoja de coca en dos áreas principales: la zona de Las Yungas, en el departamento de La Paz y la zona del Chapare, en el trópico de Cochabamba. El productor está registrado y tiene derecho al cultivo de un “cato” de coca (1600m2). Después, la hoja de coca pasaría a una cooperativa y de ahí al mercado legal, bien para consumo propio, lo que allí llaman “picheo”, es decir, las bolas de hoja de coca que se introducen en la boca y de las que se aspira el jugo, o bien para el mate de coca, caramelos u otros productos. Todo lo que se salga de esas zonas está considerado como cultivo ilegal. Por ello, el Gobierno también tiene que gestionar la erradicación de la hoja de coca en aquellos puntos donde no está habilitado el cultivo.

    ¿Cómo pasa a ser ilegal?

     

    Lógicamente, no toda la producción pasa al mercado legal, hay una parte que pasa a unos circuitos paralelos y con ella se fabrica la pasta base. Esta surge fruto de la inclusión de otros elementos en la coca y con esta pasta base, posteriormente, se produce lo que es el clorhidrato de cocaína.

     

    Además, hay que tener en cuenta que Bolivia no es solo país productor, es un país también de tránsito, pues a Bolivia le llega la pasta del Perú; país igualmente productor que cuenta con unas 45000Ha de cultivo de coca.

     

    Entonces, ¿cuál es el perfil del productor de hoja de coca en Bolivia?

     

    Es, puramente, un perfil de agricultor, que con un “cato” de hoja de coca gana una cantidad económica básica para vivir durante el año de manera humilde. Esa es la realidad y lo que yo percibo. ¿Posteriormente esa hoja de coca pueda derivar en una transformación o pueda ir a un mercado ilícito? Puede ser que vaya, pero el productor por excelencia no tiene ese perfil de traficante.

     

    El productor produce para su economía básica de subsistencia, para vivir decentemente junto a su familia, pero la figura del productor es diferente a la del traficante. Quizá sería el eslabón más pequeño, el más bajo de la cadena, en caso de que ese productor lo estuviera haciendo de forma ilícita.

     

    ¿Con qué medios cuenta Bolivia para evitar el tráfico ilícito?

     

    El Gobierno tiene en la policía boliviana y particularmente en la Fuerza Especial de la Lucha contra el Narcotráfico, un aliado esencial para combatir este tráfico ilícito de drogas. Son unidades especializadas que están repartidas en todos los puntos de la geografía boliviana y que tratan de impedir que ese tráfico de drogas se recrudezca.

     

    ¿Cuál es el papel del proyecto en todo este entramado?

     

    El proyecto trata de apoyar y fortalecer áreas e instituciones relacionadas con el tráfico de drogas, reforzando ámbitos de capacitación a través de asesorías técnicas (legales, de protocolo, manuales), asistencias en las que contamos con expertos de corto plazo de la Policía Nacional o de la Guardia Civil así como también expertos franceses; estos ayudan, en áreas muy especializadas, a fortalecer aquellos aspectos donde ellos consideran que es necesario. En concreto, se abordan cinco temáticas: investigación criminal, inteligencia, fronteras y aeropuertos y delitos conexos (blanqueo de capitales y la trata y tráfico de personas).

     

    ¿Cuáles son las perspectivas?

     

    El proyecto está consolidado y asentado; de hecho, son las propias instituciones las que acuden a él para que sean fortalecidas en las áreas que consideran más debilitadas. Durante este año, estamos trabajando en todas las áreas para consolidarlas, afianzarlas fuertemente y que el próximo año sea el definitivo en la implementación.

     

    Además, esperamos que, lógicamente, cuando termine esta primera parte del proyecto pueda haber, porque sería muy interesante, una segunda parte donde podamos seguir fortaleciendo aquellas áreas y seguir avanzando y mejorando todas las instituciones bolivianas.

  • 06 septiembre 2018

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    Posteado en : Reportaje

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    La paradoja boliviana contra las drogas

    ¿Cómo se lucha contra el narcotráfico en un país productor de hoja de coca? Conocemos el caso de Bolivia junto al proyecto de apoyo a las instituciones en esta tarea

    La oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) apunta en su informe sobre los cultivos de hoja de coca en Bolivia, que el país tiene más de 20.000 hectáreas legales. Una extensión que se concentra en dos áreas principales: la zona de las Yungas, en el Departamento de La Paz; y la zona de Chapare, en el Trópico de Cochabamba. 

     

    La UNODC proporciona de esta forma información al gobierno boliviano sobre la cantidad y ubicación geográfica de los cultivos, pues parte de la hoja de coca se desvía hacia el tráfico ilícito. Que este producto se convierta en una droga internacional es lo que trata de evitar la Policía boliviana y otras instituciones involucradas. Este informe les permite el desarrollo de estrategias y políticas para su control. 

     

    Estas instituciones cuentan además con el apoyo en esta tarea de un proyecto gestionado por la FIIAPP, en coordinación con el Consejo Nacional de la Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID), con fondos de la Unión Europea y de la AECID. Y es que la paradoja es todavía más difícil de abordar cuando la hoja de coca es un producto cultural. 

     

    El agricultor no es el traficante 

     

    Javier Navarro es uno de los expertos del proyecto. El inspector de la Policía Nacional española recuerda que “el consumo de hoja de coca es algo que está muy arraigado en sus costumbres”. En Bolivia, el producto se consume directamente con el acullico (mascar la propia hoja de coca con otros productos que la dulcifiquen) o se utiliza para mate o caramelos. 

     

    Su producción se gestiona a través de cooperativas. Cada agricultor registrado tiene derecho al cultivo de un cato de coca (1.600 m2). El producto llegaría al mercado legal después de pasar por la cooperativa. El problema es que no toda la producción sigue ese camino.  

     

    Parte de la hoja de coca se introduce en “circuitos paralelos” y con ella se fabrica la pasta base de la que sale el clorhidrato de cocaína. Una vez conseguida esta sustancia, explica el inspector de policía, se habla de tráfico propiamente dicho. Además, existen cultivos ilegales “en zonas de frontera o de difícil acceso”. 

     

    La Paz (Bolivia)

     

    Sin embargo, ningún agricultor colabora en ese fin, simplemente viven de ello. “El productor no tiene ese perfil de traficante”, comenta Navarro, e incluso si actuara de manera ilícita, se trataría del eslabón más pequeño de toda la cadena de narcotráfico. 

     

    Javier Navarro apunta además que “Bolivia no es solo un país productor, sino también de tránsito”, principalmente por cuestiones geográficas. Al país llega la pasta base de Perú, igualmente productor, para realizar la denominada “purificación” en laboratorios. 

     

    Y aporta un dato representativo: “el kg de clorhidrato de cocaína sale en Bolivia a 2.500 dólares. Cuando llega a España, pasa a costar 35.000 dólares”. España vuelve a funcionar en este caso como país de tránsito: desde aquí se exporta la cocaína a Francia, Italia o Gran Bretaña con el consiguiente incremento de precio. Un recorrido que lo convierte en un problema transnacional. 

     

    ¿Cuál es el papel del proyecto? 

     

    Para hacer frente a este problema, miembros de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía trabajan en este proyecto con los agentes bolivianos en la lucha contra el narcotráfico y delitos conexos, como el blanqueo de capitales o la trata y el tráfico de personas. Además se actúa en fronteras y aeropuertos. 

     

    En concreto, se forma a la Fuerza Especial de la Lucha contra el Narcotráfico, unidades especializadas repartidas en varios puntos de la geografía boliviana. Y es que el narcotráfico representa el sector dominante del crimen organizado. La evolución de sus formas de organización y acción requieren una adaptación constante de los dispositivos y estrategias de lucha contra esta problemática. 

     

    Una formación que se ha complementado con visitas a España para conocer los procedimientos de las fuerzas de seguridad españolas, por ejemplo, en inteligencia e investigación criminal. 

     

    visita-bolivia-web
    Visita de una delegación boliviana a España

     

    Tras dos años de trabajo, “el proyecto está consolidado y son las propias instituciones las que acuden a él”, explica Javier Navarro. Se ha conseguido, entre otras cosas, abordar las investigaciones de una forma más integral. Esto es, según el inspector, que no solo se detenga al transportista, sino que se lleguen a desarticular organizaciones. 

     

    Un trabajo que se completa con la sensibilización de los ciudadanos a través de algunas actividades de comunicación. La última, un taller para periodistas en el que se trabajó sobre cómo comunicar adecuadamente sobre temas tan sensibles.

     

    Proyectos para un problema transnacional 

     

    La FIIAPP gestionaba hasta hace poco un proyecto similar en Perú, ejemplo de buenos resultados con la desarticulación de más de cien organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas. La Fundación también está presente en esta dimensión operativa con el proyecto SEACOP, para la  lucha contra el tráfico marítimo de drogas.  

     

    Además, existen programas regionales que acompañan las políticas públicas de los países latinoamericanos. Es el caso de EL PAcCTO contra el crimen transnacional organizado o COPOLAD, que abarca la dimensión social y sanitaria. 

     

    Además, otros proyectos siguen las rutas de narcotráfico más importantes, como la de la heroína. UE-ACT  actúa en 30 países de Asia central, la costa Este de África y Europa del Este, y trabaja para mejorar la eficacia de las policías y de los órganos judiciales, además de la prevención del consumo de drogas. 

  • 30 agosto 2018

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    Posteado en : Opinion

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    Una reflexión periodística conjunta en La Paz

    Juan Antonio Aunión, periodista de El País, nos explica su experiencia en el taller de crónica periodística que impartió en Bolivia dentro del proyecto contra el narcotráfico y la trata y tráfico de personas

    Pocos trabajos tienen un ritmo tan endiablado como el de periodista. Las urgencias del día a día raramente dejan huecos para la reflexión sobre la labor propia, para pensar despacio en las cosas en las que fallamos, también en las que salen bien, pero, sobre todo, en qué podemos hacer para mejorar. Por eso aprecio tanto mi trabajo como profesor en la Escuela de Periodismo UAM-El País, porque me obliga a reflexionar sobre todo ello. Y también por eso acepté, sin pensarlo dos veces, la invitación de la FIIAPP para impartir en La Paz (Bolivia), en coordinación con la Secretaría de Coordinación del CONALTID, y con la financiación de la Unión Europea y la AECID, el Taller internacional de crónica periodística sobre prevención en el consumo de drogas y la trata y tráfico de personas, unos temas tan importantes y tan serios que merecen todavía mayor cuidado y autocrítica a la hora de abordarlos desde los medios de comunicación. 

     

    En ese contexto, lo más lógico para mí era plantear desde el principio, de cinco días, una reflexión conjunta con los participantes, una veintena de profesionales de la prensa, la radio y la televisión bolivianas.  Precisamente, la heterogeneidad del grupo (no solo porque venían de medios distintos, sino también porque había algunos muy jóvenes, recién llegados al oficio, junto a curtidos periodistas con décadas de experiencia a sus espaldas) acabó aportando una enorme riqueza al taller. Pero también fue la primera dificultad, solventada, en todo caso, por el formato elegido: presentaciones breves, aliñadas con muchos ejemplos de textos de referencia, un trabajo sobre el que poner inmediatamente en práctica todas las ideas y las técnicas que se iban exponiendo, y mucha interacción, mucho diálogo 

     

    Esa tarea práctica consistía en escribir una crónica/reportaje en torno al consumo de drogas o la trata y el tráfico de personas, el cual nos sirvió para repasar todo el proceso periodístico, desde la elección del tema, su desarrollo, la documentación, el trabajo de campo, hasta la redacción y edición (en este caso, la corrección).  En ese camino pudimos profundizar en las técnicas de ficción que nos pueden servir para presentar nuestro trabajo de una forma más profunda y atractiva, sin perder nunca de vista las ideas fuerza de cualquier texto periodístico: la honestidad, el rigor, la comprobación de cada dato o la presentación del contexto necesario para entender realidades complejas. Y todo ello, buscando el inexcusable equilibrio entre la distancia profesional y la sensibilidad que requiere tratar temas sociales, en general, y de drogas y trata, en particular.  

     

    grupo-cronica-web
    Participantes del taller de crónica periodística

     

    Muchos de los problemas a los que los alumnos se fueron enfrentando en el camino son los mismos que nos podemos encontrar los profesionales españoles en nuestro día a día: cómo abordar a los personajes, cómo plantear la historia y hacerla atractiva, qué parte de la información obtenida con enorme esfuerzo debemos dejar fuera para que el resultado final sea mejor, etc.  Sin embargo, otros tenían que ver con particularidades bolivianas, con unas condiciones de trabajo y un entorno culturar propios; por ejemplo, el burocrático procedimiento escrito necesario para solicitar casi cualquier dato oficial. Las respuestas que todos juntos hemos dado a estos problemas, en el vértice de su experiencia y la mía, han resultado la parte más interesante del curso, al menos para mí, y creo que además tiene mucho que ver con la filosofía de trabajo de la FIIAPP en todos los países en los que está presente.    

     

    Por lo demás, mi objetivo en este curso era ofrecer una serie de herramientas a los alumnos para poder contar de una manera un poco más atractiva, un poco más cercana, tanto las historias grandes, esos grandes despliegues por los que puede apostar un medio, como las historias pequeñas de todos los días, esas que hay que hacer a toda velocidad, pero que también merecen, aparte del irrenunciable rigor, todo el cuidado y el cariño que seamos capaces de darles. Sobre todo, cuando se abordan temas tan sensibles como los que tienen que ver con el consumo de drogas y la trata y tráfico de personas.  

     

    Juan Antonio Aunión, redactor especializado en temas sociales y educativos de El País 

  • 01 febrero 2018

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    Posteado en : Opinion

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    Perú: cooperación con resultados

    El proyecto contra el crimen organizado y el tráfico de drogas capacita a las instituciones involucradas en el país

    La directora para América Latina y el Caribe de EuropeAid, Jolita Butkeviciene, twitteaba hace unas semanas que “la Unión Europea no impone programas, acompaña políticas nacionales y esta es nuestra forma de ver la cooperación”.

     

    Estas declaraciones encajan perfectamente con los resultados que se están alcanzando en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas en Perú. Una política apoyada y acompañada de manera efectiva por la Unión Europea, a través de un proyecto gestionado por la FIIAPP y otros fondos adicionales que en total suman 32 millones de euros.

     

    Durante 2017, nuestros socios peruanos, a los que apoyamos y acompañamos en sus políticas nacionales, han conseguido las mayores cifras históricas en la lucha contra el crimen organizado. A saber, la desarticulación de 111 organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas, la destrucción de 78 pistas de aterrizaje clandestinas para el traslado de la droga a otros países y la incineración de 334 laboratorios de producción de cocaína, un buen número de ellos identificados gracias a tareas de inteligencia. Asimismo, se logró erradicar 22.165 hectáreas de hoja de coca, hecho que evitó la producción potencial de 204,8 toneladas de cocaína. Estas cifras no tienen  parangón con las de años anteriores y denotan un claro esfuerzo de la nueva administración peruana para mejorar los resultados en esta materia.

     

    El proyecto, implementado por la FIIAPP, capacita y presta asistencia técnica a las principales instituciones que luchan contra el crimen organizado y el tráfico de drogas en este país andino. Los socios peruanos del proyecto están obteniendo muy buenos resultados y se ha verificado, mediante una evaluación independiente, que se están aplicando con éxito los conocimientos y herramientas transmitidas por los funcionarios de los Estados Miembros a sus homólogos peruanos.

     

    SUNAT Aduanas es una de las instituciones que reciben el apoyo del proyecto. En este caso, en la prevención del contrabando:

     

    También cabe destacar el apoyo y acompañamiento que se ha dado por parte del proyecto a los operadores judiciales para resolver exitosamente los grandes casos nacionales vinculados a bandas organizadas internacionales y los logros alcanzados en materia de inteligencia, como es la creación del primer sistema informatizado de gestión de información contra el crimen organizado en Perú (SIIETID).

     

    Proyectos a demanda

    Vivimos en un mundo interconectado y la cooperación es un factor imprescindible en la resolución de los problemas relacionados con el crimen organizado transnacional. Eso influye en muchos elementos de la agenda birregional euro-latinoamericana.

     

    Hay que diseccionar el problema del tráfico de drogas según su impacto y naturaleza, tanto en las instituciones como en las personas. No es lo mismo un país productor que otro de tránsito o uno consumidor. En América Latina el tráfico de drogas tiene un efecto directo en la gobernabilidad de los estados. Las enormes cantidades de dinero que mueven las bandas organizadas pueden llegar a comprar estructuras gubernamentales y desestabilizar países – tristemente hay varios ejemplos en la región. Eso sin mencionar la violencia que genera y el deterioro en la cohesión social. En Europa el impacto es profundo a nivel delincuencial pero principalmente se trata de un tema de salud pública. Son dos problemas interconectados a los dos lados del océano.

     

    La UE, a través de grandes proyectos bilaterales gestionados por FIIAPP en Perú o Bolivia y regionales como EL PAcCTO y COPOLAD, acompaña las políticas de lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas, que tanto impacto tienen en América Latina y Europa. Este apoyo se aplica a través de una metodología a demanda, cosa que agradecen nuestros socios latinoamericanos, felicitando la forma de trabajar horizontal y no paternalista de la UE. Definitivamente ésta es una de las recetas para obtener buenos resultados.

     

    De hecho, el método de trabajo participativo es uno de los emblemas del “Soft Power” que caracteriza la cooperación europea. Sin duda alguna, estos proyectos en los que se intercambian conocimientos y se crean lazos duraderos entre administraciones públicas a los dos lados del Atlántico son la mejor apuesta para lograr resultados sostenibles en el tiempo. Sin ir más lejos, a través de nuestro proyecto se han creado redes de contacto que ya están trabajando para investigar asuntos relacionados con el crimen organizado transnacional, no solo entre Europa y Perú sino también a nivel regional.

     

    La seguridad de los ciudadanos como objetivo

    Sin embargo, no se debe caer en la autocomplacencia, la lucha contra el crimen organizado es policéntrica y comporta muchos desafíos como el lavado de activos y la colaboración eficaz entre administraciones. Para mejorar la calidad de vida de la población en muchos países América Latina es necesario avanzar en esta materia ya que tiene un impacto directo en la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Solo en 2017, 25.000 personas murieron de forma violenta en México por razones vinculadas al crimen organizado, lo cual nos debería hacer reflexionar sobre cómo apoyar a nuestros socios en la región.

     

    América Latina es un socio estratégico, cultural y comercial para la Unión Europea y como tal debemos tener una política continuista y mejorada de colaboración que ayude a optimizar el bienestar de su población y asegurar el Estado de derecho. La FIIAPP, a los 20 años de su creación, es sin duda un instrumento adecuado y maduro para canalizar e implementar proyectos de cooperación birregional euro-latinoamericana que tan buenos resultados están dando. No olvidemos que, tal y como se subraya en el último informe Elcano, en la Estrategia Global Europea de 2016 se habla de un “espacio atlántico ampliado”, y señala que la UE tratará de expandir la cooperación y de construir una fuerte asociación con América Latina y el Caribe.

     

    La Fundación, por su amplia experiencia y reconocimiento en la región, ya es un actor clave en la consecución de este acervo y un importante aliado de las instituciones europeas en materia de fortalecimiento del Estado. Por esa misma razón, tenemos que seguir visibilizando con fuerza los resultados obtenidos por nuestros socios latinoamericanos. Demostrando con hechos que estas acciones, además de fortalecer nuestras instituciones homólogas al otro lado del atlántico, sobre todo, mejoran la vida de sus ciudadanos. 

     

    Gerard Muñoz, Coordinador del Proyecto de lucha contra el tráfico de drogas en Perú

     

    Más información sobre el proyecto, en nuestro espacio en Radio Nacional de España (RNE):

  • 12 enero 2018

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    Posteado en : Reportaje

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    Relatos de un problema: el tráfico de drogas y la trata de personas en Bolivia

    El I Concurso Crónica Periodística organizado por la SC-CONALTID y la FIIAPP busca visibilizar la lucha contra estos delitos en el marco del proyecto de apoyo a las instituciones bolivianas

    “A sus 27 años Noelia ha vivido más que cualquier persona de su edad; ella es una de las cinco mujeres que están internadas en el pabellón de Farmacodependientes del Psiquiátrico San Juan de Dios de Cochabamba, por consumo de múltiples de drogas…” 

     

    Así comienza Momentos de placer a cambio de una vida de sufrimiento, el relato ganador del I Concurso Crónica Periodística “Prevención del Consumo de Drogas y Lucha contra la Trata y Tráfico de Personas”. Laura Manzaneda Barrios, periodista de Los Tiempos en Bolivia, narra la vida de una drogodependiente que pierde la custodia de sus hijos y llega a una institución para rehabilitarse.

     

    Según el Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Seguridad Humana, el 97% de la población considera el consumo de drogas como un problema social. Y es que el país es epicentro del narcotráfico.

     

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    Laura Manzaneda recoge el primer premio

    Reflejar experiencias positivas en la prevención del consumo de drogas o en la lucha contra la trata y tráfico de personas es el objetivo de este concurso organizado por la SC-CONALTID y la FIIAPP, en el marco del proyecto de apoyo en la lucha contra el narcotráfico y delitos conexos.

     

    Un trabajo que busca dar formación a las instituciones bolivianas en los campos de investigación criminal operativa, inteligencia, control de fronteras y mercancías, lavado de activos y blanqueo de capitales, trata y tráfico de personas.

     

    Este último problema es el tema del segundo relato premiado: Desperté de la red, esquivé la trata de personas, del presentador de Red Bolivisión Víctor Hugo Rojas Chávez.

     

    “El aceptar a un atractivo desconocido como contacto fue el pasaje corto a la desgracia, ticket que adquirió al responder el primer “hola que tal” en el chat… el resto sólo un juego de cálidas y halagadoras palabras en medio de los vibrantes emoticones plagados de besos y corazones… así fue el viaje que la condujo por este rumbo, pasaje sin retorno y al más alto precio”.

     

    El fragmento refleja el principio de los muchos casos de lo que UNICEF considera “una forma moderna de esclavitud”. Las principales víctimas del tráfico de personas son niños, adolescentes y mujeres que son seducidos con fines de explotación sexual o trabajo forzado.

     

    Según estimaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 2 millones de personas son víctimas de la trata humana cada año. Y un estudio promovido por la Organización de Estados Americanos (OEA) señaló a Bolivia como uno de los países con mayor índice de trata y tráfico de personas en la región.

     

    La acción de las instituciones, fundamental

     

    El proyecto gestionado por la FIIAPP –  financiado por la Comisión Europea y la Agencia Estatal de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) – se centra en la formación de las instituciones bolivianas que pueden hacer frente al problema.

     

    Visibilizarlo con actividades como ésta es el primer paso. Pero hace falta un trabajo coordinado de las entidades públicas e internacionales. Y es que al final, la implicación de estas instituciones es fundamental. Así lo apunta el tercer premiado, el profesor de Comunicación Social (UMSA) Ramiro Reynaldo Quintanilla Ramírez, al final de su relato: La trata de personas un delito silencioso que amenaza Bolivia.

     

    “Las madres seguirán buscando a sus hijas, las víctimas trataran de salir del horror en el que viven y el dinero nunca será suficiente para enfrentar un delito tan lucrativo y peligroso. Sin embargo, hay esperanza para la sociedad mientras haya instituciones que se preocupen por el dolor del otro”.

     

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